ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: José Manuel Correa

A sesenta años de que Fidel Castro propusiera la creación de un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva, frente al antiguo Palacio Presidencial y ante casi un millón de personas, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) continúan cumpliendo con los propósitos atribuidos a ellos ese 28 de septiembre y trabajan por evolucionar de acuerdo con lo que el país hoy necesita.

Carlos Rafael Miranda, coordinador nacional de la organización cubana más aglutinadora y masiva, conversa con Granma sobre las tareas fundamentales que en este 2020 han organizado los CDR para homenajear las seis décadas de organización de la sociedad civil de la Isla, aun cuando las circunstancias sanitarias de la COVID-19 imponen una celebración atípica y se asoman otros retos.

«En lo que más centrados estamos es en la consolidación del movimiento de la agricultura urbana, suburbana y familiar. Nuestro trabajo ha sido de total acompañamiento y labor conjunta con el Ministerio de la Agricultura para identificar, desde el barrio, a las familias interesadas en esta práctica, y de esta forma convencer y movilizar para que cada terraza, patio o balcón se utilice en el autoabastecimiento del hogar», señaló.

Aunque el movimiento todavía es incipiente, Rafael Miranda afirmó que a partir del recorrido que recientemente realizó el Secretariado Nacional de los CDR por la mayoría de los territorios del país, se pudo constatar la contribución de muchos patios y parcelas a círculos infantiles, hogares de anciano y otras instituciones de sus comunidades.

Por otra parte, uno de los desafíos que trae consigo este año para la organización es la prevención y enfrentamiento desde la comunidad a las ilegalidades, explicó.

«En el reciente encuentro con los coordinadores provinciales razonamos sobre la importancia de revivir e incrementar la vigilancia revolucionaria desde el CDR y la zona cederista para contribuir a detectar estas manifestaciones, e incluso, evitarlas».

Si bien la atención colectiva a posibles delitos en el barrio, es una tarea que los CDR deben fortalecer, otros desafíos se han presentado este año para la organización.

Durante los meses de la pandemia constituyó un reto convocar a los donantes voluntarios de sangre para hacer su aporte y salvar vidas, mientras también se protegían las suyas.

«Se han realizado cerca de 30 mil donaciones mensuales, incluso en medio del momento más crítico de la situación sanitaria, gracias a la voluntad de los donantes, pero también a la coordinación del médico y la enfermera de la familia con el CDR. Aunque hubo provincias que incumplieron en esa etapa crítica, los resultados siguen siendo alentadores», afirmó.

Mientras todas estas tareas continúan labrando el camino hacia un aniversario cada vez más digno de la confianza, que en 1960 depositó Fidel en su pueblo, los homenajes que también planifican los CDR a los moncadistas y expedicionarios del Granma enriquecen la jornada.

Según Carlos Rafael Miranda, además se convocarán a trabajos voluntarios y a concursos de dibujos para niños y adolescentes, de humor gráfico y de periodismo, que reflejen la realidad del barrio y a la familia cederista cubana. La premisa es la participación de todo el pueblo en un aniversario que no por ser atípico pasará inadvertido.

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