Estudios realizados en Colombia demuestran que el aprendizaje móvil (en adelante M-learning) es una tecnología educativa emergente, que ha implicado mayor accesibilidad de las personas a dispositivos móviles.
Según la información ofrecida por el Citma, estos estudios intentan diseñar una política que regule los procesos de aprendizaje móvil, que anticipe el riesgo social emergente de la intrusión de esta tecnología en la sociedad.
Asimismo, se busca la atención de las necesidades de resolver la dicotomía entre los beneficios de la misma y las consecuencias dañinas que conlleva su inclusión.
A su vez, tiene como objetivo encontrar las formas de experimentar con ella en la sociedad con el fin de evitar o aprender sobre posibles efectos nocivos.
El aprendizaje móvil, apoyado en el uso de la tecnología, consiste en vincular dispositivos móviles como teléfonos inteligentes, tabletas o IPads y sus aplicaciones, a procesos de aprendizaje en diferentes campos de estudio.
Como parte del proceso, contribuye a superar las barreras temporales y espaciales a través de la democratización del conocimiento, permitiendo el acceso a él en cualquier momento y desde cualquier lugar; actualmente se considera un campo emergente de la investigación.
En los últimos años, en diferentes bases de datos científicas se ha intentado comprender la participación de sus principales actores en el proceso de construcción y evolución, así como comprender los problemas a los que se enfrenta su desarrollo.
Igualmente, varios autores concluyen que la falta de una política que regule el M-learning es evidente y es el principal desafío al que se enfrenta, ya que las políticas establecen normas de rendimiento que se utilizan para hacer cumplir y regular las modalidades de M-learning, incluido en el uso de medios interactivos, redes sociales, Internet y dispositivos móviles.













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