ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La prioridad del Instituto de Biotecnología de las Plantas es garantizar las semillas de calidad que demanda la agricultura cubana. Foto: Freddy Pérez Cabrera

Cuando a finales de la década de los años 80 de la pasada centuria, un pequeño colectivo de investigadores conocido como Grupo de Mejora Genética, perteneciente a la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Central «Marta Abreu», de Las Villas, comenzó a trabajar en cuatro cultivos fundamentales: plátano, bananos, caña de azúcar y papa, proyección que luego se amplió a otros cultivares, se daban los primeros pasos para el desarrollo de la biotecnología vegetal en Cuba.

A partir de los resultados obtenidos por este grupo, e impulsados por la necesidad del país de fomentar la obtención de una semilla nacional de papa, surgió, el 19 de noviembre de 1992, por idea del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el Instituto de Biotecnología de las Plantas (IBP). La institución es líder en Cuba en materia de propagación de semillas de alta calidad genética y fitosanitaria, obtenidas por métodos biotecnológicos.

Desde entonces, es cada vez mayor su importancia en el propósito de dotar a la agricultura de simientes de calidad y con alto potencial productivo, lo cual sería un espaldarazo al objetivo de concretar el Programa de soberanía alimentaria y educación nutricional que se ha propuesto el país.

Sobre los últimos resultados científicos y las perspectivas de la prestigiosa institución villaclareña, Granma conversó con el doctor en Ciencias Osvaldo Fernández Martínez, director del IBP, quien detalla pormenores de su quehacer creativo.

 

DEL LABORATORIO AL CAMPO

Gracias a la sostenida labor científica del IBP, hoy la red de biofábricas con que cuenta el país puede disponer de los materiales necesarios de varios cultivares, sobre todo de plátano y banano de la variedad FHIA-04, FHIA-21, FHIA-01, FHIA-02, cultivares del tipo Cavendish, plátano vianda como el Cemsa ¾ y Curaré enano, entre otros, a partir de métodos biotecnológicos para la propagación masiva de plantas, como la organogénesis y la embriogénesis somática.

Sobre este último método, cabe destacar que es Cuba el único país que reporta su utilización con resultados favorables a escala industrial, hecho que valió la entrega del premio nacional de Innovación tecnológica al IBP, en el año 2017.

Para tener una idea de la importancia de esa labor, baste decir que en los últimos cinco años se ha venido incrementando anualmente en más del 10 % el número de plantas que se envían a la red de biofábricas del país como embriones en diferentes etapas, asegura el doctor Osvaldo Fernández, quien añade que el pasado año las entregas superaron los 700 000 embriones de plantas expedidas a prácticamente todas las biofábricas del sistema del Ministerio de la Agricultura, con alcance de país, y a otras pertenecientes a Azcuba y a Agrofar.

«Todas las biofábricas de la red nacional han desarrollado actividades de adopción de la tecnología de embriogénesis somática en al menos una o varias etapas del proceso productivo; son las más avanzadas las de las provincias de Villa Clara y Mayabeque, a las cuales se les realiza una transferencia tecnológica para que estas desarrollen allí la producción de embriones a partir de suspensiones celulares suministradas por el IBP», explica Fernández Martínez.

Otro elemento importante es la utilización de materias primas nacionales para el desarrollo del proceso productivo, aspecto en el cual han servido las relaciones de colaboración y encadenamiento existentes con Biocen, importante suministrador de agar y sales ms de buena calidad para el IBP y para la red de biofábricas. Este encadenamiento favorece la sostenibilidad del proceso productivo, al no tener una significativa dependencia de importaciones.

En la actualidad, los científicos del IBP continúan perfeccionando la embriogénesis somática, y laboran en la creación de un nuevo método para producir embriones en plátanos que no producen flores masculinas, trabajo que se realiza de conjunto con instituciones científicas foráneas.

 

DE CUBA PARA EL MUNDO

Si bien la prioridad del Instituto de Biotecnología de las Plantas es garantizar las semillas de calidad que demanda la agricultura cubana, la necesidad de sustentar desde el punto de vista económico esos resultados también les ha impuesto a sus directivos y especialistas desarrollar una mentalidad exportadora.

