ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La primera «cirugía» de transformación de los contenedores, en Valbo, Guantánamo. Foto: José Llamos Camejo

Guantánamo. – Hacia adentro aparentan su nuevo encargo. Hacia afuera se parecen cada vez más a las fachadas de ese rincón familiar que la tempestad hizo añicos.

Todavía son casillas metálicas en reajuste, sí. Pero los cambios en sus interiores hacen imaginar más cercano el momento en que unas cuantas familias aquí, dirán: «¡por fin vuelvo a tener casa propia!».

Nueva vista le impregnan a Buenavista estos cajones rectangulares de gran porte. De puertos chinos llegaron, repletos de paneles fotovoltaicos y otros componentes. Y una vez libres de su valiosa carga, empiezan a irradiar otra «luz» entre familias a las que un huracán dejó sin cobija.   

 

«CIRUGÍA» EN CURSO

El soplete, al contacto con el metal, vomita plasma sobre la línea de corte. En relampagueo candente y repetitivo en la vertical de la superficie deja vacíos dispuestos como ventanas, y configura puertas; el contenedor ha entrado en metamorfosis.

Cortes por aquí, golpes metálicos por allá, efectos de soldaduras, ronquidos de la maquinaria industrial… Tanto ruido no lo disipa la anchurosa nave de la Empresa de Fundición de Válvulas y Bombas Industriales (Valbo) Guantánamo.

Detallado por Yalili Grandales Aguilar, especialista de producciones, se distingue mejor la estructura de lo que se gesta: «una casa con sala-cocina-comedor, pasillo, baño, patio de servicio, un cuarto pequeño y otro matrimonial».

Las placas extraídas en la operación anterior, pasan a la nave contigua. Una prensa se encarga de corregirlas. Una cizalla les extrae cintas de longitudes y ancho uniformes. Otra prensa les hace doblados en una orilla y en los extremos.

De aquí salen hechas puertas, ventanas, contornos y vestiduras de meticuloso acabado, piezas de los primeros 15 contenedores que viajaron a Buenavista de San Antonio del Sur, para ser simientes de una nueva comunidad.

 

HACIENDO BARRIO, UNA PAUTA

Sobre pilotes de hormigón hay 15 contenedores afincados a una plataforma cementada, obra de una entidad del Ministerio de la Construcción (Micons), la cual articula su labor con la de Valbo y la Empresa de Muebles Imperio.

En ese esfuerzo también hacen sinergia la Empresa de Diseño e Ingeniería (Génedis), las direcciones de Vivienda a instancias de municipio y provincia, y otras brigadas constructoras del territorio.

Una vez anclada a la base, y reforzada en su estructura interna, la casilla es sometida a labores de techado y carpintería, y es enchapada con planchas de melamina, que les mejoran la estética y funcionan como aisladores térmicos.

Luego, el cronograma de adaptación sigue pautas parecidas a las de viviendas tradicionales: trabajos de piso, instalaciones hidráulicas y de electricidad, herrajes, plomería, urbanización y pintura, entre otras.

Oriannis Díaz Oliva, coordinador de Inversiones del gobierno en Guantánamo, ratifica que en las cabeceras de otros municipios se crean condiciones para adaptar más contenedores a viviendas, una alternativa al impacto de huracanes en áreas residenciales del territorio.

Se optó por aprovechar la asignación de casillas vacías y convertirlas en casas, y se trabaja en otros sitios, subrayó Oriannis. Dijo que para ello ya existen áreas perimetrales microlocalizadas, al noreste, centro norte y sudoeste de la urbe guantanamera.

En espera están buena parte de las más de 150 familias a las que el huracán Melissa les derrumbó sus hogares. Se suman a ellas las que aún se encuentran pendientes de soluciones desde el Oscar y otros ciclones.

 

MÁS ALLÁ DEL APREMIO

En la prontitud para ejecutarlas y acelerar la respuesta a la necesidad de viviendas –se dice–, las casas-contenedores tienen su primera ventaja. Son ideales para proyectos urgentes, como el que ocupa ahora mismo a las autoridades cubanas.

Los contenedores están diseñados para soportar el salitre y el sol, a prueba de corrosión, lluvia, oxidación y altas temperaturas, entre otras condiciones ambientales adversas, presentes también en esta isla estrecha y rodeada de mar.

Comparados con materiales como el cemento, cuya fabricación genera la tercera más alta contaminación que recalienta al planeta –según expertos–, los contenedores ofrecen alternativas constructivas más saludables en lo ecológico y más factibles en lo económico, pues reducen también el gasto de aceros.

Suerte de vivienda en construcción avanzada, el contenedor no sacrifica resistencia ni estética. En contraste con los inmuebles tradicionales, esta armadura metálica reduce costos y tiempos de ejecución.

No es casual que, desde 1987, cuando en Johannesburgo, Sudáfrica, nació el Drivelines Studios, primera construcción del planeta hecha con contenedores reciclados, las casas a partir de ese material se hayan convertido en alternativa para una parte del mundo.

De lo anterior pueden dar fe numerosas regiones de Italia, Australia, España y los Estados Unidos. Bastaría que el rigor técnico y constructivo distinga la adaptación.

A Cuba, por ejemplo, el sol abrasador y los huracanes no les perdonarían endebleces de infraestructura ni debilidades en aisladores térmicos en los inmuebles adaptados, que en breve serán las nuevas cobijas de unas cuantas familias esperanzadas.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Ricardo dijo:

1

20 de enero de 2026

04:28:17


Muy buena solución. Felicidades..!!