El 28 de octubre es de esos días en que hubiéramos querido cambiar la historia. Uno de los más grandes hombres de la Revolución, el Héroe de Yaguajay, perdía la vida en un accidente de aviación. El clamor de todo un pueblo fue una sola voz y Cuba lloró su partida. Los años nos devuelven a Camilo cada vez más vital. Los siglos por venir seguirán extendiéndole, desde la mano de las nuevas generaciones, esa flor sincera que se agita en las aguas, para que su recuerdo jamás se nos marchite.























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