ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Alexander, con sombrero, junto al doctor Iparraguirre; ambos entendieron la importancia de la alianza producción-ciencia. Foto: Michel Guerra

Alexander Ramírez Marrero lleva la tierra en las manos y la ciencia en la mirada. En la finca La Candelaria, de la cooperativa de créditos y servicios Patricio Sierralta, del municipio avileño de Ciro Redondo, este guajiro ha levantado un imperio de trabajo, con el funcionamiento de una de las mejores minindustrias de la provincia. De hace un tiempo acá, en el reino verde que es su finca, le ha dado por criar moscas, en beneficio de las producciones de alimentos.

EL EXPERIMENTO INCIPIENTE

Quiso la casualidad que este mismo diario, a mediados de enero de 2024, fuera el primero en sacar a la luz lo que hasta ahora ese momento era un secreto. «No lo digas, que el experimento es muy incipiente y no podemos equivocarnos, menos por el periódico Granma», soltó a quemarropa en aquella ocasión, temeroso de que algo no saliera bien.

Testarudo, el reportero escribió: Prueban, por primera vez en Cuba, bondades de la mosca soldado negra. Acto seguido, la nota explicaba: «La investigación, realizada por primera vez en Cuba, está en fase de campo, y es muestra de la universidad innovadora, integradora, con protagonismo en el desarrollo sostenible inclusivo, esta vez, en una finca de excelencia y abanderada de la ciencia y la técnica», dijo Miguel Ángel Iparraguirre Cruz, ingeniero agrónomo especializado en Sanidad Vegetal, máster en Ciencias Agrícolas y doctor en Ciencias Biológicas, muy vinculado al experimento.

Creada en un sitio temporal de desarrollo desde hace unos seis meses, el efecto integral de la mosca soldado negra (Hermetia illucens) podría convertirse en referente nacional de un proyecto de economía circular, con el empleo de la ciencia y la técnica para el desarrollo de plantaciones agroecológicas económicamente sostenibles.

«No hemos encontrado reportes de que en otros lugares de la geografía nacional esté en desarrollo un proyecto similar. Estamos en fase de explorar cómo esa variedad de mosca puede devorar distintos residuos, realidad que representaría un beneficio para la salud ambiental y para los cultivos en desarrollo», refirió Iparraguirre Cruz en aquella nota periodística.

El hablar rápido da riendas sueltas al actuar de un cerebro que no deja de buscar, de conectar, de descifrar los secretos que la naturaleza le susurra al oído.

Alexander es un híbrido perfecto: la sabiduría ancestral del campo fundida con el rigor de la técnica. Mientras otros ven solo plantas, él ve sistemas, ciclos, ecuaciones vivientes. Su máxima, una verdad que forja con el sudor de cada jornada, resuena como un mantra en su finca: «Si el guajiro sirve, la tierra sirve». Es una declaración de reciprocidad, un pacto sagrado entre el hombre y la tierra.

Pero en ese pacto, Alexander desarrolla con éxito la cría de la mosca soldado negra. Mientras muchos agricultores maldicen a los insectos, él los cría con esmero de científico. En su mundo, esta mosca no es una plaga, sino la llave para contenerlas.

Por ahora, el esfuerzo se centra en el cultivo intensivo de la mosca, que se alimenta de los propios residuos de la minindustria, de frutas en mal estado, desechos, y ha demostrado otras bondades, al ser un insecto polinizador y controlador biológico de la mosca común.

Y así se lo hizo saber al Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien el 7 de octubre pasado visitó La Candelaria y se interesó por el aporte de la finca y por la vinculación de esa entidad con la ciencia y la innovación, en particular, por los estudios que encabeza el doctor Iparraguirre, quien en La Candelaria es uno de los «domadores» de la Hermetia illucens.

LARVAS ENGULLEN LOS RESIDUOS

En el módulo de producción, lejos de ser una amenaza, la soldado negra es una fábrica viviente de soluciones. Sus larvas, voraces e incansables, engullen los residuos orgánicos de la finca, transformando lo que otros considerarían basura en un sustrato rico y en una biomasa proteica invaluable. «Ellas son las recicladoras perfectas. Hemos liberado cientos de miles de ejemplares», explica Alexander.

