ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Usar medios de protección en el contacto con los animales e higienizarse debidamente luego de ello es vital para impedir el contagio de la leptospirosis. Foto: Miguel Febles Hernández

Holguín.–Recientemente, dos niños de una zona rural contagiados con leptospirosis fueron salvados gracias al traslado oportuno al hospital pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja, en la ciudad de Holguín, donde se les aplicó el tratamiento adecuado, narra el doctor  Humberto  Rivera Almaguer, jefe del Programa de zoonosis, del Centro provincial de higiene y epidemiología.

«La leptospirosis es una enfermedad de origen animal. Se transmite por contacto de la piel lesionada o de las mucosas con las aguas, alimentos y suelos contaminados con la orina de los animales infectados. La vigilancia que mantenemos sobre ella es la que nos permite seguir su comportamiento. Entre octubre y noviembre, en la provincia se incrementaron los casos sospechosos. Así hemos detectado un ligero incremento de los casos confirmados. En 2021 teníamos una tasa de morbilidad de 1,22 por 100 000 habitantes y en el presente año es de 1,46», explica.

–¿Cómo la diagnostican?

–Cuando un caso llega a los hospitales, hay que clasificarlos, para determinar si es sospechoso de leptospirosis o de dengue, porque ambas enfermedades poseen un cuadro sintomático parecido, lo que obliga a un diagnóstico diferenciado, a través de la entrevista minuciosa al paciente.

«No es lo mismo el paciente que procede de un foco de Aedes aegypti, que un paciente que llega con cuadro febril, dolores musculares, en general, sobre todo, en la pantorrilla, y que se viene agravando rápidamente. 

«En la entrevista minuciosa se puede saber si es un trabajador agropecuario, un trabajador de servicios comunales o una persona que se bañó en una laguna, como ocurrió con los dos niños mencionados. Si es así, hay que hacerle la primera serología, un hemocultivo, y pensar que puede ser una leptospirosis producida por el incremento de los roedores en las comunidades o la tenencia de animales en las viviendas.

«Es posible tratar a un paciente con antibióticos y no reportarlo como sospechoso de leptospirosis. Pero nosotros insistimos en la vigilancia. Contamos con un laboratorio propio para realizar el hemocultivo, que es la prueba de oro para estos casos. Si el paciente está grave, se le toma una muestra de sangre, para hacer pcr diagnosticable en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, en La Habana».

– ¿Dónde se reportan más casos de sospechosos y confirmados?

–Es más común en las zonas rurales. De acuerdo con nuestros análisis, hoy faltan medios de protección personal para los trabajadores del sector agropecuario. A veces trabajan sin zapatos entre el estiércol vacuno y el fango. Otras veces, aunque lleven calzado, laboran en sitios donde abundan los roedores.

«La gente del campo, para proteger el calzado, tiende a despojarse de este al pasar ríos o charcos, pero cuando eso ocurre, no se protegen los pies. También es frecuente que se bañen en lagunas y presas, es decir, en aguas estancadas.

«Pero las personas que residen en zonas urbanas no están fuera de riesgos. Últimamente en Cuba hay tendencia a tener mascotas en las viviendas, y estas se pueden infestar con leptospirosis y cursarla asintomáticamente.

«Lo otro es la tenencia de animales de consumo dentro de la vivienda, con el fin de darles mayor protección ante posibles robos. Esto se ve mucho con el cerdo, que constituye un atractivo para los roedores por los desperdicios de comida que deja. Los roedores acuden a los corrales o a los sitios donde están los cerdos, se alimentan y esparcen la orina. Las personas van allí sin medios de protección y luego no se higienizan con rigor. Esa es otra vía de contagio».

–¿Qué acciones realizan para seguir combatiendo la leptospirosis en la provincia?

–Este año, en la provincia, hemos vacunado contra la leptospirosis a 26 578 personas. Es una cifra media, porque debimos vacunar a más de 50 000. No fue por falta de las dos dosis correspondientes por persona, sino porque no se puede cruzar la vacunación con la que se hace contra la COVID-19.

«Cuba, desde 1994, posee una vacuna propia contra la leptospirosis. Se trata de vax-Spiral, producida por el Instituto Finlay de vacunas. Protege contra las tres cepas presentes en el país, excretadas a través de la orina de roedores, perros y ganado bovino.

«Entonces, la opción es y será proteger a las personas con mayor riesgo de contraer la enfermedad. Es decir, a personas ubicadas en zonas bajas, donde corre agua o se estanca y forma pantanos; a trabajadores agropecuarios y de servicios comunales. Continuamos la capacitación del personal  médico para mantenerlo actualizado y garantizar un diagnóstico precoz oportuno.

«Lo otro es la promoción y educación de salud a través de los medios de información masiva y redes sociales. Lo fundamental es que la población acuda a tiempo a los servicios de salud. Cuando en una vivienda se detecta un caso sospechoso o positivo,  lo inmediato es ir al médico de la familia, y reportar enseguida a los compañeros de la campaña de lucha antivectorial.

«También se debe seguir trabajando, de conjunto con el personal de Medicina veterinaria, para que cada vez que aparezca un caso sospechoso o confirmado, vigilen y estudien los animales en el área».

¿CÓMO EVITAR LA LEPTOSPIROSIS?

  1. Mantenga el entorno limpio y ordenado.
  2. Evite el baño en pozas, ríos y presas.
  3. Utilice medios de protección al realizar trabajos agrícolas o manipular animales.
  4. Proteja su casa de los roedores.
  5. Lave frutas y vegetales antes de consumirlos.
  6. Lave sus manos frecuentemente antes de ingerir y manipular alimentos, y después de tocar animales.
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