Nueva Gerona tiene su propia edad. Dicen que, por los periódicos de la época, se supo, días después, que la ciudad de Nueva Gerona y la colonia Reina Amalia se habían fundado el 17 de diciembre de 1830.
Esa fecha tiene sorprendentes coincidencias: mientras nacía esta ciudad moría Simón Bolívar, el hombre al que todos los americanos deben querer como a un padre. Mientras nacía esta ciudad, una pequeña en Tenerife cumplía dos años de edad. La niña llevaba por nombre Leonor, la misma que diera vida a José Martí, quien un día sería, entre tantas memorias y caminos, un deportado en esta Isla de prisioneros anónimos, y a donde vino a sanar sus primeras heridas libertarias.
Mientras nacía esta ciudad, en los barracones de esclavos, muchos africanos desafiaban las cadenas para rendir culto a Babalú Ayé tras las muletas de San Lázaro, interesante mezcla de resistencia y sincretismos.
Mientras nacía esta ciudad nosotros éramos solo una pregunta en las manos de abuelos lejanos, tal vez navegantes, filibusteros, piratas, esclavos o irreverentes revolucionarios del siglo XIX.
Reyna Amalia fue uno de los nombres que cayó sobre nuestros pinos. Evangelista era entonces un nombre olvidado entre las naves rotas de Colón. Dicen que Gerona era la ciudad donde el general Vives se había batido en 1808 contra las tropas napoleónicas y que, en honor a Vives, nos llamaron Nueva Gerona, después de pensarse en la posibilidad de Dionisia como reverencia de la época.
Muy temprano, cuando apenas éramos una ciudad con más nombres que habitantes, la Isla se llenó de deportados y de un poeta que le cantó a sus montes, bailes y muchachas con cocuyos en el pelo.
Desde bien arriba la Isla parece un arado clavado en el mar Caribe. Desde adentro es una tierra mágica que atrapa los mejores atardeceres que parecen esconderse entre las cuevas.
Isla abrazada por los mares y manglares. Ciudad rodeada por «puños» marmóreos. Ella vio pasar a Pepe el Mallorquín y el humo de los cañones, y al hombre de campo dando espacio para la fiesta de la madrugada, al ritmo del sucu suco. Vio pasar a españoles, africanos, caimaneros, estadounidenses, japoneses, italianos, chinos, árabes y a toda Cuba desde Oriente hasta Occidente… De tantos lares te hemos poblado que a veces me pregunto si eres lugar de encuentro de vidas.
Isla. Ciudad. Historia del 59 y antes del 59, con un presidio como un látigo. Han pasado solo 190 diciembres. Ahora la ciudad se levanta con la cabellera revuelta de canas, y pareciera que nos pide que le conservemos las columnas y las tejas, las bisagras de sus puertas, sus manantiales, su memoria y sus árboles, para que ofrezcan sombra a los que vendrán mañana.



















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Gerardo dijo:
1
26 de diciembre de 2020
10:10:25
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