«Nosotros tratamos de lograr un balance adecuado, para poder, en primer lugar, cubrir la creciente demanda de semillas del país; y vender en el exterior otra parte de nuestras producciones y servicios científicos, lo que permite contribuir a la economía del país, y cubrir muchas de las necesidades de financiamiento y recursos que tiene la institución para su desarrollo», asegura el Director del IBP.

En tal sentido, desde 2015, cuando se reiniciaron las exportaciones hacia el área del Caribe, se ha producido un incremento sostenido de esos vínculos, los cuales también han incluido la dotación de biofábricas a varios países de Latinoamérica y el necesario asesoramiento, que también forma parte de los servicios vendidos al exterior, explica el doctor Osvaldo Fernández.

Sobre el tema dice que ni en los duros años de la pandemia el IBP dejó de exportar, para lo cual contó con el apoyo decisivo de exportadoras como Cítricos Caribe y la Empresa Especializada Importadora, Exportadora y Distribuidora para la Ciencia y la Técnica (Emidict), así como la línea aérea Aerogaviota.

«En este año 2023 ya realizamos la primera exportación de vitroplantas a una empresa caribeña, consistente en plantas in vitro de tres cultivares diferentes de plátanos y bananos. Resta el compromiso del envío de otras 60 000 plantas in vitro de plátano y piña, lo cual se concretará en lo que resta de año, a pesar de las dificultades energéticas que hemos enfrentado durante el primer semestre», reconoce el directivo, quien también menciona las negociaciones para extender la exportación de semilla y servicios a otros destinos importantes en 2024, sin descuidar el debido balance para responder a la demanda nacional.

Respecto a la venta de servicios, el Director del Instituto de Biotecnología de las Plantas de Villa Clara habla encomiásticamente de las biofábricas en varias naciones, que puede incluir su diseño, construcción, puesta en marcha, e incluso la gerencia temporal o extendido de esta.

Mencionó, en ese sentido, las construidas en Jamaica, para la producción de plantas in vitro de plátanos y bananos, así como piña y papa; otra más pequeña en México, con alta diversificación; además de las ya establecidas en países como Argentina, Bolivia, Brasil y Colombia, a las cuales se suman otras propuestas que se negocian en Mozambique, Bolivia y México.

 

NUEVAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN

Mantener el liderazgo en el ámbito de la biotecnología vegetal requiere defender una efectiva colaboración con instituciones científicas de países desarrollados en temas de beneficio común. Por eso el IBP trabaja en nuevos proyectos científicos de alta tecnología, como el empleo de técnicas y equipamiento de resonancia magnética para conocer con mayor exactitud los procesos biológicos que suceden en torno a la embriogénesis somática, en especial en el café, y también en la interacción planta-patógeno, en el caso del plátano. Este es un trabajo que se realiza de manera conjunta con el ipk de Alemania.

«El empleo de esas herramientas altamente desarrolladas permite comprobar cómo ocurren los procesos metabólicos dentro de un embrión y en su interacción con el medio. Así, por ejemplo, se pueden acortar potencialmente los tiempos biológicos, mejorar los medios de cultivo para cada fase biológica e infinidad de oportunidades que persiguen el fin de producir más, con mayor calidad y con menos costos», reconoce el avezado especialista.

De obtenerse los resultados esperados en este trabajo científico conjunto, también se podrá lograr la obtención de variedades en menor tiempo, con mucha mayor potencialidad productiva y capacidad de adaptación a los impactos del cambio climático, expone el directivo.

Respecto a la obtención de una semilla de papa nacional, el doctor Osvaldo Fernández explica que, en estos momentos, además de trabajar aceleradamente en la transferencia tecnológica a la red de biofábricas para la producción de semilla original, laboran en nuevos métodos de mejoramiento genético en cámaras de ambiente controlado, que permiten simular situaciones extremas de temperatura, iluminación, salinidad, etc. para producir líneas promisorias que respondan adecuadamente a esas condiciones. Ese trabajo esperan complementarlo con el empleo de la inteligencia artificial, para lo cual ya se movilizan los recursos financieros requeridos.

Existen otros desafíos científicos en el IBP, como el trabajo con la propagación acelerada de patrones de cítricos por métodos biotecnológicos, en colaboración con el Instituto de Investigaciones de Fruticultura Tropical, para incrementar la disponibilidad de material de plantación a escala local, además de laborar con la embriogénesis somática en el cacao, entre otros que caracterizan el quehacer innovador de los trabajadores del IBP.

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