ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Cienfuegos.–Fundado hace 20 años en lo que fueran instalaciones del antiguo proyecto Centro Nuclear Juraguá y luego un politécnico, el Centro Nacional de Certificación Industrial Julio César Castro Palomino es una única entidad de su tipo en Cuba que surge por la necesidad de homologar a técnicos u obreros calificados según las normas internacionales y las matrices de competencia exigidas para la inserción del sistema industrial cubano en los planos globales.

En el enclave, adscrito al Ministerio de Energía y Minas, se ofrecen a las empresas cubanas los servicios para que su capital humano esté a la altura de las demandas más exigentes de la industria actual. Además de la certificación de los obreros, aquí trabajan las líneas de certificación industrial y la docente.

Su misión es contribuir al aumento de la productividad, calidad y seguridad de la industria mediante el adiestramiento especializado de su fuerza de trabajo, los servicios para implementar sistemas de gestión empresarial y la verificación de las operaciones seguras de equipos de alto riesgo industrial, entre otras líneas.

El Centro Nacional de Certificación Industrial dispone de una amplia red de laboratorios, aulas y talleres, donde realizan cursos con certificación internacional en ramas como Procesos Industriales, Automática e Instrumentación, Mecánica de Mantenimiento Industrial, Electricidad, Soldadura, Pailería, Mecánica de Taller…

Actualmente, la institución está en capacidad de impartir numerosos cursos, según programas de estudio adecuados a las condiciones de la industria nacional, y en ese propósito cuentan con el asesoramiento científico del Instituto de Soldadura de Halle en Alemania y del Instituto Tecnológico del Norte de Alberta de Canadá.

«En los últimos tiempos han ocurrido averías en las distintas industrias y la instrucción es importante para que la calidad del mantenimiento, aunque se carezca de financiamientos, sea lo mejor posible», explicó Otilio Portela Bravo, ingeniero eléctrico y director docente.

«No hace mucho que la fábrica de Cementos compró una maleta tecnológica y no sabían cómo operarla, aquí le dimos asesoría y ya trabajan con ella», ejemplificó.

En sus dos décadas ha graduado a más de 31 000 estudiantes, 9 029 como parte de la Revolución Energética y 14 653 de los solicitados por el sector empresarial cubano.

El ingeniero Hugo Longoria, director general, considera que entre sus prioridades actuales está «la preparación de la fuerza laboral encargada de la operación y mantenimiento de unidades de generación de electricidad que no dependen de combustible importado, y a ejecutar acciones vinculadas al desarrollo de la industria petrolera y a la eficiencia energética», un objetivo subrayado recientemente por el ministro de Energía y Minas, Liván Arronte Cruz.

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