Carabobo, Venezuela.–Casco, overol, guantes y botas es su uniforme desde hace dos años. Ileana Pérez Borges siempre tiene una palabra firme y dulce para guiar, e incluso increpar, a los 31 hombres que están bajo su cuidado en esta tierra.
«Son personas que se exponen a altas tensiones eléctricas o al ensamblaje de plantas térmicas. Mi día a día consiste en hacer que se cumplan las regulaciones y normas establecidas por el Código de Trabajo, pues son labores peligrosas, de riesgo».
Ella, especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo en la Planta Centro, es la única mujer de la Misión Energética Cubana en Venezuela. «Realizo inspecciones para chequear el cumplimiento de las normas y evitar eventos no deseados. También compruebo que estén creadas las condiciones para que los colaboradores puedan desempeñar sus tareas sin ningún tipo de dificultad», explica.
«Es entusiasta y dispuesta. Y, sobre todo, muy preparada», asegura José Zamora Garcell, coordinador regional de la Misión.
Desde Carabobo, estos especialistas atienden siete estados, llevando a cabo actividades de puesta a tierra, mantenimiento a baterías en subestaciones, diagnóstico termográfico, así como mediciones.
«Gracias al empeño de nuestra técnica de seguridad, podemos decir que, hasta la fecha, no hemos lamentado accidentes laborales ni situaciones que hayan puesto en riesgo la vida de nuestros trabajadores», remarca.
Ileana nunca imaginó que, a los 54 años, iba a ser llamada para asumir esta responsabilidad. «En el avión todavía no creía que era verdad, que estaba representando a mi empresa, a mi país. Los primeros días no sabía por dónde empezar. No por falta de conocimientos, sino por todos los desafíos de este trabajo».
No obstante, «la dinámica no permite muchas ocasiones para detenerse a pensar en las acciones, sino acometerlas con agilidad». Tampoco hay mucho espacio para las ausencias. Sin embargo, cuando se le habla de nostalgias, no puede evitar perder la mirada, viajar en el recuerdo y en los deseos del reencuentro.
«Han sido dos años arduos, sintiendo añoranza. Pero he visto el fruto del trabajo y el crecimiento profesional. Días difíciles siempre hay. El no estar en el cumpleaños de quienes queremos; el Día de las Madres, de los Padres. Tenemos una comunicación diaria, la familia apoya nuestra labor, nos da fuerzas y, más que todo, confía en que lleguemos a un término feliz, tras la palabra empeñada al salir de la Patria».
Para esta cienfueguera, ha sido «un alto reto representar a la mujer cubana dentro de un colectivo netamente masculino». Mas, allí ha encontrado el abrigo de personas muy respetuosas y atentas. «No dejan pasar una fecha sin recordar el papel de la mujer».
En Planta Centro, Ileana es «madre, amiga, hermana, compañera». Es quien «los sofoca» para que cumplan las tareas con rigor. «Me siento una abeja dentro de esta colmena que representa a nuestro país, y que ayuda al pueblo venezolano».













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