ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Yaracuy, Venezuela.–Yaracuy está ubicado en la región centro-occidental de este país. Es un territorio eminentemente montañoso, con un clima húmedo. Su población –que ronda los 800 000 habitantes– es sumamente humilde y envejecida.

Estas características traen como consecuencia que los casos de accidentes automovilísticos y cerebrovasculares sean habituales entre los pacientes que llegan hasta el Centro de Alta Tecnología (CAT) Antonio Maceo, único de su tipo en el estado, y en el cual laboran especialistas cubanos.

«Aquí prestamos ocho servicios, entre ellos los de laboratorios clínico y SUMA, también únicos en el estado. Sin embargo, el más demandado es la resonancia magnética, que permite hacer estudios de resonancias de cráneo, de cervical, de columna lumbosacra y de ambas rodillas», explica la doctora Claudia Deip Medina, directora de la institución.

«A través de la máquina para imágenes por resonancia magnética (MRI) obtenemos diagnósticos que ayudan a mejorar la calidad de vida de la población venezolana que, insiste, es la tarea fundamental de nuestra misión acá».

Al respecto, la joven galena recuerda el caso de un paciente que llegó al CAT con un aneurisma. «Se lo detectamos rápidamente, y con la conducta que llevamos a cabo, se evitó la rotura del tumor, y así, los fallos que pudieran ocurrir en su sistema nervioso central. Fue un momento muy gratificante para el equipo que lo atendió. En salvar una vida está la mayor recompensa de un médico», dice, casi en un suspiro.

Conscientes de la importancia del MRI, en la instalación cuentan con un electromédico, que es el encargado de darle mantenimiento al resonador.

«Los yaracuyanos agradecen mucho nuestra atención, no solo porque pueden tener acceso gratuito a servicios que en las clínicas privadas pueden costar entre 120 y 150 dólares, sino también porque interactuamos con ellos, para ir más allá de la dolencia física». La atención integral es fundamental para la mejoría del paciente. Además, «los cubanos somos muy familiares», reconoce la santiaguera Deip Medina. 

Para la doctora, esta es su primera misión internacionalista, la cual inició como médico de comunidad, luego trabajó en la zona roja de enfrentamiento a la COVID-19, fue asesora de Barrio Adentro y vicejefa integral de Salud en el estado.

«Ha sido difícil y retador, pero me ha ayudado a crecer. No tenía experiencia de dirección. Cuando llegue a Cuba me sentiré muy fuerte. Vine para Venezuela con 27 años, muy joven y la misión es una escuela».

Mientras llega ese momento del retorno definitivo, Claudia Deip Medina es la guardiana del tesoro cubano que en Yaracuy salva miles de vidas.

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