HOLGUÍN.–¿No hay dinero para invertir en proyectos de ciencia e innovación? ¿Se dispone de dinero y no se destina a ese fin? A ambas interrogantes, presentes durante mucho tiempo en el entramado empresarial cubano, se les podrían añadir otras: ¿Es pertinente hablar de financiamiento de la actividad científica en los sectores productivos y de servicios cuando la economía de Cuba está afectada por una severa inflación?
Este será un asunto de abordaje permanente, hasta que no se resuelva el problema que existe por la prevalencia del concepto de que el dinero que se le pone a los proyectos de investigaciones e innovaciones se ve como un gasto y no como una inversión. Así opina el doctor en Ciencias Filosóficas Alejandro Torres Gómez de Cádiz, delegado del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (Citma) en Holguín.
«En el proceso de planificación anual se debe tener en cuenta qué se va a invertir en ciencia, principalmente en aquellos sectores vinculados directamente a la producción que se consideran vitales».
A su juicio, muchos empresarios poseen un concepto de gestión de trabajo básicamente táctico, inmediato y costanero, y no hay una visión estratégica.
«Los países y empresas líderes del mundo en el ámbito productivo y de servicios son las que más han invertido en ciencia. No llegaron a esa posición y después invirtieron en ciencia. El liderazgo lo lograron porque invirtieron, en un proceso costoso y no siempre visible de forma inmediata».
CAMBIOS EN MARCHA. ¿QUÉ HAY DE ELLOS?
Las autoridades de la provincia han asumido la visión de cambio mencionada por el funcionario. El Gobierno de la provincia lo ha tratado con los integrantes de su Consejo Técnico Asesor como un punto neurálgico para el desarrollo, posición que también sostienen los máximos dirigentes políticos holguineros, según evidencian los debates que promueven.
De hecho, durante 2023 se realizó una especie de ofensiva, con el fin de lograr que las entidades estatales planificaran mejor el dinero destinado a inversiones en ciencia.
Hace poco, Granma tuvo acceso a un informe que expone los resultados del chequeo realizado, en agosto del pasado año, por la Delegación Provincial del Citma, a las inversiones del sector estatal en la actividad de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI). El documento confirma que, hasta el momento de su elaboración, el presupuesto planificado para esas actividades equivalía a 125 200 pesos, desglosados de la siguiente forma: proyectos de investigación-desarrollo e innovación (43 100), servicios científico-técnicos (57 300), producciones especializadas (5 200), transferencia de tecnología (1 800), generalización (1 700) y otras actividades (16 100).
Del total revelado entonces, al sector empresarial correspondía poco más de 53 000, lo que representaba el 52 % de lo planificado en la etapa, con incidencias concretas en entidades de los ministerios de Industria Alimenticia, Turismo, Construcciones, Agricultura, Comunicaciones y Energía y Minas.
Asimismo, el informe deja claro: «La gestión de información realizada con la Dirección Provincial de Finanzas y Precios permitió conocer el presupuesto planificado para la ACTI en las entidades de subordinación local (Deporte, Cultura, Educación, Salud y Administración interna) equivalente a 6 600 pesos, y de 2 400 pesos en los municipios Holguín, Sagua de Tánamo y Moa, lo que evidencia que no se prioriza la actividad como pilar del Sistema de Gestión de Gobierno basado en Ciencia e Innovación».
En el mismo documento se transparentan las fisuras del financiamiento en lo concerniente a innovaciones, pues se cita, entre otras, una probada en el central Ciro Redondo, de Ciego de Ávila, con resultado positivo en ahorro de energía eléctrica, mediante el aprovechamiento óptimo de la biomasa (bagazo de caña). Sin embargo; no se había podido aplicar donde surgió, o sea, en el central Urbano Noris, de Holguín, debido a ineficiencias en el proceso productivo fabril, lo que afectó la disponibilidad de dinero para concretar la transformación propuesta.
Es obvia la necesidad de invertir para generalizar las soluciones a los problemas que afectan los flujos productivos y de servicios, con lo que, a la vez, se debe defender e imponer el derecho de retribuir con dinero a los racionalizadores e innovadores, y que se vaya más allá de reconocerlos con diplomas.
