ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Obra de Lebogang Mashile. 

Martí se multiplica cada 28 de enero, sin que eso signifique que sean necesarias las fechas para respaldar su pensamiento. Por estos días, en que se celebraron los 172 años de su natalicio, resguardamos, como nunca antes, sus ideales, ante la oleada de desatinadas aspiraciones imperiales que pretenden llegar a cada rincón del planeta.

La Marcha de las Antorchas, tradición que convoca a mantener vivo al Héroe Nacional, y que protagonizaron ese día varias generaciones de cubanos, con la alta dirección del país al frente;  la vi Conferencia Internacional Por el Equilibrio del Mundo «Con todos y para el bien de todos», con delegados de 98 países, y las acciones que a lo largo y ancho de la Isla se llevaron a cabo –y seguirán teniendo lugar durante todo el año, para conmemorar el aniversario 130 de la caída en combate del Apóstol de la Independencia Cubana– son, tan solo, algunas de las presencias martianas en la voluntad del bien, toda vez que, aparte de ello, hay un Martí que se lleva consigo desde la niñez, moldeando en nuestra razón las mejores actitudes, y mostrándonos, con su propio ejemplo, lo inadmisible en materia de mezquindades.  

Todo propósito de dignificar al ser humano nos conduce a Martí. Del Héroe se hablaba por estos días, cuando sesionó la reunión del grupo ejecutivo del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial. Color Cubano, liderado por el Presidente Miguel Díaz-Canel y coordinado por Rolando J. Rensoli Medina, que se celebró en el Consejo de Ministros, en presencia de Inés María Chapman  Waugh, vice primera ministra y vicepresidenta de la Comisión.

En la ocasión, en que rindió cuenta el Ministerio del Turismo, respecto al cumplimiento del Programa, así como la Comisión Provincial de Cienfuegos, la Vice primera ministra refería la importancia de estar preparados para fortalecer nuestra unidad, en la que no hay espacio para la discriminación de ningún tipo, en tiempos en que el fascismo forcejea para establecer, a como dé lugar, su supremacía. 

En los genes de la mestiza población cubana está también la mezcla de rebeldía que caracteriza a este pueblo, decía, y remitía a los presentes a volver siempre a Martí, quien, en el artículo Mi raza, dejó muy claro que «hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro».

De reveladora esencia, el texto martiano recurre a una soleada verdad.  «En los campos de batalla murieron por Cuba, han subido juntas por los aires, las almas de los blancos y de los negros»; y hablaba de que negros y blancos, juntos, «trabajan por el cultivo de la mente, por la propagación de la virtud, por el triunfo del trabajo creador y de la caridad sublime».

Así nos verá siempre el Apóstol. La Revolución Cubana, que es martiana, asume su precepto.

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