ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Todos están al tanto de los más mínimos detalles. Foto: Pastor Valdés

TUINUCÚ, Sancti Spíritus.–Es una lástima que el despegue, a finales de diciembre, de la molida en el central Melanio Hernández, de esta localidad, haya estado signado por una baja disponibilidad de los camiones que intervienen en el tiro de la caña (con predominio de razones ajenas a la voluntad de la empresa), además de algunas roturas en combinadas de corte y dificultades con recursos para solucionar rápidamente estos imprevistos.

Lo digo porque –tras la verdadera proeza que implicó realizar reparaciones de alta envergadura, prácticamente sin descansar, en un tiempo muy inferior al concebido para esa tarea– la industria ha funcionado, en sentido general, de manera envidiable desde la arrancada.

Baste conocer que, mientras el país establece un margen del 14 % para tiempo perdido, el Melanio apenas registra un 4 % con casi un entero de rendimiento industrial por encima de lo planificado hasta ahora.

Otro detalle: lo que para Cuba pudiera parecer inaudito en la difícil coyuntura actual, no asombra en lo más mínimo a quienes intervienen en un proceso tecnológico que aquí exhibe un loable 98 de aprovechamiento del rendimiento potencial cañero (rpc), cuando muchos saltarían de júbilo a escala nacional si lograsen 90.

Es bueno subrayar que esos resultados se alcanzan a pesar de que al basculador está llegando gramínea de manera intermitente, y que, por razones de tiempo, no tiene aún la madurez óptima.

Sucede que, como afirma Antonio Viamontes Perdomo, director de la empresa, dentro del central todo el mundo está al tanto de los más mínimos detalles, desde los relacionados con la llegada de la caña hasta la guerra contra la presencia de partículas ferromagnéticas que perjudican la calidad del azúcar final.

DESDE EL FRENTE

Ojalá que en todos los frentes de corte se trabaje como lo hacen las «huestes» de la Unidad Básica de Producción Cooperativa Guayos, en la cual, con los hierritos a mano, cada vez menos recursos y sobrada voluntad, se hace a pie de surco todo lo culturalmente posible, como alternativa para contrarrestar un poco esa brutal escasez de petróleo, herbicidas y fertilizantes que sigue incidiendo de forma directa y preocupante en el descenso de las áreas cubiertas por plantaciones.

Aun así, como explica Oscar Enrique Cruz Coll, presidente de la ubpc, esa entidad pondrá en el vientre del Melanio no menos de 5 500 toneladas de una caña cortada y tirada por hombres y equipos de allí mismo, dispuestos a trasladarse luego hacia otras zonas, incluso fuera de la provincia, tal como han hecho en contiendas anteriores, para responder a necesidades de la vecina provincia de Villa Clara.

Atención directa en pleno campo, preocupación por la alimentación y otras condiciones, así como garantía de ingresos en correspondencia con lo aportado, animan a trabajadores que «le tiran a todo» dentro de la ubpc, al punto de integrar colectivos de trabajo que asumen áreas cañeras, en las que, una vez concluida la zafra, realizan todas las labores que la gramínea demanda.

Si vale la pena o no (para la economía nacional y para la familiar) lo saben muy bien hombres como Pedrito Carmona, operador de combinada y Onel Salas, soldador del pelotón, quienes en la última contienda ingresaron unos 300 000 pesos sobre la base de tal vinculación, aunque hubo otros con beneficios más altos inclusive.

Por ello, lejos de molestarles el riguroso control por parte de directivos de la Unidad Básica, se convierten en defensores de insumos, recursos y medios que en otros lugares suelen tomar un rumbo o destino no precisamente «azucarado».

Por ahí tal vez ande la receta –o al menos una de ellas– para detener males que urge revertir, como el decrecimiento cañero y ese descomunal descenso en la producción de azúcar que los cubanos jamás imaginamos ver un día.

Mientras tanto, el Melanio (uno de los pocos centrales moliendo hoy) sigue ahí: limpio como tacita de oro, a pesar del intenso ajetreo, devorando toda la caña que sean capaces de ponerle dentro, y entregando toneladas del dulce e imprescindible crudo.

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