ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los combatientes de las diferentes líneas de la Seguridad han estado presentes, tanto en el territorio nacional como en misiones internacionalistas Foto: Archivo de Granma

El 26 de marzo, con la presencia de los comandantes Raúl Castro Ruz, Ernesto Che Guevara, Ramiro Valdés Menéndez y Osvaldo Sánchez Cabrera, entre otros compañeros del Movimiento 26 de Julio y del Partido Socialista Popular, fue concebida la idea de fusionar las estructuras existentes en un solo órgano de seguridad subordinado a la División de Inteligencia G-2, como parte del Estado Mayor del Ejército Revolucionario.

En una residencia rodeada de árboles, ubicada al final del Campamento de Columbia, cerca de la pista de aviación, fue instalada la jefatura secreta de esa estructura.

El 15 de agosto, en una intervención pública en la que explicó al pueblo la frustrada conspiración internacional contra Cuba, encabezada por el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo y su Inteligencia Militar bajo la dirección de la CIA, Fidel reconoció, por primera vez, «la brillante actuación del G-2 del Ejército, que capturó a todos los contrarrevolucionarios sin violencia, con procedimientos limpios y legales».

El 16 de octubre fue creado el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, bajo el mando del actual líder de la Revolución, Raúl Castro Ruz, una institución que contribuyó a fortalecer el sistema defensivo cubano y que dirigió la preparación militar de nuestro pueblo frente a las amenazas de una intervención militar.

A finales de noviembre de 1959 fue constituida la Sección de Operaciones del G-2, en una vivienda ubicada en 5ta. Avenida y calle 14, en Miramar, bajo el mando del comandante Abelardo Colomé Ibarra.

El 17 de marzo de 1960 fue aprobado por el Gobierno de Estados Unidos un documento secreto, titulado Un Programa de Acciones Encubiertas contra el régimen de Castro, en el que quedó trazada la estrategia subversiva que se seguiría contra la Revolución Cubana.

En el verano de ese mismo año comenzaron a surgir los principales alzamientos armados en el Escambray, bajo la dirección y el control de varios agentes de la CIA.

Más tarde, estos alzamientos continuaron extendiéndose por todas las provincias en las que llegaron a cometer 214 crímenes, incluyendo milicianos aislados, maestros voluntarios, brigadistas alfabetizadores, campesinos, obreros agrícolas, ancianos, mujeres y niños. Para su enfrentamiento, actuaron de conjunto los Batallones de Lucha Contra Bandidos de las far y el Buró de Bandas de la Seguridad del Estado.

El 6 de junio de 1961, el Consejo de Ministros promulgó la Ley 940, que constituyó el Ministerio del Interior (Minint). Las fuerzas y medios del G-2 Minfar pasaron al Minint con la denominación de Departamento de Seguridad del Estado (DSE) bajo el mando de Isidoro Malmierca Peoli, un nuevo órgano de enfrentamiento a las actividades de la contrarrevolución interna al servicio de la CIA.

El 7 de noviembre de 1962 fue constituida la Contrainteligencia Militar, un órgano de seguridad encargado de defender, especializadamente, a las Fuerzas Armadas Revolucionarias contra las actividades enemigas, y asegurar la integridad de sus efectivos.

Los Órganos de la Seguridad del Minint y el Minfar continuaron actuando como hermanos gemelos, bajo la atención directa de los principales líderes de la Revolución Cubana: Fidel y Raúl.

Estas instituciones iniciaron sus primeras actividades en una desigual batalla contra la CIA, derrotando cada uno de sus planes, a pesar de la vasta experiencia acumulada en asesinar dirigentes revolucionarios y derribar gobiernos legítimos, y de los enormes recursos humanos, materiales y financieros con que esta agencia enemiga siempre ha contado.

Los hombres y mujeres de los Órganos de la Seguridad han cumplido delicadas misiones en difíciles circunstancias, generalmente desconocidas para nuestro pueblo, por razones obvias; en unas ocasiones penetrando en las filas enemigas a riesgo de sus propias vidas, en otras protegiendo la retaguardia en disímiles acciones riesgosas y, en determinadas circunstancias, constituyendo destacamentos de avanzada en los que se integran, diariamente, fuerzas de Tropas Guardafronteras, Seguridad Personal y Contrainteligencia Interna, entre otras instituciones de seguridad.

En cumplimiento de las misiones asignadas durante un incesante enfrentamiento a los enemigos externos y sus mercenarios internos, 108 combatientes han ofrendado sus vidas en defensa de las conquistas de nuestro pueblo.

Con su sistemática y paciente labor profesional, nuestros Órganos de la Seguridad han detectado las principales actividades subversivas y han conseguido neutralizar a tiempo numerosos planes terroristas con que el enemigo ha intentado afectar nuestros programas de desarrollo en el terreno económico, político, social, cultural y científico-técnico.

Todas estas estrategias subversivas buscan desestabilizar la situación interna y desalentar a nuestro pueblo, algo que no han podido lograr debido a la enorme capacidad de resistencia de los cubanos, al profundo respeto que sienten por su historia, por sus líderes, por sus héroes y por sus mártires, y a las arraigadas convicciones revolucionarias que los sustentan.

En numerosas ocasiones, los combatientes de las diferentes líneas de la Seguridad han estado presentes, tanto en el territorio nacional como en misiones internacionalistas, actuando como un sistema de enfrentamiento, con modestia, sencillez, un profundo sentido del deber y una lealtad sin límites a la Revolución, al Partido, a nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y al General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Con su inteligencia y dedicación, a lo largo de estos 65 años de lucha constante contra el enemigo, con la decisiva participación del pueblo, nuestros combatientes han derrotado sus planes en todos los frentes: una prolongada guerra económica, que incluye acciones de espionaje junto con un bloqueo económico, comercial y financiero; infiltraciones por vía marítima de comandos cargados de armas y explosivos; lanzamientos de armas por vía aérea; bandas terroristas de alzados; sabotajes contra objetivos agroindustriales; incendios de cañaverales; agresiones biológicas y otros incidentes que han sido denunciados por nuestro Gobierno Revolucionario en reiteradas ocasiones.

La preservación de la vida de Fidel, Raúl y otros dirigentes contra cientos de conspiraciones y planes de asesinato, constituye una expresión fehaciente de la combatividad y la eficiencia de nuestros Órganos y la vigilancia popular.

Actualmente, enmarcados en una estrategia de guerra no convencional, los enemigos han incrementado la constante difusión de informaciones manipuladas y noticias falsas utilizando las redes sociales, dirigidas a confundir y desalentar a nuestro pueblo, especialmente a la juventud, con el objetivo de provocar estallidos sociales que puedan ser utilizados como pretextos por el Gobierno estadounidense para pasar a otras etapas de su política agresiva.

En esta ocasión, las actuales formas de agresión, que se apoyan en las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones, han sido neutralizadas por la acción conjunta de nuestro Partido, organizaciones de masas e instituciones de defensa, seguridad y orden interior que, con su accionar ético y su ecuanimidad, han contribuido a fortalecer el espíritu patriótico y la unidad de nuestro pueblo trabajador, revolucionario y antimperialista.

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