MAYARÍ, Holguín.–Las madrugadas de Guillermo Puig Torres transcurren en la presa de Nipe. En las agotadoras rutinas cotidianas ha olvidado las veces que arrojó el chinchorro a las turbias aguas, en jornadas que se extienden hasta bien entrada la mañana. Al frente de siete hombres, integra una de las dos brigadas que operan en el embalse, con el fin de proveer pescado a las líneas industriales procesadoras de alimentos de la unidad empresarial de base (UEB) Acuanipe.
Le molesta que las capturas reporten disminuciones con respecto a etapas pasadas, porque el embalse se ha puesto viejo y está lleno de obstáculos, principalmente troncos y ramas trasladados por crecidas, sobre todo las originadas por el último ciclón que azotó el área.
Su revelación no es un lamento, sino una pauta para dar por sentado que trabajan a brazo partido, con el fin de cumplir las entregas. La entidad, por adversas que han sido las circunstancias, nunca ha recesado las actividades productivas, explica.
INDUSTRIA EN EVOLUCIÓN CON RECETAS PROPIAS
La UEB es conducida hábilmente por Osvaldo Pérez Duerto, quien siempre está dispuesto a ofrecer detalles de los procesos fabriles. «La tenca, que pertenece a los ciprínidos, es nuestra principal materia prima. El pescado arriba al Salón de Beneficio, donde se transforma, indistintamente, en bandas, filetes, tronchos, minutas y picadillos, estos últimos la base de la elaboración de embutidos, hamburguesas y croquetas».
Los picadillos también dan pie a productos nuevos en sí. Los ofertan condimentados o compuestos con vegetales, obtenidos en una línea alternativa de producción de alimentos que opera bajo el principio del respeto total a las normas de inocuidad aprobadas en el país.
En el conjunto de equipos con los que opera esta parte de la industria se destaca una mezcladora que trabaja por la combinación de mínimas cantidades de leña y energía eléctrica (0,25 metros cúbicos y cinco kilowatts hora al mes, respectivamente). Por jornadas de ocho horas, puede producir, según lo que se procese, tres toneladas de masa de croqueta, siete de picadillo de diferentes tipos y cinco de embutidos.
Allí funciona una embutidora neumática confeccionada por especialistas del colectivo. La solución operacional parte del uso de un cilindro del que sale el aire comprimido que impulsa la masa a través de una boquilla, reduciendo el consumo eléctrico a solo siete kilowatts hora al mes. Pero, en caso de falta de energía eléctrica, puede moverse por las adaptaciones pensadas para acoplarla a un vehículo automotor.
«Esta línea es muy importante para unidades como la nuestra, que no posee calderas ni tachos mezcladores. Como el combustible principal es la leña, al mes ahorra unos 5 000 litros de petróleo, o sea, unos 60 000 al año. La parte constructiva estuvo a cargo de tres trabajadores de la UEB, por lo que no se requirió de inversiones adicionales».
Otra prueba sobre la aplicación, en Acuanipe, de un sistema de gestión sustentado con ciencia e innovación, es el estudio emprendido por María Pérez Labrada, con el fin de elevar el valor nutritivo de los alimentos que integran la cartera de productos de la UEB.
La muchacha, licenciada en Ciencias de la Alimentación en la Universidad de Camagüey, no pudo permanecer pasiva mientras se busca retomar la exportación de las vejigas natatorias de tenca, de las que ahora obtienen colágeno, que en los embutidos eleva el poder gelificante, la dureza y el contenido proteico.
La experiencia, reconocida en eventos nacionales para la aplicación de la ciencia en la industria pesquera, se ha extendido por año y medio con buenos resultados, declara la joven, quien está al frente de la actividad comercial de la UEB, y aparece en la reserva para directora.
Osvaldo alaba el rol de los innovadores y racionalizadores del colectivo. Gracias a ellos, solo se han lamentado paradas de horas o, a lo sumo, de un día, debido a que permanecen atentos a las averías técnicas de equipos con cerca de una década de explotación con limitaciones para acceder a la importación de piezas de repuesto y partes. Entre otros ejemplos del buen hacer, destaca el de Alejandro Batista Laguna, técnico en mantenimiento, cuyos conocimientos y habilidades han sido la clave para eliminar los problemas que presentaron los sensores de la máquina de embutidos, a la que le ha introducido mejoras que el mismísimo fabricante alabará si las conoce.
FLEXIBILIDAD AL OPERAR
Para que los alimentos elaborados lleguen a sus destinos, entre ellos la capital del municipio de Mayarí, y establecimientos ubicados en los consejos populares de ese territorio, así como a otros municipios en los que se ofertan, por lo general, en ferias de fines de semana, la UEB evalúa las potencialidades y los pasos por dar en medio de una estrategia productiva y comercial que se distingue por su flexibilidad.
«No nos paramos, aunque existan dificultades para acceder al pescado. Se debe a que adquirimos harina de trigo y picadillo mdm (carne deshuesada mecánicamente) de pollo en mipymes y otras entidades, con el fin de elaborar embutidos. Los pagos los hacemos con divisas que ganamos por la exportación de tenca a clientes del área del Caribe».
Este año, el plan de exportaciones se fijó, en un primer momento, en 30 toneladas, pero un análisis más realista, que ha tenido en cuenta la disponibilidad de la especie en los embalses, determinó que es posible llegar a 60, con lo que se sobrepasarán las 53 que fueron récord histórico tiempo atrás. El precio actual de 860 dólares por tonelada es tentador, señala Osvaldo.
Los precios de los productos elaborados se han mantenido dentro de lo razonable, porque trabajan por fichas de costo a las que no se les cargan ineficiencias ni deseos de ganancias infladas, lo que no impide a la UEB ir más allá de la rentabilidad, como confirma la distribución de utilidades.
En ese contexto, se manifiesta la satisfacción de una parte considerable de los clientes, porque les parece bien, por ejemplo, que un kilogramo de masa de jamonada, compuesta esencialmente por picadillo mdm de pollo y harina de trigo, se comercializa en las pescaderías y en otros espacios a poco más de 172 pesos, mientras que el de masa de hamburguesa de pescado, apenas rebasa los 186 pesos.
En un escenario productivo que, en lo referente a fuentes de obtención de pescado, abarca en el sector estatal las presas Nipe, Sabanilla y Birán, la UEB aprovecha la incorporación de nuevos actores económicos a la explotación acuícola. En este caso está el embalse de Cortadera, que es de la Agricultura, pero lo gestiona una cooperativa de créditos y servicios, a través de una persona natural, que durante 2023 aportó cerca de 12 toneladas de pescado.
También recibirán pescado del embalse Tacajó, en Báguanos. Lo acordado con la entidad que lo explota es enviarle una brigada de pesca y cobrar el servicio. A la vez, pagarán lo capturado. Cada transacción se realizará bajo condiciones contractuales mutuamente ventajosas.
Tanto el trabajador de más larga data en el centro, hasta el de más reciente ingreso, conocen que no hay peces sin alevines, los cuales son necesarios para repoblar las presas en las que tradicionalmente realizan las capturas, así como los reservorios de las entidades y personas sumadas a la acuicultura.
A ese propósito contribuyen los centros de alevinaje de Birán y de Sabanilla, cada uno con 40 hectáreas, aunque el segundo mantiene hoy en explotación 30 hectáreas que han requerido de inversiones ejecutadas por fuerzas de la Empresa de Servicios Nicarotec. Los diez restantes deben entrar en uso en el primer semestre del presente año.














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Augusto César Vega dijo:
1
6 de marzo de 2024
15:58:18
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