Cienfuegos.–Por casi tres décadas, José Azday Pedraza Escobar ha sudado bajo el casco rojo. Dirige una de las brigadas de linieros del Centro de Operaciones de la Empresa Eléctrica de Cienfuegos, que acomete trabajos en caliente en líneas de alta, media y baja tensión.
«Llevo, exactamente, 27 años, y más de la mitad como jefe de la brigada. Eso entraña una responsabilidad enorme, porque son muchos hombres enfrascados en tareas de alto riesgo.
«Ahora trabajamos en la iluminación exterior de la Biblioteca Provincial Roberto García Valdés, específicamente en la instalación de lámparas de tecnología led, para realzar en las noches la belleza arquitectónica de este edificio», agregó.
Sin embargo, los encargos de esta brigada no se ciñen solo a los escenarios tranquilos de la ciudad, sino también a las contingencias que, bien por una catástrofe o desastre natural, los ponen en aprietos. La más reciente fue la asociada a las lluvias de inicios de junio, en el comienzo de la temporada ciclónica, que afectaron a comunidades montañosas de la provincia, y demandaron otra vez un esfuerzo mayúsculo de los trabajadores eléctricos.
José Azday Pedraza recuerda aquellos días en La Habana, tras el paso del tornado que en enero de 2019 fustigó varios municipios de la capital. «Nunca había asistido a un desastre de tal magnitud, y aun así logramos reponer el servicio eléctrico en cinco días, prácticamente en tiempo récord», contó.
PÁGINAS INOLVIDABLES DE ENTREGA
«¿Oye, cuándo me vas a poner la corriente?», le preguntan en el barrio a Humberto Vega González cuando lo ven con el atuendo típico de los obreros de la Empresa Eléctrica. Él tiene ahora 31 años, y apenas cruzó la frontera de la adolescencia comenzó a trabajar allí como ayudante, y desde hace una década se desempeña en la función de liniero.
«Esto lo llevo en la sangre, el viejo mío labora en el Centro de Operaciones de la Empresa, y ha sido de alguna manera mi guía», declaró Vega González.
«A veces los encargos por cumplir ocupan solo la mañana y la tarde, pero en otras ocasiones tenemos que salir de noche por cualquier tipo de avería».
Al igual que sus compañeros, guarda páginas inolvidables, muchas escritas bajo el sol y en las más difíciles circunstancias. Con orgullo habla, por ejemplo, de su presencia en Sagua la Grande en 2017, luego del paso del ciclón Irma, adonde acudieron unos 120 trabajadores eléctricos de la Perla del Sur.
«Cuando por fin lográbamos ponerle “la luz” a la población, después de vivir tantos días sin servicio, aquello era una alegría muy grande, a pesar de la devastación. Eso a uno lo ilumina por dentro».


















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