ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En Prodal se elaboran diariamente entre 11 y 15 toneladas de productos. Foto: Wennys Díaz Ballaga

Priorizar la industria alimentaria no es una opción, sino una condición para sostener el consumo básico de la población, así como la garantía del alimento en instituciones sociales en un escenario de escasez de combustibles tanto para la producción como para la distribución.

Mientras algunos sectores reducen su actividad, esta industria crea las condiciones para seguir produciendo. Garantizar el funcionamiento de los molinos de harina de pan, así como de las plantas procesadoras de alimentos y bebidas, y continuar distribuyendo compotas para los niños y la leche en polvo fueron algunas de las medidas que comentó a Granma Alberto López Díaz, ministro de la Industria Alimentaria.

En un recorrido por la empresa Prodal y la unidad empresarial de base Cereales Turcios Lima, López Díaz explicó que están incrementando aceleradamente el uso de energías renovables para lograr soberanía en la producción de alimentos.

Añadió que se priorizarán los productos que tributen a la exportación, con el fin de obtener los ingresos necesarios para continuar las producciones.

En Prodal, su directora, Acralis Alfonso Hernández, comentó que la fábrica sufre a diario el déficit de fluido eléctrico, por lo que han tenido que desplazar los horarios laborables.

Argumentó que esto es posible porque más del 50 % de sus trabajadores reside en Regla –municipio donde está ubicada la fábrica– u otros aledaños, y no enfrentan dificultades de movilidad; aunque aseguró que se buscan alternativas para aquellos que viven más lejos, de modo que no se produzcan interrupciones laborales.

Alfonso Hernández expuso que, pese a estas afectaciones, elaboran diariamente entre 11 y 15 toneladas de productos como salchichas, masa cárnica, masa de croquetas, hamburguesas, entre otros.

Sobre la producción de hamburguesa, manifestó que está limitada debido a que solo funcionan dos de las cuatro líneas con que cuenta la fábrica.

Al respecto, el Ministro comentó la posibilidad de incorporar la entidad a esquemas de financiamiento en divisas para el mantenimiento de la tecnología instalada, ya que Prodal genera ingresos en moneda libremente convertible.

Insistió en la necesidad de acelerar los proyectos de energías renovables: «No hace falta esperar a tener un proyecto para toda la fábrica; se puede comenzar con pequeñas cargas que garanticen su vitalidad sin depender del combustible».

Otra de las indicaciones, que también concuerda con las medidas tomadas por el organismo, es la venta minorista a la población en la propia fábrica, en coordinación con los gobiernos locales, para garantizar el control y evitar el acaparamiento. Esto, afirmó, significa que los productos llegarán a la población incluso a un costo menor.

Estas acciones, aunque parciales y desarrolladas en medio de severas limitaciones, resultan vitales para mitigar el impacto de la crisis energética en la alimentación de las familias cubanas y demuestran la capacidad de adaptación de la industria.

DE LA PRODUCCIÓN DE HARINA

En cuanto a la producción de harina, pilar fundamental de la canasta básica, Osmany Claro Lajares, director general de la Empresa Cubana de Molinería, informó que actualmente trabajan tres molinos en el país: el de Santiago de Cuba, que abastece toda la región oriental; el de Cienfuegos, que entrega a la región central; y los molinos de La Habana –Turcios Lima e IMSA–, los cuales abastecen a todo el occidente.

Las fábricas operan sin interrupciones, porque los molinos se encuentran dentro de los circuitos protegidos para garantizar la producción de harina.

Hasta el momento, cuentan con trigo para dar continuidad hasta finales de febrero, y realizan las gestiones para asegurar la producción después de esa fecha.

Por su parte, Emerio González Lorenzo, presidente del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria, comentó que se han implementado otras acciones en las entidades adscritas a la organización, mediante la reasignación de combustibles y el fomento de la movilidad en triciclos eléctricos.

El recorrido por Prodal y los molinos Turcios Lima evidencia que, a pesar de las restricciones de combustible y los apagones, la industria alimentaria cubana despliega estrategias concretas para sostener la producción básica.

La apuesta por las energías renovables, la protección de los circuitos productivos prioritarios, la búsqueda de financiamiento externo y la venta directa a la población constituyen pasos necesarios en un camino aún lleno de desafíos.

La continuidad y el fortalecimiento de estos esfuerzos resultarán determinantes para garantizar el abastecimiento mínimo a la población en los próximos meses, en un contexto en el cual cada tonelada de alimento producida es también una batalla ganada a la escasez.

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