Son varias las complejidades que un exportador puede enfrentar en su gestión. A cualquiera quizá le parezca que la cultura no es elemento importante cuando se pretende exportar bienes; pero no es así: el hecho de que un producto funcione en un país, no significa que lo haga en otro.
No conocer la cultura del país en que se enfoca una posible exportación puede derivar en quejas y reclamaciones.
Desde luego, no solo me refiero a algo tan fácilmente identificable como un tipo de carne. Imaginemos que a un país musulmán se exportan jabones u otros productos en los que se utilizó grasa de cerdo, y luego esto se descubre.
Les cuento por qué decidí escribir este artículo. Resulta que, con bastante frecuencia, yo entro de «mirón» a ciertos foros en los que se debaten asuntos de nuestra economía.
En estos sitios suelen darse opiniones muy interesantes; pero en ocasiones se ignora cuán complejos resultan determinados procesos.
En fin, ayer veía yo un debate en el que algunas personas, llevadas por el deseo de que el país aumentara ingresos en divisa, estaban sugiriendo que todas las empresas del país –ya fuesen grandes, pequeñas, medianas o micros–, pudiesen salir a exportar sus productos por cuenta propia.
Esto realmente parece seductor, pero en la práctica es irrealizable.
Me pareció oportuno entonces explicar, someramente, la complejidad del comercio exterior, una actividad para la que se requiere de mucha experiencia y conocimientos de:
Burocracia: Hay que conocer cómo trabajan las aduanas en diversos países: restricciones, prohibiciones, aranceles, detalles de las facturas y demás documentos comerciales.
También es necesario dominar el sistema de distribución o los requisitos legales e impositivos del país de destino, las restricciones sanitarias; así como otros procesos: la búsqueda de clientes, la negociación cierre de contratos, y los trámites administrativos y documentales.
Logística: La rapidez del transporte es uno de los problemas más importantes. Si dada la vigencia de la llamada Ley Torricelli, a nuestro sistema centralizado de comercio exterior se le hace difícil hallar navieras que transporten nuestras mercancías, ¿cómo sería si el trámite corriese a cargo de una pequeña empresa cubana?
Además, en este aspecto es vital asegurar las mercancías para cubrirse de posibles pérdidas derivadas del transporte.
Antes de elegir una póliza de seguro, es importante que los exportadores analicen los requisitos de seguro con el importador; los términos de estas pólizas; qué cubren y qué no; si se requiere alguna disposición de seguro especial para su producto, todo lo cual demanda personal especializado y con mucha experiencia.
Finanzas y créditos: Según el Banco Interamericano de Desarrollo, «las mipymes en América Latina y el Caribe suelen enfrentar restricciones en diferentes áreas de negocio –debido a diversas fallas de mercado y de coordinación– que limitan su internalización.
Estas áreas son, principalmente, el acceso a crédito, la intensidad de la innovación, las capacidades (capital humano) y la forma organizacional».
Disponibilidad de recursos: Entre las principales limitaciones está la falta de recursos financieros internos en las pequeñas empresas, la baja capacidad productiva, y la baja calidad de los agentes exportadores.
He brindado solo un grupo de elementos, y he dejado fuera otros por razones de espacio, pero creo que, con lo enumerado, es fácil apreciar que exportar no es asunto sencillo, como salir a vender los domingos en la feria municipal.
Mantener un aparato técnico de alta calidad en la materia, con especialistas del adecuado nivel, es tan costoso que, a estas entidades, les resultaría prácticamente imposible.













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VICTOR KOZASKI dijo:
1
4 de junio de 2024
05:48:10
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