
Villa Clara.–Por primera vez, el campesino Asney Bacallao Muñoz, miembro de la ccs 17 de Mayo, de Santa Clara, se decidió a incursionar en la siembra de un cultivo tan exigente y tan demandado como el de la papa.
Confiesa que es muy trabajoso, y lleva mucha dedicación, pero afirma que, aun cuando él es todavía un novato, no le ha ido mal. La motivación llegó tras observar los buenos resultados de los 24 productores que, en Villa Clara, han asumido el desafío de enfrentar una campaña de papa, a pesar de las serias limitaciones de recursos que sufre el país.
«Nunca le he tenido miedo al trabajo, e incluso me gustan los retos, por eso dije para mis adentros, si otros lo han logrado, por qué yo no puedo hacerlo», señala el recio campesino, residente en la carretera a Malezas, quien, con una pícara sonrisa, nos dijo que, «para ir calentando el brazo», este año sembró solo una hectárea, pero el que viene va por más.
«Este es un cultivo que demanda mucha atención, pues lo que no le hagas a tiempo, él te lo cobra luego en los rendimientos y en la calidad de la cosecha», reflexiona Asney; y añade que la tierra siempre debe tener un nivel de humedad requerido, hay que echarle el abono cuando lo precisa, y el área debe estar limpia de malezas y de hierbas invasoras.
Entre las ventajas de incursionar en esta empresa, Bacallao Muñoz refiere que tener la posibilidad de contar con el paquete tecnológico completo constituye una bendición, más en estos tiempos en que el campesino tiene que adquirir casi todos los insumos que demanda, haciendo malabares, porque el Estado no se los puede ofrecer.
A ello se une que este es un cultivo de ciclo corto, de apenas tres meses, y puede rotarlo luego con maíz, boniato u otros sembrados, aprovechando los residuos de fertilizantes que tiene el suelo, lo cual representa más producción en la misma tierra, además de la posibilidad de contar con un crédito que ofrece el banco y con bastantes facilidades de pago.
Referente a la política que aplica en la actualidad el Ministerio de la Agricultura de favorecer la siembra de esa codiciada vianda por parte del campesinado, Asney Bacallao dice que para el país es mucho mejor poner los pocos recursos de que dispone en manos de personas que los cuiden, no los desvíen hacia otros fines, y reviertan su utilización en resultados productivos.
«Lo que a mí me dieron, lo empleé íntegramente en mis tierras y en el cultivo de la papa, y sabe por qué lo hice, porque a mí me duele, y si no lo hacía así no obtenía los rendimientos que obtuve, que fueron buenos para ser la primera vez», refiere el productor, mientras toma varios tubérculos con sus manos para mostrar la buena salud de la cosecha.
Acerca de los asuntos que pueden influir en lograr una mayor motivación para que otros productores también se decidan a incursionar en esta práctica, Asney señala que para él debía revisarse el precio actual que paga Acopio por el quintal de la llamada reina de las viandas, que es de 839 pesos, una cifra que, según él, no se corresponde con los gastos en que debe incurrirse en una cosecha tan rigurosa como la de la papa.
Para ejemplificar lo que dice, explica que la lata de petróleo que compra para poder garantizar el riego, le cuesta casi 8 000 pesos, y cualquier turbina se traga entre 30 y 40 litros en un día, según sus cálculos. Por eso tiene que sacar bien sus cuentas, porque cuando le mete el lápiz al precio que pagan por la papa, el costo es mayor que la ganancia.
Al respecto se pregunta cómo es posible que, en el caso de otros cultivos mucho menos exigentes, como la yuca y el boniato, se le paga al productor a 1 800 y 2 220 pesos el quintal, respectivamente. La cifra es muy superior a lo que vale la papa, algo que, según él debía revisarse. Si bien es verdad que te entregan varios recursos, hay otro nivel de gastos, en fuerza de trabajo, transporte o combustible, por solo citar algunos en los que debe invertirse mucho dinero, refiere el campesino de la 17 de Mayo.
De todos modos, Asney Bacallao confía en que ese problema sea solucionado y muchos más campesinos se motiven a sembrar el delicioso tubérculo, tan demandado por estos días en la mesa del cubano.
En la actualidad, las áreas paperas en manos campesinas suman 68 hectáreas, las cuales se encuentran situadas, en lo fundamental, en los municipios de Camajuaní, el mayor productor; además de Manicaragua, Placetas, Encrucijada y Santa Clara.



















COMENTAR
carlos lugo rodriguez dijo:
1
19 de abril de 2025
07:13:12
Omar Medina Quintero dijo:
2
19 de abril de 2025
10:34:23
Roger dijo:
3
20 de abril de 2025
09:14:59
Responder comentario