ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Inundaciones ocasionadas por el ciclón Flora. Foto: Archivo

Hace 60 años pasó por Cuba un huracán del que nadie ha podido dejar de hablar hasta hoy. Estamos en 2023, pero el paso del ciclón Flora, ocurrido en 1963, ya no se borra.

Era el mediodía del 30 de septiembre de 1963 cuando el Observatorio Nacional de Cuba emitía el primer boletín especial que informaba sobre el fenómeno meteorológico, que empezaba a gestarse sobre el mar Caribe.

Coincidentemente, en la madrugada del 1 de octubre una embarcación artillada procedente de Estados Unidos había ametrallado la costa de Cayo Guin, cerca de Baracoa, justo al norte de la región que amenazaba el ciclón.

Luis Enrique Ramos Guadalupe, coordinador de la Comisión de Historia de la Sociedad Meteorológica de Cuba y Secretario para la actividad Científica de la filial La Habana de la Unión de Historiadores de Cuba, recuerda en un artículo publicado en Cubadebate lo que pasó por aquellos días.

En medio de la actividad cotidiana, escribe, nadie imaginaba el dramático escenario hidrometeorológico que iba a generarse tres días después en Oriente y Camagüey —las dos mayores provincias cubanas— cuando el viernes 4 de octubre el memorable huracán Flora se internó en el extremo este de la Isla con vientos sostenidos de 160 km/h, y una extensa circulación que descargaba su extraordinario volumen de precipitaciones.

Fidel durante el ciclón Flora. Foto: Liborio Noval

El especialista recuerda que lluvias y vientos fuertes golpearon durante cinco días 63 mil kilómetros cuadrados del territorio oriental de Cuba, dejando tras de sí 1 600 muertes, 175 mil evacuados y 1 000 millones de dólares en pérdidas económicas.

También rememora la singular trayectoria en lazo descrita por el ciclón, que generó el desastre en combinación con las características físico geográficas y de la red fluvial de la región.

Bajo la guía del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, se llevaron a cabo las acciones de rescate y salvamento ejecutado todo en tiempo real y en el propio lugar del desastre, al que acudieron con agilidad las Fuerzas Armadas Revolucionarias con sus medios de rescate y salvamento.

También se estructuró allí mismo la logística de apoyo con medios técnicos y recursos para la subsistencia de los damnificados y decenas de brigadas con personal de Salud partieron hacia la zona devastada bajo la dirección del entonces ministro de Salud Pública, Comandante José Ramón Machado Ventura.

Flora determinó, sin dudas, el mayor movimiento hombres y recursos para atender una emergencia hidrometeorológica en la historia de Cuba, resume Ramos Guadalupe.

Pasada la tragedia, quedaron las experiencias, cuyo mayor legado sería la creación de un sistema nacional integral de protección a la población y la economía con el nombre institucional de Defensa Civil, cuya misión sería redimensionar las acciones que hasta entonces se adoptaban para proteger al país frente a una agresión armada, que ahora tendrían que aplicarse para prevenir catástrofes como la del Flora y asumir otras funciones que la práctica irá exigiendo más adelante, explica el experto.

Entre los pasos dados estuvo la restructuración del Servicio Meteorológico Nacional para hacerlo más eficiente para lo cual se transferiría el Observatorio Nacional de la Marina de Guerra a la naciente Academia de Ciencias de Cuba.

Se impulsó, además, un programa destinado a construir una infraestructura hidráulica capaz de moderar y gestionar las fuentes y las reservas hídricas del país.

El autor del texto explica que «aquel evento natural catalizó un proceso social y económico que devino en una articulación entre el manejo del medioambiente, del recurso agua, y el propósito de darle al país seguridad y soberanía para enfrentar emergencias sobre bases científicas. Fue la eclosión de un movimiento a escala nacional creador de infraestructuras y propulsor de las ciencias naturales, que aparece entre otras expresiones en la Voluntad Hidráulica y el Sistema Meteorológico Nacional».

Señala que con la Ley 1 194, de 11 de julio de 1966, la dirección de los procesos de reducción de desastres pasó a ser encargo estatal del Consejo Nacional de la Defensa Civil, encargada de planificar, organizar e instruir a los organismos de la administración central del Estado y a la sociedad civil frente a posibles acciones de guerra o en caso de desastres naturales.  

De inmediato fue perceptible el efecto, en términos de prevención y manejo de desastres, de la decisión de gobierno, lo que se evidenció en la drástica reducción de la cifra de víctimas reportadas en los eventos hidrometeorológicos posteriores al Flora, escribe.

Con una ecuación sencilla el coordinador de la Comisión de Historia de la Sociedad Meteorológica de Cuba demuestra su argumento: si comparamos las 1 160 muertes estimadas en ese trágico evento, contra las 106 contabilizadas en 17 huracanes de mayor impacto en Cuba en los 60 años transcurridos de 1964 a 2023, veremos que estas últimas representan 9,13% de las reportadas al paso del Flora.

El pueblo de Cuba recuerda, especialmente, la preocupación del líder de la Revolución ante los fenómenos meteorológicos. En la foto, Fidel durante el ciclón Flora. Foto: Archivo

 

 

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Palax dijo:

1

9 de octubre de 2023

10:50:17


La foto del Comandante en Jefe Fidel Castro en el tanque anfibio dirigiendo personalmente las labores de rescate y salvamento a los damnificados por el clicón Flora es realmente conmovedora. No hubo un momento crítico de la historia reciente en que el pueblo no dejara de ver presencia, era el primero en llegar y no solo para orientar y chequear personalmete las labores de rescate y salvamento sino que con su gran humanismo e Inconmovible fe en la victora sabía trasmitirle a su pueblo la confianza en que todo se solucionaría. De hecho cuando Fidel tomaba riendas sobre un asunto , el pueblo sabía esperar pues nunca les falló.