Por respeto a las cisternas, toda mi vida he preferido, si es posible, coger directamente de las redes el agua para tomar.
Por ello, como tantas veces, llego hasta donde hay una pequeña llave salvadora y…
–Buenas noches.
(Silencio total)
–Disculpe… es que necesito coger un par de pomos de agua para tomar.
(Nada: ni un sí, ni un no)
Avanzo unos pasos, me paro en la puerta y veo algo inesperado: con los antebrazos apoyados en la pequeña mesa y en ellos la cabeza, una silueta humana es pura roca. A un costado está la gorra, cuya visera tal vez le molestaba para adoptar esa cómoda postura. Al otro lado reposa una caneca. Su desgastada etiqueta recuerda que, originalmente, contuvo ron Mulata. Sea cual sea, su contenido actual, ocupa la mitad.
Puedo asegurarles que en lo narrado hasta aquí no hay un solo elemento de imaginación. Tampoco «montaje» o preparación de escena para la fotografía que acompaña a este breve texto.
OJALÁ SOLO UNO
Poco o nada importan ahora nombre, fecha, hora, lugar…
Es el fenómeno, en esencia, lo que, a mi modo de ver, debe pre... y ocuparnos.
Baste meditar en el monto de recursos que un custodio tiene bajo su responsabilidad cuando se han marchado directivos, secretarias, choferes y demás trabajadores de la fábrica, almacén, entidad, institución…
Y mejor ni imaginar las consecuencias si, en lugar de sustraer recursos, una mano pagada por quien nos odia, aprovechase el filón para hacer otros tipos de daños.
Ojalá el hombre que mi lente captó sea aguja en un pajar, apenas un caso entre miles y miles de empleados que ejercen esa labor.
Recorridos por parte de autoridades políticas y gubernamentales han demostrado desde hace años, sin embargo, que casos así no son tan «casuales». No pocas veces, con un sentido preventivo, el Ministerio del Interior ha alertado acerca de ello.
Conocido es el déficit de personal que en muchas partes ha estado signando a esos cuerpos de vigilancia y protección.
Tal realidad afecta no solo la cobertura que demandan las estructuras estatales, sino también la calidad de la guardia o de la vigilancia que en ellas se realiza.
Quienes tienen que «chocar» a diario con ese asunto, saben que hoy no es fácil garantizar una selección con el rigor que se necesita.
Se conoce también que muchas personas ocupadas en esa función migran hacia empleos mejor remunerados.
Otros no migran, pero se «multiemplean» para incrementar un poco los ingresos y enfrentar ligeramente mejor la preocupante situación que sigue generando el comportamiento de los precios.
Caneca de ron aparte, es muy difícil que alguien pueda estar con los ojos abiertos como cocuyo la noche entera si, diariamente, trenza ese trabajo nocturno con otras alternativas diurnas. El agotamiento aflora. Y está sucediendo muchísimo. No nos engañemos.
A diferencia, el ratero, el delincuente y el que pretende causarle (más) estragos a la economía y a la Revolución, tienen todo el tiempo del mundo para dormir, descansar, estudiar el terreno, planificar el golpe y propinarlo.
Alerta, que no todo el que llega en la noche a una garita o punto de guardia, lo hace para pedir permiso y llenar dos pomos con cinco litros de agua para tomar.













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William dijo:
1
3 de octubre de 2024
22:32:11
Eduardo dijo:
2
4 de octubre de 2024
14:30:53
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