
En La Habana de los años cincuenta se colocaron banderas del Movimiento 26 de Julio (MR-26-7) en diferentes lugares, pero solamente una midió seis metros cuadrados, tuvo inscrita la consigna Viva la Marina de Cienfuegos y utilizó como mástil en dos ocasiones al edificio Focsa, del Vedado.
De acuerdo con el testimonio del periodista e investigador Gustavo Robreño Dolz, uno de los que colgó la bandera, la primera vez aconteció el 8 de septiembre de 1957, durante aproximadamente una hora. Fue iniciativa suya y de otros dos jóvenes que, al igual que él, pertenecieron a una célula del MR-26-7 y se solidarizaron con las acciones revolucionarias ocurridas en la Perla del Sur el día 5 de ese mes.
La tela, de 3.56 metros de largo por 1.76 metros de ancho, fue confeccionada en solo dos noches por dos costureras amigas de Robreño. «Por error, en el momento de la costura, se invirtieron los colores y la franja negra quedó arriba y la roja, abajo», especificó.
La consiga Viva la Marina de Cienfuegos la incorporó Juan Suárez, pintor del Departamento de Escenografía del antiguo canal Telemundo, donde también trabajaron Robreño Dolz, Pedro Pablo Roque Amorós y Manolo Rifat Cruz, ese último ya fallecido. Esperanza Mata Alonso, quien a sus 95 años es la única residente de aquel tiempo que aún vive en el edificio, rememoró que «en cuanto la bandera pendió del piso 28 llegó la policía, pero no se atrevió a subir al inmueble por temor a que se tratara de una emboscada».
Agregó que la policía envió a los trabajadores de servicio a retirarla. Esos entregaron a las autoridades una más pequeña que poseían y dieron la de la consigna al administrador del Focsa, conocido como el señor León, quien la escondió en los almacenes de la instalación.
Pedro Pablo Roque Amorós, otro de los participantes, recordó que la edificación resultó escogida, a pesar de habitar allí simpatizantes del gobierno, por su popularidad y porque él residió en uno de los apartamentos: «Vivir allí facilitó proceder de forma ágil y discreta».
La segunda ocasión en que esa bandera ondeó fue desde el 2 hasta el 8 de enero de 1959, cuando dejó de estar oculta para dar la bienvenida a la Caravana de la Libertad por parte de los vecinos y trabajadores del edificio, afirmó Roque Amorós.
Después de esos días, él la conservó en su casa y no se supo más de ella hasta que el Museo de la Revolución (antiguo Palacio Presidencial) la reconoció como pieza histórica, según consta en el acta 25 del 5 de septiembre de 1977.
Niurka Orama Ovalle, subdirectora del museo y jefa del Departamento de Museología, explicó que ese objeto lo entregó la madre de Roque Amorós en 1964 a petición de su hijo, quien se encontraba de misión diplomática.
«La bandera estuvo más de 15 años en exhibición y nunca fue sometida a restauraciones, pero ahora se conserva bajo cuidados especiales», explicó Adela Hernández Ferrer, jefa del Departamento de Fondos del Museo de la Revolución.













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Lic. Pedro Pablo Roque. dijo:
1
15 de septiembre de 2020
15:35:09
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