Claridad y previsión. De ambas les sobraba a Fidel y a Chávez cuando abrazaron la idea de un medio de comunicación capaz de burlar cercos y llevar a las pantallas, la radio, la web y cuanta tribuna fuese necesaria, las historias de lo más profundo de América Latina.
Una escuela de profesionales, un laboratorio experimental de nuevas formas comunicacionales, un espacio para la paz; eso es Telesur. Sus miembros tienen una misión clara: comunicar para integrar.
A través de su señal, busca dar voz a los pueblos originarios, a los sectores populares y a quienes han sido marginados por un sistema global que hegemoniza la palabra, los recursos y los derechos.
Patricia Villegas, su presidenta –y participante en el iii Coloquio Internacional Patria–, considera que las capacidades de los medios del Sur para enfrentarse a la colonización cultural que pretenden imponer las naciones proimperialistas se construyen, necesariamente, desde la capacitación del personal.
Para ella es imprescindible tener presencia en los sitios de redes sociales, «aunque estén en manos de las grandes transnacionales». No basta con estar, asegura, sino hay que conocer cómo funcionan, para lograr que los contenidos se visibilicen eficazmente, más allá de los bloqueos algorítmicos que puedan aparecer.
«Antes se luchaba por un espacio en el espectro radioeléctrico. Ahora hay que batallar para que no nos borren de YouTube», afirma.
A los medios que han censurado en el sitio de videos, como rt en Español y, recientemente, Prensa Latina, Villegas aconseja que, «si te borran la cuenta, vuelve a empezar», a la par que considera que se debe contar con plataformas propias como alternativa.
En esta trinchera martiana, fidelista y chavista, que se extiende por todo el sur del mundo, tienen como premisa «guardar en el morral todos los reconocimientos, las medallas que ganamos, para renacer. Si hoy tuviéramos que volver a hacer Telesur, ¿cómo lo haríamos?, esa es la pregunta».
No significa entonces que resetearán todo lo que han hecho en los últimos 18 años, sino que la experiencia que acumulan la invierten para diversificar las formas en que comunican para llegar a todos. «Ya no hay solo una autopista de la información, hay múltiples. Ya no hablamos a públicos generales, sino que debemos hablar a público hipersegmentados».
Contar las mismas historias, pero desde los códigos nuevos y respondiendo a las necesidades infocomunicacionales de la audiencia a la que se deben. De eso se trata.
No es suficiente, tampoco, que rediseñemos los formatos, si las personas no entienden lo que los medios dicen, o en el mar de internet se pierden entre tantas fuentes. «La alfabetización digital urge en un contexto con consumidores cada vez más hábiles con la tecnología, pero menos diestros a la hora de discernir la verdad».
Para volver empezar, la Presidenta de la multiplataforma apuesta por generar alianzas, un tema que ha sido agenda del Coloquio y es un medidor también de la voluntad real de los medios alternativos de crear en conjunto.
«La comunicación no es solo un asunto de comunicadores. Entre todos, debemos atrapar al público con nuestro contenido, no solo porque sea correcto, sino, además, porque sea agradable. Los medios del Sur global tenemos la responsabilidad de renovarnos».


















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