Hace casi 40 años, en 1986, llegó a la industria petrolera cubana Rubén Martínez Lazo, quien formó parte de una de las primeras generaciones de ingenieros que entró al sector. Su historia, durante esta jornada en que se conmemora el Día del trabajador petrolero, sirve como inspiración a otros muchos trabajadores que, como él, dedican sus esfuerzos al desarrollo de este campo en el país.
Al graduarse de Licenciatura en Química, por la Universidad de La Habana, fue ubicado en el laboratorio de ensayos de la Empresa Comercializadora de Combustible de la Isla de la Juventud, donde trabajó durante un año y medio.
Luego sería trasladado hacia la Oficina Central de lo que se convertiría, en 1992, en la Unión Cuba Petróleo (CUPET). Posteriormente fue trasladado a la Comercializadora Haban, donde estuvo desde 1988 hasta el 2000, cuando regresa a la Oficina Central.
Desde su experiencia, cuando se le pregunta por un mensaje a las nuevas generaciones de ingenieros, nos dice que «para subir al cielo y lograr tocarlo se necesita: humildad, estudiar mucho, escuchar y aprender de los que saben, para luego transmitir sus conocimientos», lo que apuntala de la vieja máxima que indica que en ese oficio «siempre hay algo que aprender».
— ¿Cuánto le aportó el trabajo en el sector?
— Tuve la oportunidad de trabajar con especialistas que laboraron en las compañías norteamericanas y me transmitieron sus conocimientos. Vencí muchas disciplinas y estaré toda la vida agradecido a todas las direcciones de la Unión Cuba Petróleo porque me permitieron formarme como especialista en combustible de aviación, no solo en Cuba sino también en el extranjero.
Tuve la oportunidad de entrenar en compañías de punta, tales como: Aire Total, Petrobras, Petro Canadá y Shell Aviación, lo que me convirtió en buen profesional.
Esta formación me permitió ser miembro del Instituto de Energía de Londres durante cinco años, y se me retiró la condición debido al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.
— ¿Alguna anécdota que desee compartir?
— Anécdotas son muchas, sobre todo en las inspecciones a los tanques de los buques para la carga de combustible. La más peligrosa fue en Curazao, donde el remolcador en que me trasladaba al buque, mar afuera, se viró y quedé atrapado en la cubierta con más de cinco latas de pintura epoxi. De ahí salí con una fractura en el peroné y, a pesar de no saber nadar, nunca dije que no a continuar realizando ese tipo de trabajo.
— ¿Con qué adjetivos caracterizaría a los trabajadores del sector petrolero cubano?
— Considero que nos caracteriza la profesionalidad, la responsabilidad, la osadía, y que somos incansables, innovadores y revolucionarios.













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Guille dijo:
1
1 de julio de 2024
13:42:37
Lilian Pedroso Rosqueza dijo:
2
1 de julio de 2024
14:51:32
Martha Marlen dijo:
3
1 de julio de 2024
17:38:22
Jorge dijo:
4
2 de julio de 2024
08:28:44
Juan Carlos Alpajón García dijo:
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CUPET dijo:
6
2 de julio de 2024
13:55:36
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