Holguín.-El hombre que conduce el «carahata». Eso es, a primera vista, Roy Ronda González cuando se le observa al mando del coche motor en los instantes en que este se desplaza sobre rieles con pasajeros a bordo.
Pero, su accionar rebasa la definición inicial. Muchas veces el ferrobús actúa como ambulancia, al auxiliar a enfermos, lesionados o mujeres a punto de dar a luz. En otras oportunidades ha sido coche fúnebre, misión un poco triste, según admite.
También ha ganado protagonismo como transportista de alimentos componentes de la canasta básica normada e insumos diversos para establecimientos sociales mientras cubre la ruta habitual Cacocum–Maceo, lo que alterna con viajes a lo largo de ramales que terminan en lejanos poblados rurales del municipio, a los que solo se accede a través del «camino de hierro».
Sobre estos hechos habla en el interior del vehículo después de constatar la correcta ubicación de mercancías traídas a bordo por estibadores de la UEB Productora de Alimentos del municipio. Instantes atrás ha sugerido cómo ubicar la carga, para optimizar el espacio.
«Ahí va harina de trigo, maíz y aceite, para elaborar pan en Maceo», devela, e inmediatamente señala hacia otro punto donde antes se ha acumulado una «factura», que tiene por destinatario al policlínico del mismo Consejo Popular. Se trata, dice, de arroz y otros comestibles que conforman un paquete no voluminoso.
No concluye la conversación porque lo interrumpe una persona que se identifica como funcionario de Salud Pública Municipal, quien trae, según explica, medicamentos para el citado centro médico. Roy verifica el bulto y la documentación que le acompaña, tras lo cual lo ubica en sitio seguro.
Las ventajas de esta operación de transporte son evidentes. «El recorrido por carretera entre Cacocum y Maceo es de unos 80 kilómetros y para los camiones de carga que se emplean, calculo que se necesitan, por lo bajo, 50 litros de petróleo. Sin embargo, la ruta ferroviaria es más corta y el ferrobús solo necesita, en ida y vuelta, unos diez litros»
Aún no puede emprender la marcha. Espera la llegada de un camión que ha partido de los almacenes de la Empresa Mayorista de Comercio del territorio con algunos productos de la canasta básica que deben llegar a personas residentes en poblados de campo, que, de acuerdo con la nomenclatura empleada, casi seguro por los vínculos que mantiene con los funcionarios de Comercio, se ubican en Zona 4.
Entiende que debe explicar con claridad: «Son para las bodegas de Cayo Cedro, Montería y Arroyo Blanco».
El día anterior hizo una operación similar enfocada en los barrios Santa Tersa, Loreto y La Esperanza.
El procedimiento es dejar las cargas en Maceo, lugar al que acuden personas de aquellos sitios distantes entre 10 y 15 kilómetros, y las recogen en carretones tirados por caballos o bueyes. En fin, se hace todo lo que está a mano por asegurar el flujo de suministros básicos.
La realidad, refiere, es que al ferrobús, por demostrar su funcionabilidad, en situaciones críticas como la actual, siempre que es posible, se le asigna algo de diesel.
Lo otro se manifiesta cuando la solidaridad es ariete que embiste y pulveriza adversidades. Sucede que cuando la entidad a la que pertenece el carro de línea no dispone de combustible, este puede llegarle por la vía de cooperativas y otros actores económicos que ofrecen parte del que poseen, porque el beneficio se extenderá a mucha gente.
Con esos «vengan todos», se han sostenido las operaciones como las que está por ejecutar, confirma Roy, quien comienza a impacientarse por la demora del camión que trae productos. En el constante transitar sobre rieles ha forjado el más severo respeto a los horarios de circulación del ferrobús.




















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Silvina dijo:
1
24 de febrero de 2026
19:41:01
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