Con el propósito de informar sobre el quehacer socioeconómico de la capital, el periódico Tribuna de La Habana nace el 7 de octubre de 1980, teniendo como referentes las publicaciones El Habanero, fundada por Félix Varela, y La Tribuna del pueblo, por Carlos Baliño.
En los primeros años de su existencia cubría eventos noticiosos de las entonces dos provincias habaneras.
La directora de la publicación, Marta Jiménez Sánchez, relató que así se respondió a un anhelo del Comité Provincial del Partido Comunista y en especial de su principal líder en aquel momento, el Primer Secretario Julio Camacho Aguilera, quien promovió la iniciativa al Comité Central del PCC y al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
«El periódico surgió para reportar, divulgar, responder a los intereses de las dos provincias habaneras, porque la otrora provincia La Habana tampoco tenía su periódico. Con posterioridad surge El Habanero y al dividirse las provincias de Artemisa y Mayabeque fundan sus respectivos medios provinciales», precisó la interlocutora.
El primer local estuvo en la antigua sede del periódico El Mundo, situado en las calles Virtudes y Águila, en el municipio Centro Habana, luego en 1986, se traslada al edificio del poligráfico Granma cercano a la Plaza de la Revolución y en los próximos meses debe mudarse hacia oficinas del Comité Provincial del PCC.
Su salida inicial era de la de un diario vespertino de martes a domingo en formato de sábana.
En 1986, con el cambio de tecnología se imprime como tabloide con 90 000 ejemplares y en junio del 2020 se introduce la gama de colores en sus páginas.
«En 1992 se convierte en un semanario dominical por la carencia del papel en la etapa de periodo especial», afirma Jiménez Sánchez.
Agrega que disponen de el reducido grupo de trabajadores, con sólo cuatro reporteros: Raquel Sierra, Lissette Martin López, Elías Argudín y Oscar Álvarez.
Además en el colectivo se incorporaron en los últimos años varios jóvenes a partir de iniciativas promovidas para captarlos.
Hoy su principal desafío radica en hacer coincidir la agenda política con la pública y por ello el contenido lo conjugan con elementos de la gráfica como las galerías de imágenes y la infografía.
También mejorar las condiciones de trabajo, porque laboran con tecnología antiguada y carencias de equipamientos digitales, aunque no cejan en lograr cada semana un mejor periódico con los recursos disponibles.
«Nuestra principal fortaleza está en el sentido de pertenencia de los compañeros con varios años de trabajo dentro del colectivo laboral, lo cual propició el fortalecimiento del equipo de dirección», expresa la Directora de Tribuna de La Habana, quien destaca el nuevo diseño del sitio web de la publicación para lograr un mayor intercambio con los internautas.
Con ella coincide Claudia Pis Guirola, jefa de la redacción Digital, quien manifiesta: «Queremos y deseamos ser cada vez más ágiles en la actualización inmediata. Lograr llevarle a los capitalinos todo el acontecer en el menor tiempo posible con la calidad y la profundidad que el país necesita. Para ello necesitamos avanzar en la actualización tecnológica y profesional, que requiere el manejo de las nuevas tecnologías, el lenguaje web y la hipermedialidad, lo cual nos obliga a estudiar permanentemente»
Pis Guirola se vinculó a Tribuna desde sus prácticas en la carrera de periodismo: «Me atrapó la relación especial del periódico con la ciudad, por ser precisamente el diario de La Habana con la cercanía a su público y la relación especial con las instituciones de la sociedad cubana. Me agrada su colectivo laboral, personas muy cálidas y especiales en el tratamiento con los demás».
Similar criterio lo ratifica la reportera, Lissette Martin López, que se considera un medio básico de la publicación. Ella se graduó en 1984 y desde ese año labora allí, fue guiada por el equipo de fundadores y aunque ha tenido otras propuestas de trabajo se mantiene en el lugar por la pasión hacia su labor.

«La línea del periódico ha sido apoyar a los jóvenes, tanto los de hace 40 años atrás como la generación que nos llega por estos días. Ese apoyo que yo tuve en aquel momento lo he revertido en todo el que ha llegado después. Enseño el día a día para construir la noticia, su búsqueda y elaboración. El éxito de la profesión sólo se alcanza en el fogueo diario», asegura la también presidenta de la organización de base de la Unión de Periodistas de Cuba.
La socióloga Marcia Ríos Cabrera, funge como Jefa de Información y Diseño, y explica cómo se emplana las páginas a partir de los contenidos aportados por los periodistas: «Mantenemos los símbolos identitarios como el color azul en varias tonalidades y la estatuilla de La Giraldilla, como elementos gráficos visuales».

Para su equipo resultó un reto sacar a la luz pública la primera edición a color el 21 de junio último en medio de la situación epidemiológica de la pandemia de la COVID-19, porque implicó un proceso de modernización de la tecnología con una nueva forma de hacer a partir de formatos diferentes, apoyados en un reducido número de personas.
Una tarea de primer orden dentro del periódico es la conservación del patrimonio y en ello trabaja Consuelo Rubí Espinosa, técnica en Documentación, con 19 años dentro de Tribuna de La Habana y puntualiza: «Tenemos un proyecto en conjunto con el Centro de Información para la Prensa para digitalizar todos los archivos, preservar y conservar los materiales impresos en varios soportes».
Ella ha sido testigo de grandes cambios en el periódico, pero ha sido para mejorar y avanzar, por eso considera que reflejar la actividad, inquietudes y criterios de los capitalinos de manera veraz e inmediata continuará siendo la principal meta para el futuro.




















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