Este 1ro de abril se conmemora el aniversario 101 del Primer Congreso Nacional de Mujeres, primero realizado en América Latina.
El evento, en el que las féminas alzaron las voces en defensa de sus derechos más elementales, sesionó en la capital cubana del 1ro al 7 de abril de 1923 y contó con la asistencia de una treintena de organizaciones y de mujeres de distintas creencias o corrientes ideológicas.
Según estudiosos, el Congreso constituyó uno de los suscesos más significativos del movimiento de reforma social iniciado en la década de los años 20, y sentó las primeras bases para la lucha organizada del sector femenino por sus justas reivindicaciones.
Las discusiones sobre las más variadas cuestiones vinculadas a sus históricos reclamos enardecieron los debates a lo largo del certamen.
Como antecedente de este acontecimiento, en 1918 fue creado el Club Femenino de Cuba, que junto a otras asociasiones fundadas poco tiempo después consiguieron algunas mejoras en beneficio sobre todo de las mujeres trabajadoras.
Recogen historiadores que el Primer Congreso Nacional de Mujeres tuvo un carácter amplio y que en los debates las delegadas mostraron cuánto pesaban los prejuicios y convencionalismos sociales en las mentalidades de muchas mujeres.
Hacer campañas por el derecho al sufragio femenino y luchar por la igualdad de derechos y deberes sociales, políticos y económicos en relación con el sexo masculino, fueron algunas de las principales demandas.
Fue así hasta que el 23 de agosto de 1960 se crea en Cuba la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización que abrazó la causa de la mujer y su emancipación y al frente de la cual fue eloegida como presidenta Vilma Espín Guillois.
Durante la clausura del Primer Congreso Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), en octubre de 1962, el Comandante en Jefe Fidel Castro reconocería que en el propósito de crear una sociedad distinta, de organizar un mundo mejor, era vital el esfuerzo de las mujeres.
Y alertaba que aún cuando desde el punto de vista legal y objetivo desapareciera todo vestigio de discriminación, quedaban todavía una serie de circunstancias de orden natural y de costumbres que hacían importante para la mujer estar organizada, trabajar y luchar.
Al resumir sus palabras en aquel histórico discurso, Fidel expresó la certeza de que las mujeres estarían en la primera fila de una Revolución que tanto significaba para ellas.
Con anterioridad, al referirse a la importancia de la creación de la FMC, manifestó que el propósito de la unificación de todos los sectores femeninos era constituir una fuerza entusiasta, numerosa, y decisiva para la Revolución.
Una organización de masas que se trazó como objetivo principal la incorporación a la sociedad y al empleo y a lograr el pleno ejercicio de la igualdad de la mujer en todos los ámbitos y niveles de la sociedad.
Su espíritu de tenacidad ha sido remarcado en todos estos años y en las más duras circunstancias, comprometidas siempre con el legado de Vilma, con Fidel, y con la Revolución que coronó por fin los sueños de justicia y dignidad enarbolados en el Primer Congreso Nacional de Mujeres, efectuado en La Habana en abril de 1923.



















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