ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En esta etapa han sido bien recibidas las presentaciones de artistas y agrupaciones en los barrios Foto: Cortesía del Periódico Girón

MATANZAS.–Aunque cada año acuerdan iniciativas en aras de la diversidad en la oferta recreativa, la mayoría de los matanceros, sobre todo aquellas personas que residen en la ciudad cabecera, terminan en «brazos» del mar.

No son pocos quienes prefieren disfrutar de los privilegios de esas playas a lo largo del litoral, una de las opciones más populares en los meses veraniegos.  

A algunos, con tal de no alejarse de sus casas, les basta con bañarse en los vericuetos que sirven de piscinas naturales en las mansas aguas de la bahía.

En definitiva, irse hasta Varadero no es una posibilidad a la mano de todos. «Para refrescarse o darse un chapuzón, cualquier resquicio de la costa nos sirve», alega un asiduo bañista de la playita Allende, muy concurrida en esta etapa.

También es cierto que, para el sano disfrute en familia, y que los niños, adolescentes y jóvenes puedan vivir un entorno de felicidad, la playa no debe ser la única opción.

Por tal motivo, las propuestas este año han tenido un sello cultural; en plazas y parques no han faltado la literatura, los bailes, el teatro, el circo y la música.

Entre las expresiones más atractivas aparece la presentación, en varios escenarios, de la compañía teatral infantil La Colmenita, de Arroyo Naranjo, agrupación que deleita al público con la puesta en escenas de varias obras conocidas, en especial La Cucarachita Martina.

La directora del taller de teatro de esa agrupación, Alina García Espinosa, calificó de impresionante la acogida en cada municipio, y enalteció el valor del juego como vía eficaz para fomentar valores humanos.  

El itinerario de la compañía en territorio matancero previó presentaciones en Perico, Calimete, Jagüey Grande, Unión de Reyes y en poblados como Ceiba Mocha, Guanábana, Pastorita y Gelpi, además de otras locaciones como el Callejón de las Tradiciones y el parque de Monserrate.

Otra de las actividades con la virtud de convocar a un gran público y sumar atracciones al programa de verano en la provincia es la exhibición del Circo Nacional de Cuba, que instaló su carpa azul en la Plaza del Viaducto.  

Madres y padres agradecen la posibilidad de que los pequeños puedan disfrutar de variedades circenses, magos y payasos. Para la profesora Elsa Hernández, esta es una excelente alternativa de entretenimiento, algo que aprecian mucho los niños. 

El programa de actividades culturales de la etapa estival se vistió de largo con el estreno mundial del video clip Las Estaciones, el cual celebra las tres décadas del grupo titiritero que conducen Rubén Darío Salazar y Zenén Calero.

También han sido bien recibidas las presentaciones de artistas y agrupaciones en los barrios, así como la lectura de libros y conversaciones sobre poesía y otros procesos creativos de literatura. 

Aun así, de lo más visible siguen siendo los bañistas en áreas de playa como La Caridad, Los Pinitos, Allende, Buey Vaca y El Mamey.

Para las hermanas Violeta y Marisol, camagüeyanas de visita en la ciudad yumurina, nada mejor que la playita El Tenis, porción rescatada de la bahía, pese a la aparición del ineludible viaducto.

«Venimos casi en todas las vacaciones, aquí nos sentimos de maravillas», admitió Marisol, la más joven de las dos. «Nos bañamos básicamente en horas bien tempranas de la mañana o ya caída la tarde, cuando hay mayor tranquilidad y se fue el sol», agregó Violeta.

Ambas reconocieron la oferta gastronómica, con un suministro estable, aunque consideran que los precios son muy altos, tomando en cuenta que se trata de un lugar céntrico con presencia de jóvenes y muchos niños. «Y son ellos los que más lo sienten», coincidieron.

También lamentaron que, a veces, la playa está un poco sucia, pues algunos bañistas no guardan debidamente los restos de comida y arrojan vasos plásticos y otros desperdicios.

La impresión de otros jóvenes es que se trata de un lugar apacible, una playa bonita y tranquila, apenas sin oleaje, un sitio preferido por muchas familias, por estar situado en una zona urbana; el único pedazo de la bahía que, como algo sagrado, el forzoso viaducto dejó a salvo en su porción sur.

