ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Entre metales y chispas camina Germán Muñiz Montero hace más de cuatro décadas.

Formado en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) como ingeniero metalúrgico, este curtido hombre se emplea como jefe del Laboratorio Central de Control de Metales en la Empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas (EMCE).

Muñiz, como lo llaman sus compañeros, dirige el área técnica que lleva el diagnóstico de los metales agregados, la determinación de causas de averías del metal, así como el control de calidad de las soldaduras que se ejecutan para solucionar desperfectos en una central termoeléctrica.

«Cuando se va la corriente, la gente no entiende de términos técnicos, es comprensible. La pregunta frecuente es: ¿por qué reparan las averías un día y al siguiente vuelve a salir de servicio la unidad? Lamentablemente no siempre se explica de forma sencilla».

Cuba dispone de ocho termoeléctricas, con 20 bloques que generan más del 50 % de la electricidad del país, a las que se suma la electricidad producida por los motores a fuel oil, que representan el 17 %, con los motores diésel el 7 %, con el gas acompañante de la producción de petróleo (Energás), el 9,4 %, con las unidades flotantes enclavadas en el Mariel y en La Habana el 15 %, y el resto con fuentes renovables de energía (agua, sol y viento).

El sostenimiento del sistema eléctrico es costoso y la mayoría de los insumos empleados es importada, pero el servicio a la población se cobra en moneda nacional.

Sobre las dificultades de la industria eléctrica cubana, Muñiz explica que la vida útil de una termoeléctrica está entre los 30 y 35 años, y la mayoría de las nuestras lleva más de 30 años de explotación continua, «entonces tienen sentido las frecuentes roturas de este parque industrial, por su envejecimiento tecnológico».

«El trabajador eléctrico enfrenta muchos retos y uno de ellos está en laborar en espacios reducidos en centrales que llevan muchos años de explotación, como son los casos de Mariel (Artemisa), Renté (Santiago de Cuba) y Nuevitas (Camagüey), de tecnología soviética o japonesa, que resultan riesgosas e incómodas para maniobrar, comparadas con otras como la Guiteras, que es más moderna».

Poco comenta Muñiz de sí mismo o de su familia fuera del ambiente laboral. De aspecto desgarbado y manos callosas, es muy entregado a su trabajo, lo que le impide pasar más tiempo con sus seres queridos.

«Llevar la casa es complicado, porque uno nunca sale del trabajo cuando el país se enfrenta a semejante déficit en la producción de electricidad, como ocurrió en los meses pasados, debido, entre otras causas, al deterioro del parque generador del país.

«Sin embargo, tenemos familia. No se puede ignorar que un mantenimiento básico tarda, por lo menos, tres meses, ni hablar de situaciones críticas, y todo ese tiempo lo pasan nuestros obreros alejados del hogar. Pero aquí seguimos. A mis 64 años, aún no pienso retirarme».

Por su destacada trayectoria laboral, Muñiz recibió recientemente el reconocimiento Mérito a la tenacidad, entrega y compromiso por la obra de toda la vida, así como también la distinción 45 Aniversario, instituida por el Día del Trabajador Eléctrico.

«Los problemas en nuestro sector son muchos –dice Muñiz–, pero la electricidad es un servicio de primera necesidad para una nación, y resulta imperativo ofrecer lo mejor de nuestros esfuerzos; los obreros de la emce estamos dispuestos al sacrificio».

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Enrique Rodriguez dijo:

1

14 de enero de 2023

15:27:41


Los trabajadores electricos,desde los Jefes,Ingenieros,obreros,deben tener un tratamiento privilegiado,tanto moral como materialmente,por su titanica labor en brindar el servicio electrico al pueblo y a la economia,algo esencial en la sociedad moderna y mas en Cuba,pais criminalmente bloqueada por el Imperio Yanki.