ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Una tarea pendiente, como las que se planteaba Adolfito, es trabajar por una agricultura diversificada, según las condiciones agroclimáticas locales, tradiciones agroalimentarias y las posibilidades de la infraestructura. Foto: Cortesía del Grupo Nacional de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar

Podría parecer que Cuba solo se sube a la avalancha internacional de alcanzar soberanía y seguridad alimentaria como indicadores importantes de estar un paso más cerca del desarrollo sostenible, porque el tema se ha vuelto frecuente en la región latinoamericana y caribeña, y más en nuestras fronteras.

Sin embargo, hacerse de los recursos propios de la comunidad, producir más saludable, sortear las dificultades económicas y que los cubanos cosechen lo que fueron capaces de sembrar en cualquier pedacito de tierra fértil no es un propósito de hoy, aunque el Plan de Soberanía Alimentaria en Cuba y la respectiva Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional sean logros de hace muy poco.

Hace más de tres décadas que el camino fue trazado con el impulso de los líderes de la Revolución y el esfuerzo de muchas otras personas centradas en nobles estrategias, como el Programa Nacional de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, base fundamental en aquellas aspiraciones y en las renovadas.

Porque las lecciones de su precursor, Adolfo Rodríguez Nodals, Adolfito, han sido guía indispensable en las acciones actuales, y porque su muerte no fue sino la perpetuación de su legado, justo en el aniversario de su partida física, este 5 de agosto, Granma conversó con la actual directora de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, Elizabeth Peña Turruellas.

Lo recuerda con profundos conocimientos teóricos y prácticos de las plantas cultivables básicas en la alimentación de la población cubana.

Asegura que «en el escenario de estos atributos personales se formó y desarrolló el legado que dejó Adolfito, y del cual aún nos nutrimos para alcanzar la soberanía alimentaria en nuestro país».

Debemos trabajar por una agricultura diversificada con un manejo diferenciado, según las condiciones

agroclimáticas locales, las tradiciones agroalimentarias y las posibilidades que permita la infraestructura asequible o disponible, con participación de toda la población en el proceso productivo, la transformación y la distribución de los agroproductos, mencionó Peña Turruellas entre las prioridades actuales del programa, y como una tarea pendiente de aquellas que se gestaron con Adolfo Rodríguez Nodals al frente.

En ese sentido, retoma las ideas de que en nuestro país, con escasos recursos y bloqueado, la producción de alimentos debe sustentarse en la gestión y producción territorial de los insumos productivos necesarios como semillas, abonos orgánicos, componentes para el manejo agroecológico de plagas, envases, tracción animal, circuitos cortos de comercialización, capacitación y otros.

Por eso, recalca, el Programa de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, liderado desde su fundación por Adolfito, ha demostrado durante años la validez de la participación permanente y directa de la investigación y la docencia, para incentivar y controlar la innovación, la capacitación y el perfeccionamiento, directamente con los productores en sus propios predios. 

Todas esas herramientas son ideales para hacer cumplir la nueva Ley y el Plan, pero sobre todo para darle continuidad a los sueños de antaño, cuya realidad significa sistemas alimentarios locales sostenibles, expresiones tangibles de la soberanía que necesita el país.

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alina dijo:

1

5 de agosto de 2022

15:10:48


Con él sepultaron también la agricultura urbana, un programa realmente sólido que enseñó a todos a consumir hortalizas, que demostró cuánto podía hacerse. Hasta fresas se llegó a cultivar en nuestros organopónicos...qué lástima!