Así transcurre el verano en este territorio, donde no cesa la vida cultural como esencia inspiradora, mientras algunos acuden a las playas para disipar el calor.  

.–Aunque cada año acuerdan iniciativas en aras de la diversidad en la oferta recreativa, la mayoría de los matanceros, sobre todo aquellas personas que residen en la ciudad cabecera, terminan en «brazos» del mar.

No son pocos quienes prefieren disfrutar de los privilegios de esas playas a lo largo del litoral, una de las opciones más populares en los meses veraniegos.  

A algunos, con tal de no alejarse de sus casas, les basta con bañarse en los vericuetos que sirven de piscinas naturales en las mansas aguas de la bahía.

En definitiva, irse hasta Varadero no es una posibilidad a la mano de todos. «Para refrescarse o darse un chapuzón, cualquier resquicio de la costa nos sirve», alega un asiduo bañista de la playita Allende, muy concurrida en esta etapa.

También es cierto que, para el sano disfrute en familia, y que los niños, adolescentes y jóvenes puedan vivir un entorno de felicidad, la playa no debe ser la única opción.

Por tal motivo, las propuestas este año han tenido un sello cultural; en plazas y parques no han faltado la literatura, los bailes, el teatro, el circo y la música.

Entre las expresiones más atractivas aparece la presentación, en varios escenarios, de la compañía teatral infantil La Colmenita, de Arroyo Naranjo, agrupación que deleita al público con la puesta en escenas de varias obras conocidas, en especial La Cucarachita Martina.

La directora del taller de teatro de esa agrupación, Alina García Espinosa, calificó de impresionante la acogida en cada municipio, y enalteció el valor del juego como vía eficaz para fomentar valores humanos.  

El itinerario de la compañía en territorio matancero previó presentaciones en Perico, Calimete, Jagüey Grande, Unión de Reyes y en poblados como Ceiba Mocha, Guanábana, Pastorita y Gelpi, además de otras locaciones como el Callejón de las Tradiciones y el parque de Monserrate.

Otra de las actividades con la virtud de convocar a un gran público y sumar atracciones al programa de verano en la provincia es la exhibición del Circo Nacional de Cuba, que instaló su carpa azul en la Plaza del Viaducto.  

Madres y padres agradecen la posibilidad de que los pequeños puedan disfrutar de variedades circenses, magos y payasos. Para la profesora Elsa Hernández, esta es una excelente alternativa de entretenimiento, algo que aprecian mucho los niños. 

El programa de actividades culturales de la etapa estival se vistió de largo con el estreno mundial del video clip Las Estaciones, el cual celebra las tres décadas del grupo titiritero que conducen Rubén Darío Salazar y Zenén Calero.

También han sido bien recibidas las presentaciones de artistas y agrupaciones en los barrios, así como la lectura de libros y conversaciones sobre poesía y otros procesos creativos de literatura. 

Aun así, de lo más visible siguen siendo los bañistas en áreas de playa como La Caridad, Los Pinitos, Allende, Buey Vaca y El Mamey.

Para las hermanas Violeta y Marisol, camagüeyanas de visita en la ciudad yumurina, nada mejor que la playita El Tenis, porción rescatada de la bahía, pese a la aparición del ineludible viaducto.

«Venimos casi en todas las vacaciones, aquí nos sentimos de maravillas», admitió Marisol, la más joven de las dos. «Nos bañamos básicamente en horas bien tempranas de la mañana o ya caída la tarde, cuando hay mayor tranquilidad y se fue el sol», agregó Violeta.

Ambas reconocieron la oferta gastronómica, con un suministro estable, aunque consideran que los precios son muy altos, tomando en cuenta que se trata de un lugar céntrico con presencia de jóvenes y muchos niños. «Y son ellos los que más lo sienten», coincidieron.

También lamentaron que, a veces, la playa está un poco sucia, pues algunos bañistas no guardan debidamente los restos de comida y arrojan vasos plásticos y otros desperdicios.

La impresión de otros jóvenes es que se trata de un lugar apacible, una playa bonita y tranquila, apenas sin oleaje, un sitio preferido por muchas familias, por estar situado en una zona urbana; el único pedazo de la bahía que, como algo sagrado, el forzoso viaducto dejó a salvo en su porción sur.

Así transcurre el verano en este territorio, donde no cesa la vida cultural como esencia inspiradora, mientras algunos acuden a las playas para disipar el calor.  

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