El doctor Iparraguirre, entomólogo y especialista en Manejo Integrado de Plagas, asiente y recuerda que por La Candelaria, un escenario agroecológico de excelencia, unidad docente de la Unica desde el 10 de abril de 2024, también han pasado doctores en ciencias Agrícolas y Animal; varios alumnos de primero, segundo, tercero y cuarto años de la Facultad de Ciencias Agrícolas.

«El estudiante tributa al maestrante, y el maestrante ya tiene que tener un nivel de publicaciones determinadas. De aquí han salido investigaciones de tercer nivel mundial, incluso, algunas posicionadas en el segundo escalón, mediante editoriales muy reconocidas. En este contexto, la cosecha científica incluye la formación de más de 15 ingenieros agrónomos, cinco másteres en Ciencias, y un doctorante que investiga la tecnología de reproducción de la mosca soldado negra».

La mosca soldado negra (Hermetia illucens), nativa de las regiones tropicales, subtropicales y templadas de América, también se encuentra extendida por otras partes del planeta; incluso, es capaz de desplazar y eliminar a la mosca casera. Busca el ambiente natural y rehúye el humano. Mientras en la adultez solamente se alimenta de agua, la larva procesa la materia orgánica prácticamente en descomposición; a su paso, los beneficios medioambientales son altamente significativos, pues puede engullir desechos de comestibles y de cultivos, excretas de animales…

Estudios realizados en La Candelaria dan cuenta de que una tonelada de residuos de la minindustria asentada en el lugar, luego de ser procesada por la soldado negra, da unos 230 kilogramos de proteína animal e igual cantidad de abono orgánico, tras un periodo de 28 días.

En estado larvario muestra un contenido de proteínas que oscila entre un 40 % y un 60 %, y la larva, en el sustrato o desecho que usted le eche, es capaz de eliminar microorganismos dañinos; por ejemplo, bacterias como la Salmonella y la Escherichia coli.

En el caso de la alimentación de las gallinas, puede aplicárseles las larvas para sustituir todo el porcentaje de las proteínas que necesita. También se ha probado su efectividad en la alimentación de cerdos y peces.

De sus virtudes como biofertilizante en los cultivos ya se tiene evidencias en Ciego de Ávila. Junto al poder fungicida en el follaje, una propiedad nematicida en el suelo ha provocado que plantas de guayaba a punto de la demolición hayan recobrado parte de su robustez y rendido hasta tres nuevas cosechas. Igualmente, las plantaciones de coco, cacao y café muestran un vigor y salud inusuales en la finca de Alexander.

Por demás, tanto el humus de lombriz californiana como el frass de la mosca soldado negra no provocan daños a la salud humana.

El 11 de abril pasado, Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y vicepresidente de la República, encontró un andamiaje en construcción para lograr el buen hábitat de la mosca y dejó la indicación de «conducir los esfuerzos a escala de producción en todo el país, máxime si se tiene en cuenta que la inversión no demanda muchos recursos humanos, tampoco grandes desembolsos, debido a la amplia infraestructura de Centros de Reproducción de Entomófagos y Entomopatógenos».

Este ejército de larvas es su primera línea de defensa. Al procesar los desechos, eliminan los focos de putrefacción que atraerían a otras moscas e insectos dañinos. Es un control sanitario, silencioso y natural. Pero el ingenio de Alexander va más allá. Esa biomasa larvaria, cargada de proteínas, se convierte en un ingrediente fundamental para la alimentación animal, reduciendo la dependencia de piensos externos y mejorando la salud de sus animales. Un círculo virtuoso, perfectamente engranado.

La técnica no es magia; es observación, estudio. Es la paciencia del guajiro aplicada a la Entomología. Alexander, el doctor Iparraguirre y sus alumnos experimentan, porque la mosca soldado negra es la guardiana de un equilibrio en el que la producción no significa explotación, sino simbiosis.

«Si el guajiro sirve, la tierra sirve», parafrasea. Y en esas siete palabras late toda una filosofía: lwa de los científicos que lo acompañan y la de un guajiro que, con los pies sobre la tierra y la mente en el futuro, demuestra que el progreso también puede venir en el cuerpo de una mosca, criada con ciencia y empeño.

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