ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los trozos sobrantes de tuberías de polietileno se utilizan en la confección de piezas útiles en la generación eléctrica. Foto: Ortelio González Martínez

Lo que comenzó como desecho –trozos sobrantes de tuberías de polietileno– hoy sostiene la seguridad de un parque solar o es pieza clave en una central termoeléctrica. Este es el resultado del ingenio de técnicos y trabajadores de la empresa Ciegoplast, tradicional proveedora de los sistemas de acueducto del país, que hoy se suma al programa por la recuperación energética de Cuba.

La fábrica de Tuberías de Polietileno de Alta Densidad Ciegoplast, ubicada en esta provincia, ha diversificado su producción para fabricar componentes especializados que sustituyen importaciones y suplen carencias urgentes. Su más reciente logro es la confección de una pieza crítica –una T reducida de mil por 315 milímetros– para el sistema de abastecimiento de agua de la central termoeléctrica Lidio Ramón Pérez (Felton), en Holguín.

Esta pieza, explicó Sergio Barrios García, director general de Ciegoplast, fue elaborada por solicitud expresa y contribuye directamente a la estabilidad operativa de una planta que inyecta hasta 250 megawatts al Sistema Eléctrico Nacional.

Pero la contribución de la empresa no se detiene en la generación térmica. En paralelo, sus talleres moldean y ensamblan las torres para la iluminación de seguridad de los parques solares fotovoltaicos que se construyen en el territorio avileño.

De este modo, una misma industria sirve a dos modelos de generación aparentemente opuestos: la tradicional, basada en combustibles fósiles, y la renovable, que mira al sol.

«Estas son producciones alternativas que surgen de la economía circular», destacó Barrios García. «Tomamos el plástico sobrante de nuestra línea principal de tuberías –con diámetros entre 400 mm y 900 mm–, lo reconvertimos y le damos un valor agregado. Así nos integramos a varios frentes con un mismo objetivo: aportar capacidades para un mayor suministro de electricidad al país».

La filosofía de contribuir a la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional comienza dentro de la propia empresa Ciegoplast, que ha emprendido un camino para certificar su Sistema de Gestión de la Energía bajo la Norma Cubana iso-50001:2019.

Esta aspiración se materializa en acciones concretas: la sustitución total del alumbrado por tecnología led, la instalación de 23 lámparas solares para iluminación perimetral, y la aplicación de estrictas medidas de ahorro durante el horario pico del mediodía, que incluyen restricciones en el uso de maquinaria, equipos informáticos y de climatización.

Subordinada al Organismo Superior de Dirección Empresarial Gestión Integrada de las Aguas Terrestres y con un Sistema de Gestión de la Calidad certificado desde 2007, Ciegoplast enfrenta los retos de la obsolescencia tecnológica y el bloqueo económico con un paquete de soluciones innovadoras.

«La aplicación de la ciencia y el ingenio de nuestros trabajadores nos permite mantener un funcionamiento estable y mejorar procesos», afirmó el Director. «Cada pieza que fabricamos para el sector energético no solo resuelve un problema técnico, sino que es también una respuesta a las limitaciones que enfrentamos. Demuestra que podemos ser mucho más de lo que inicialmente fuimos diseñados para ser».

Con esta reconversión estratégica, la empresa avileña no solo da una salida útil a sus residuos, sino que se inserta con precisión en dos de las prioridades nacionales: la recuperación inmediata de la generación eléctrica y la transición progresiva hacia una mayor soberanía energética.

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