ECHAR MANO A TODAS LAS FUENTES DE FINANCIAMIENTO
Los procesos de investigación hasta ahora han sido financiados básicamente por el Citma, por medio de un sistema creado a nivel nacional, y de una estructura nueva que se llama Programas y Proyectos Territoriales, además de los programas nacionales y sectoriales, recuerda el doctor Alejandro Torres Gómez de Cádiz.
Debido a la necesidad de cambiar las reglas del juego, de manera que se aprovechen todas las oportunidades disponibles, a las instituciones de ciencia se les exige que, para presentar un proyecto, y que este sea aprobado por el Fondo para la Ciencia o el Citma, debe tener financiamiento mixto, es decir, dinero obtenido de otras fuentes.
«Tenemos en mente crear, en una carrera de ciclo corto, técnicos gestores de proyectos. Está comprobado que a veces los investigadores, las entidades, instituciones o grupos de desarrollo no tienen experiencia en esos procedimientos. Por lo general, el dinero solo se pone en proyectos muy bien delimitados», repasa Alejandro.
Al hablar de ejemplos para imitar en cuanto a la búsqueda de financiamiento para realizar investigaciones, en la Delegación holguinera del Citma toman como referencia al doctor en Ciencias Técnicas Vladimir Álvarez Sánchez, ingeniero mecánico y profesor universitario, quien desarrolla uno de los más novedosos proyectos de Cuba dentro del sector agroazucarero y agropecuario en general. Consiste en aplicar un sistema de siembra de caña a doble surco, lo cual incluye el diseño y creación de implementos agrícolas para esa faena, y la adaptación de una cosechadora cañera.
Si hasta hoy ha logrado financiamiento del Gobierno y del Banco de Fomento Agrícola, a lo que añaden razonables sumas aportadas por el Citma y el Grupo Empresarial Azcuba, es porque ha hecho cálculos objetivos y ha puesto sobre el tapete contundentes pruebas de la factibilidad económica de lo propuesto.
En el positivo ambiente generado por el empeño de crear una definitiva arquitectura financiera de la ciencia a nivel de país, que promueve el Macroprograma de Ciencia dirigido por la vice primera ministra Inés María Chapman, ha entrado en funcionamiento la Sociedad de Interfaz para la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Holguín.
No es otra cosa que una asociación mercantil integrada también por la Universidad de Moa. Antes de su creación, lo habitual era que las entidades del sistema empresarial solicitaran a las casas de altos estudios servicios que iban desde prototipos de equipos hasta profundas investigaciones de diversos asuntos, lo cual hacían gratuitamente.
Eso desestimulaba las investigaciones, entre otras cosas, porque quienes las realizaban no eran retribuidos monetariamente, cosa que sí ocurre ahora, pues una parte de los ingresos les corresponde; situación que hoy se aprecia, una vez que la entidad, en su primera etapa de trabajo, se ha concentrado en lo fundamental en servicios de asesorías, consultorías, asistencia técnica y capacitación.
De acuerdo con su presidente, el doctor en Ciencias Pedagógicas Miguel Escalona Reyes, se entrará allí próximamente, en el periodo en el que los contratos con las empresas permitirán destinar una parte de los ingresos para estructurar un fondo de financiamiento a modo mixto. Es decir, la entidad que solicite un proyecto de investigación también pondrá una porción del dinero que se empleará.
Muchos asuntos deben tenerse en cuenta a la hora de contar con dinero para los menesteres de la ciencia en función de lo cotidiano, en la producción y los servicios. Entre los que faltan por mencionarse aquí, pueden estar lo concerniente al empleo de porciones del 1 % proveniente de la contribución territorial de los municipios con capacidad para generarla, o el aporte que puede provenir de las utilidades de las empresas, que tienen varios destinos, pero, generalmente, se priorizan para engrosar salarios, sin pensar que estos podrán ser mayores si una parte de esos dividendos se emplea en investigaciones que transforman cualitativamente los procesos.













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Pp dijo:
1
23 de mayo de 2024
06:22:08
Omar Cantillo Ferreiro dijo:
2
23 de mayo de 2024
07:18:03
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