El programa de Hidrometría desarrollado por la OSDE Agua y Saneamiento, hará crecer en un 3 % la cobertura de dispositivos contadores instalados en el sector residencial al cierre de 2020, comentó a Granma Abisniel Villar Cirión, jefe de Inversiones y Mantenimiento de la entidad.
«Al comenzar el año, solo el 23 % de las viviendas en Cuba contaba con el servicio de metraje. Nosotros habíamos proyectado llegar hasta un 29 %, pero al cierre de diciembre solo llegaremos al 26,3 % de cobertura hidrométrica en el sector residencial, después de instalar más de 50 000 dispositivos». Este déficit en lo planificado fue consecuencia de las limitaciones prácti-cas del país para cumplir sus niveles de inversión en el contexto de la crisis global generada por la COVID-19.
El objetivo principal de dicho programa radica en medir la demanda real de agua para saber dónde están las pérdidas, corregirlas y manejar los recursos de acuerdo con las prioridades de las redes. Lo más importante son los hidrómetros, explicó Villar Cirión, sin ellos no se puede ejecutar el programa.
El país compraba esos dispositivos en el exterior, pero desde abril de 2019 la Unión de Industrias Militares (UIM) comenzó a fabricar un modelo cubano de 15 milímetros (de caudal) para ahorrar divisas y sustituir importaciones.
El avance de la hidrometría en Cuba permitirá ahorrar recursos y eliminar paulatinamente el subsidio del Estado sobre el servicio de agua a la población. Una vez se instale el metro, el cliente comenzará a pagar la tarifa correspondiente y, a la vez, ganará en cultura de ahorro.
Eudis Borges Falcón, especialista comercial, explicó que en localidades como Baracoa los usuarios cierran la llave del hidrómetro para atenuar la lectura, mientras en los lugares donde más se paga (Varadero y Viñales), los clientes cuidan más el agua y es muy difícil ver salideros en las casas.
La Dirección de Inversiones y Mantenimiento de la OSDE Agua y Saneamiento seguirá en la apuesta por la innovación, al patentar, junto a la UIM, un nuevo hidrómetro de 20 mm que ya no tendrá que importarse.
La idea es que cada centavo invertido en la infraestructura hidráulica del país se traduzca en beneficio para las personas y genere una cobertura de agua sobre la base de la sostenibilidad y la eficiencia.



















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