ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Tomada de Cubarte

Haber iniciado tarde, con respecto a otros pueblos de América, sus guerras por la independencia, puso a Cuba en camino de lucha contra el viejo coloniaje, y contra un nuevo sistema de colonización más sofisticado y, por ello, de una urdimbre internacional que podía resultar más engañosa: el imperialismo. Pero si desde el comienzo los esfuerzos y las ideas independentistas tuvieron en Cuba fundadores radicales como Carlos Manuel de Céspedes, de amplia cultura humanista y voluntad de sacrificio por la patria y su ciudadanía, los finales del siglo XIX los marcó la culminación –de inagotable capacidad fecundante en hechos y pensamiento– forjada por José Martí.

Sobre los cimientos que heredó, y honró, de sus predecesores, empezando por el propio Céspedes y Simón Bolívar, Martí sembró un concepto de patria de una dimensión planetaria, «Patria es humanidad», que no se evaporaba en desarraigos, y añadió: «es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer». 

Así pensaba quien vio en la lucha de su patria un valladar contra las pretensiones de la emergente potencia del Norte, dispuesta a apropiarse de todo y arrasar cuanto la desafiara.

Durante años y hasta la víspera de su muerte en combate señaló Martí el peligro de Estados Unidos para las Antillas, nuestra América toda y el mundo, amenazado por el desequilibrio, que la voraz nación buscaba en pos de hegemonía. Ello explica la profecía de Martí en la carta del 25 de marzo de 1895, rumbo a la guerra, cuya preparación él había dirigido: «Yo alzaré el mundo». Nada de egolatría, ajena a un ser humano de su ética.

Todo, sí, de convicción sobre la tarea ingente –y para otros imposible– que Cuba tenía ante sí y él asumía identificado «con los pobres de la tierra», no solo de la suya.

En su carta póstuma dirigida a Manuel Mercado resumió esa tarea desde la conciencia de su deber, al decir que todo cuanto había hecho, y haría, era para «impedir a tiempo» que se consumaran los planes de Estados Unidos. Conocía la voracidad del monstruo, y los crímenes internos de este, como los asesinatos que dieron origen a la celebración internacional del Primero de Mayo.

Martí, que se sentía ciudadano del deber, se sabía erguido en una historia abonada por la voluntad emancipadora, que hoy llamamos internacionalismo. Como ejemplo del aporte de otros pueblos de nuestra América a la causa cubana basta mencionar al dominicano Máximo Gómez. Y de los propios Estados Unidos, cuyo gobierno Martí sabía que era el mayor obstáculo para la libertad de Cuba, el guía revolucionario tendría presente a Henry Reeve, quien, luego de combatir la esclavitud en su nación, luchó heroicamente, hasta morir, por la independencia de Cuba.

Cuando le fue dado a Martí organizar el movimiento patriótico cubano y preparar la contienda –la guerra de Martí, la llamó Gómez–, contó con una destacada participación puertorriqueña, que llegó hasta la gesta.

La hermandad así sellada, lejos de cesar ha crecido desde que en 1898 Estados Unidos frustró la independencia de Cuba y se apoderó de Puerto Rico. Tras librarse de la bota imperialista en 1959 –con una lucha en la que Ernesto Guevara fue ejemplo mayor de internacionalismo–, el pueblo cubano reafirmaría esa inextinguible hermandad.

Rabie el imperialismo al ver que ni su bloqueo ni todo su poderío, ni su desvergonzada capacidad para calumniar –¿qué decoro pedirle?–, ni ningún otro recurso suyo hará que Cuba abandone el camino trazado por sus fundadores, y acendrado en la etapa revolucionaria, que Fidel Castro iluminó, encabezó y dejó en marcha. Rabie el imperialismo al ver que el nombre de un estadounidense digno, el ya mencionado Henry Reeve, es también un símbolo de la Cuba que se respeta y se ama, mientras el leviatán imperialista causa cada vez más muertes y sufrimientos hasta en su propio país.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Guido dijo:

1

1 de mayo de 2020

13:48:09


Rabie el imperialismo y todos los imperialistas magnífico artículo y además de rabiar sepan que en Cuba hay un pueblo de Patria o Muerte