
Por amarga experiencia personal, Camilo Rojo Álvarez sabe lo que es el terrorismo de Estado. Su papá, funcionario de la aerolínea Cubana de Aviación Jesús Rojo Quintana, fue una de las 73 víctimas fatales del atentado con bomba en pleno vuelo contra un avión cubano el 6 de octubre de 1976.
Hoy tiene casi 50 años y no faltó a la ceremonia de recordación realizada en Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de la capitalina Necrópolis de Colón en honor a las víctimas del crimen de Barbados como se le conoce a tan lamentables sucesos, que señalan con el dedo a mercenarios patrocinados por la Agencia de Inteligencia (CIA) de EE.UU.
Fue un homenaje sencillo, con pocas personas, como lo exigen estos días de distanciamiento social, pero con el tiempo necesario para que Rojo Álvarez pudiera compartir su dólar el pueblo cubano.
–¿Cómo ha podido su familia lidiar con el dolor de haber perdido a uno de sus miembros en un acto tan terrible por el cual no se ha hecho justicia?
–Añoré mucho y en muchas ocasiones tener la presencia de mi padre y más cuando era un niño que empezaba la escuela.
«La pregunta era inevitable, ¿dónde está papá?
«Enfrentar la situación es seguir luchando, es buscar la verdad, es exigir justicia.
«Siempre he dicho que el crimen de Barbados es un hecho detenido en el tiempo, porque no se ha hecho justicia. No hemos recibido ni siquiera el más mínimo arrepentimiento del gobierno norteamericano por ser responsable de ese crimen contra personas civiles.
«Al contrario, han arreciado sus agresiones contra la Isla. Recientemente hubo un ataque a la sede de la embajada cubana en Washington y el gobierno norteamericano no acaba de reconocer que fue un ataque terrorista.
«Va a seguir el terrorismo y tenemos que seguir denunciándolo. Es algo que no podemos separar de nuestras vidas, si queremos tener la Revolución que tenemos».
–¿Qué siente cuando por estos días se recuerda la frase de Fidel en la despedida de duelo «Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla»?
–Yo estuve en la plaza con mi mamá y mi hermano ese 15 de octubre cuando aquel discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Aquella Plaza de la Revolución se llenó totalmente. «Puede ver el dolor de un pueblo, cuando apenas tenía yo cinco años y me preguntaba por qué tantas personas lloraban, porqué tantas personas estaban tristes.
«Hoy esas palabras siguen estando vigentes y ese pueblo ha llorado y la injusticia va a temblar y temblará, mientras no se haga justicia. Creo que han sido de las palabras del Comandante en Jefe con más fuerza y dolor que he podido oír».
¿Cómo es su relación con sus hijos y sus nietos, al haber perdido a su padre?
–Yo no quiero influir psicológicamente en mis hijos, ni en mis nietos sobre lo que tuve que sufrir en el pasado, pero ellos participan conmigo todos los 6 de octubre, cuando vamos al malecón y le echamos flores al mar, porque lamentablemente el cadáver de mi papá nunca apareció. Vamos al cementerio por el simbolismo que representa.
«Ellos me acompañan y forman parte de esa historia de no haber podido tener a su abuelo.
«¡Cuánto cariño, cuánta dedicación y cuánto amor le dedica un abuelo a un nieto! Mis hijos no pudieron tener a ese abuelo que se dedicara a ellos.
«Con el tiempo han ido sintiendo la ausencia del abuelo y el dolor que he tenido que vivir a medida que han ido creciendo.
«Cuba ha sido víctima de actos de terrorismo organizados desde Estados Unidos durante más de 60 años de Revolución».
–¿Cuál es su mensaje a las nuevas generaciones?
–No podemos olvidar. El pueblo de Cuba decidió tener su Revolución, su Partido, sus ideas a partir del año 59.
«Y a partir de ese mismo año hemos sido víctimas de disímiles actos de terrorismo, incluyendo la introducción en el país del dengue hemorrágico, que le costó la vida a 101 niños; ataques piratas, colocación de bombas en hoteles, en las tiendas.
«El pueblo de Cuba durante estos 60 años ha sido víctima de actos de terrorismo. ¿Por qué pedirle a esta nueva generación no olvidar? «Porque mientras decidamos tener nuestra Revolución y nuestras ideas, tendremos que seguir enfrentando a ese enemigo feroz.
«Si queremos seguir siendo libres e independientes, tenemos que enfrentar y prepararnos para poder conservar esta Revolución, por eso no podemos olvidar lo que nos ha pasado durante estos 60 años.














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