CAMAGÜEY.–Después de mucho insistir, perder tiempo y, hasta ahora, no poder comprar los productos que tanto necesitaba, la anciana Leonor Saavedra Fernández se muestra satisfecha por su preciada adquisición: «¡Por fin pude lograrlo! Lo más que había podido hacer, después de pasar horas en una cola, era acercarme a la puerta de la tienda, y cuando pensaba que alcanzaría mi propósito… nada. ¡Se acabó el aceite, el papel sanitario o lo que fuera!
«Esta medida de reforzar el control sobre las colas me parece excelente. Claro, no todos los problemas van a resolverse de golpe y porrazo. Se necesita también del apoyo de la población a esos compañeros, porque a veces pecamos de demasiado indolentes».
Como ha ocurrido siempre frente a cada nuevo desafío, la fuerza moral del pueblo trabajador se hace presente ahora para enfrentar, de conjunto con los agentes del orden público, a quienes pretenden lucrar con los recursos del Estado e imponer el desorden y la indisciplina en las calles.
Solo en la ciudad de Camagüey, como pasa en todos los territorios del país, más de 600 trabajadores, estudiantes, cederistas, federadas, combatientes y representantes de otros sectores de la sociedad, se sumaron al destacamento de vigilancia revolucionaria que asume esa importante misión.
Se trata de apoyar la organización y el control de las ventas en las tiendas recaudadoras de divisas, donde el actuar inescrupuloso de coleros, acaparadores y revendedores impide que productos de primera necesidad sean adquiridos por buena parte del pueblo, para luego comercializarlos a precios astronómicos.
Según Katia Reinoso Gallo, intendente en funciones del municipio de Camagüey, el destacamento se ha estructurado en equipos de trabajo que están presentes en 22 unidades de la Cadena de Tiendas Caribe, 18 establecimientos de la Corporación Cimex y tres bancos de ahorro de la capital provincial.
El propósito de estas brigadas, en estrecha cooperación con los combatientes del Ministerio del Interior, es organizar las colas y eliminar las listas, la venta de turnos y otros desórdenes que proliferan en las unidades comerciales y facilitan la acción de personas que han encontrado en la reventa un modo de vida.
La dirigente del gobierno local explicó que el destacamento asumirá la tarea el tiempo que sea necesario, para de esta manera dar respuesta al reclamo popular de actuar enérgicamente contra aquellas conductas que obstaculizan el acceso a recursos básicos a grupos vulnerables de la sociedad y a los trabajadores.
«Apenas se solicitó nuestra colaboración, no dudamos un segundo en dar el paso al frente», declaró a Granma Yoanka Adán Bueno, quien, de directora del Inder en el distrito Cándido González, pasó a dirigir el grupo de trabajo encargado de poner orden en la tienda recaudadora de divisas Centro Alemán.
«Como puede ver, dijo, aunque la cola no es pequeña, está organizada, hay disciplina y todo fluye sin problemas. Cuando los pillos ven que no pueden pescar en río revuelto, porque encuentran una barrera imposible de franquear, no les queda más remedio que marcharse a otra parte».
Como expresara la anciana Leonor Saavedra, los resultados no pueden verse de un día para otro. Poner orden, en el caso de la ciudad de Camagüey, está relacionado también con la búsqueda de opciones para descongestionar su centro histórico, pues, además del alto valor patrimonial, allí se concentra la red comercial de la urbe.
Por lo pronto, y aunque sus principales arterias se mantienen colmadas de un público ávido de compras, se aprecia un ambiente menos cargado, mucho más tranquilo, como indicio alentador de que el retorno gradual a la normalidad epidemiológica estará acompañado de una mejor convivencia social.













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