ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En la minindustria, entre otros productos, se elaboran conservas como puré de tomate; mermeladas de mango, guayaba, fruta bomba y piña. Foto: Freddy Pérez Cabrera

«Ustedes han demostrado con creatividad, ingenio, empeño, esfuerzo y compromiso, cómo se puede producir con eficiencia y diversidad en la tierra cubana. Este proyecto debe ser referente para los sistemas productivos locales que necesitamos fomentar en toda Cuba».

Así escribió en el libro de visitantes del Proyecto Cubanacán, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Ubicada a unos diez kilómetros de Santa Clara, en el consejo popular Manajanabo, en la finca de la familia Infante se ha fomentado una cultura de producir de manera diversificada, a través de la cual aprovechan todas las posibilidades que brindan las 63 medidas aprobadas por la dirección del país para incentivar la producción de alimentos.

Setenta y dos hectáreas conforman el proyecto, las cuales se asemejan a un jardín, en el que no hay un palmo de tierra que no esté sembrado, y una potente minindustria, de donde salen a diario hacia los mercados casi cinco toneladas de productos procesados.

CUANDO SE PIENSA EN GRANDE

Cuenta el campesino Erieth Infante Ortiz, cabeza pensante del proyecto, que fue en los duros años del periodo especial cuando su familia, de origen tunero, llegó allí por azares de la vida. Entonces él, que apenas tenía 15 años, y sus padres, que eran muy jóvenes, decidieron salir de aquella dura situación, como fuera.

«Primero llegaron mis padres, luego vine yo y, más tarde, mis hermanos jimaguas: una hembra y un varón, y entre todos comenzamos a trabajar sin mirar para atrás, como dicen los guajiros», asegura Erieth, quien comenzó como obrero agrícola en la guataquea, la fumigación o en lo que apareciera, hasta que luego se hizo socio de la cooperativa Ramón Pando Ferrer, como usufructuario en unas tres hectáreas de tierras.

El avance en el fomento de los cultivos los llevó a pensar en procesar algunos productos como encurtidos y puré de tomate, lo cual hacían de manera muy rústica en una nave de techo de fibrocemento, debajo de una mata, y con máquinas bien artesanales.

Mas, Erieth y su gente pensaban que aquello debía ser solo el inicio. Por su mente pasaba la idea de contar con una moderna planta, capaz de procesar todo lo que se proponían sembrar en sus fértiles tierras. Así nació el proyecto de la minindustria Cubanacán, que en estos momentos elabora unos 20 productos, aunque existe  la posibilidad de ampliar dichos rubros.

Claro, para ser rentables y lograr la mayor eficiencia posible, hubo primero que desarrollar una finca integral, sembrada en su mayoría con frutas como mango, guayaba, fruta bomba, coco, limón y naranja, cultivos que intercalan con frijoles, chícharo, garbanzo, soya, tomate, ajo y cebolla; entre otros, según cuenta Marcelo, el padre de Erieth.

A la par de ir creciendo el proyecto, también se consolidó la minindustria, donde hoy se elaboran diferentes sazones como pasta de ajo y de cebolla, condimento integral, colorante alimentario y el mojo criollo, con picante y sin él, con una capacidad productiva para fabricar unos 30 000 paquetes diarios.

Asimismo, allí se fabrican deliciosas conservas como puré de tomate; mermeladas de mango, guayaba, frutabomba y piña; además de dulces de frutabomba en trozos, barras de guayaba y la muy gustada Cocada, que es el conocido dulce de coco rallado.

También elaboran diversos jugos: limón, naranja, guayaba, mango, piña y frutabomba; además de vinagre, vino seco y encurtidos de pepino, tomate, col y mixto, explica Infante Ortiz, quien pondera la calidad de sus productos, y no porque lo diga él, si no por la alta demanda por parte de la población y las entidades que también los compran.

Y como en la filosofía de la familia Infante está cerrar ciclos productivos, y que nada debe desperdiciarse, los desechos de las cosechas se emplean para desarrollar la piscicultura, con la siembra de alevines en una micropresa aledaña a la finca, además de fomentar la cría de aves, cerdos y carneros.

Un aliado de esta familia ha sido el empleo de la ciencia. Por eso, ante la carencia de abonos y fertilizantes, nada mejor que el fomento de la lombricultura y la agroecología, además del acercamiento a los científicos de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, y de la Unión Europea, con los cuales desarrollan varios proyectos encaminados a incentivar la cría ovino-caprina y la siembra de hortalizas y frutales, entre otros fines.

Desde luego, este emprendimiento no hubiera sido posible sin el apoyo del Gobierno de la provincia y el municipio, con quienes fomentan un proyecto de desarrollo local que permitirá consolidar la mypime Infantes Agroecológica, la cual tiene el propósito de adquirir tecnología de punta que le permita elaborar jugos de frutas naturales y vegetales frescos con capacidad competitiva para exportar, a través de la Zona Especial de Desarrollo Mariel.

Según el líder del proyecto Cubanacán, también ha sido esencial el apoyo del sistema bancario, que le ha facilitado acceso a los créditos, además del acercamiento a otras empresas como la de conservas y Valle del Yabú, con las cuales ha logrado importantes encadenamientos, todo lo cual forma parte de las 63 medidas aprobadas por la dirección del país para fomentar la producción agrícola.

Grande es el prestigio de la familia Infante en el territorio, méritos bien ganados por sus vínculos con la comunidad donde está enclavada y sus instituciones. De ello dan fe los siete mercados que en Santa Clara se abastecen a diario, a partir de las entregas de su minindustria; además de su participación en las ferias semanales y de fin de año, donde venden a los precios pactados con el Consejo de Gobierno Provincial.

De igual forma, Erieth y sus trabajadores realizaron importantes donaciones a hospitales y centros de aislamiento durante la pandemia de la covid-19, así como a hogares maternos y de niños sin amparo familiar. Destaca también la entrega de entre 200 y 300 toneladas de sus producciones a los afectados durante las catástrofes del hotel Saratoga, en La Habana y de la Base de Supertanqueros de Matanzas.

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miguel dijo:

1

3 de marzo de 2023

12:01:45


Experiencias alentadoras que demuestran cuánto valen el empeño,el trabajo con dirección planificada, la inventiba, el proponércelo hasta lograrlo, el hacer la rueda que conecte todos los engranages y ponerla en funcionamiento, en creer que todo lo que se propone y se trabaje se logra, es no sentarce a esperar órdenes de arriba, es mandar al burocratismo, la desidia, el conformismo, la inmobilidad, el reunionismo y otras muchas lacras al mismísimo carajo y engrasar con el diario sudor de brazos, pechos y espaldas el mecanismo moral de hombres y mujeres como éstos Infante. Realmente hacen falta muchos, pero muchos Infantes con Cuba en medio del pecho, y no solo de frente a la tierra, en los puestos de decisores tambien. Quién dijo que todo está perdido?, una familia está ofreciendo el corazón. Desde Manzanillo, un abrazo grande a todos los Infantes de hoy en Cuba. Y como dijo el Maestro "SI EL HOMBRE SIRVE, LA TIERRA SIRVE ".