ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La Escuela Primaria Julio Alberto Delgado, de la ruina al esplendor en tiempo récord. Foto: José Llamos Camejo

Maisí, Guantánamo.–Por azar, cuando el líquido desembocó como un hilo transparente y delgado en el grifo, la vista de la muchacha estaba fija en el fregadero: «¡Mira mami, al fiiin!», exclamó entonces Mailén Tamayo. Una sonrisa que lo decía todo acompañaba su euforia: «¡De nuevo el agua en la casa!».

Fue la reacción de la joven a un retorno que, añorado, llegó de repente, cuando aún ella lo suponía distante. Había pasado casi tres semanas en espera del chorro cristalino, ausente desde la madrugada del 21 de octubre en la rivera del Maya, Maisí, donde el acueducto del mismo nombre no resistió la avalancha del temporal.   

El Maya maisiense fue uno de los 88 sistemas de acueductos averiados por los arrastres de lodo y de todo que provocó el huracán Oscar en los cuatro municipios del Este guantanemero.

No es difícil imaginar los dilemas en que deriva la interrupción de la entrega del líquido a decenas de comunidades, donde habitan miles de personas. «Esta espera es pa´ rato», vaticinó un escéptico, empapado en sudor, mientras empujaba pendiente arriba una carretilla con dos recipientes de agua, camino a su hogar.

Entonces, cientos de hombres, del patio y de muchas partes, pese al fango y a la lluvia, empataban largas y sucesivas jornadas para restaurar un servicio que fue recobrando vida a un ritmo en apariencia imposible, dada la severidad de los daños en esa y otras ramas de fundamental importancia, cuya recuperación demanda recursos cuantiosos.

De ese esfuerzo –es probable– el señor de la carretilla no conocía, pues, con más de 300 postes, 53 transformadores y cerca de 17 kilómetros de tendido eléctrico en el suelo, el apagón impuso también un mutis informativo.

OTROS «AL FÍÍÍN», A CONTRACORRIENTE

Guantánamo llegó a 2025 con la totalidad de los acueductos dañados por el vendaval en los cuatro municipios del Este, rehabilitados. De tal suerte, después del ciclón y antes del año en curso, puede que miles hayan imitado de palabra o de pensamiento a Mailén Tamayo, en eso de liberar emociones frente a un anhelo «¡al fiiin!» atrapado, y de redimir ansiedad.

Cada «regreso» ha sido reconfortante. A su posición inicial ha vuelto la totalidad de los postes, transformadores y tendidos eléctricos derribados por Oscar, y restituida hace rato está la electricidad en los más de 56 800 clientes afectados.

Funcionales, estrutural y tecnológicamente con mejoras, y ampliados en sitios como la cabecera municipal de Imías, quedaron los servicios de telefonía que interrumpió el huracán.

Están recuperadas cerca de 7 280 de las más de 13 000 hectáreas de cultivos agrícolas destruidos por el evento meteorológico, y, a modo de adicional respuesta, se aceleró la campaña de siembra de frío, que amplía superficies en llanos de Manuel Tames, Niceto Pérez, El Salvador y el valle de Guantánamo.

A juzgar por los volúmenes contratados mediante un proceso que esta vez parece más objetivo, riguroso y preciso, si las entregas les dispensan fidelidad a las estadísticas, los guantanameros accederán a 41 libras per cápita mensual de productos del agro en 2025. El tiempo dirá, «sí o sí», pero el cuadro se dibuja esperanzador.

Y si no bastara para aquilatar la «resurrección» constructiva en marcha y a toda vela, 647 instituciones estatales, de las 700 embestidas por el meteoro, funcionan ya; entre ellas los 71 centros de Salud y los 184 de Educación, rama esta última con una sola escuela pendiente de restaurar, localizada en San Antonio del Sur.

Los viales de interés nacional lucen curados de las 25 interrupciones –puentes y objetos de obra entre ellos– sufridas entre San Antonio del Sur, Imías y Baracoa. Hay mejoras también en los de montaña.

CON LA MANO DE TODOS

El empeño por devolverle sus atributos al paisaje agrícola, vial, natural, social e institucional, mantiene en despliegue a cientos de manos propias y amigas en esta geografía terca, que un huracán, con sus vientos, lluvias y arrastres intempestivos quiso modificar.

Fuerzas de diferentes sectores, incluidos el juvenil y el estudiantil, procedentes de los seis municipios guantanameros a los que el ciclón no afectó, ayudan a construir viviendas en el Este de la provincia.

De ellos, y de los de las FAR y el Minint, junto a los de otras entidades de dentro y fuera del territorio, y de los de las propias comunidades afectadas, habló, a modo de reconocimiento, Yoel Pérez García, primer secretario del Partido en Guantánamo, cuando Cuba celebraba 66 años de su triunfo revolucionario, y el Alto Oriente lo celebraba en Imías, casi una hora antes de entregar a sus dueños las llaves de las primeras 24 viviendas (19 en Imías y cinco en Baracoa) que, levantadas «desde cero», les bajan números a las más de 400 totalmente destruidas por Oscar. Pérez García destacó que fue posible construirlas en tiempo breve, y «con la mano de todos».

Fueron sus palabras una alegoría a la unidad, ese pilar indestructible, valiosa y excepcional herramienta de una Isla para revertir imposibles como este, que en algo más de dos meses le ha devuelto parte de su esplendor a un escenario en ruinas, anegado en fango y escombros.

Esa unidad es la misma de obrar proezas, de levantar certezas, de concederles a los corazones la gracia de confesar y dejarse oír, como sucede ahora en los cuatro municipios del Este guantanamero: «mi casa, mi escuela, mi luz».

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