ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El protagonismo de los campesinos en el uso de técnicas agroecológicas en Cuba ya se extiende a más de 159 mil 300 fincas, las cuales persiguen no solo cumplir con la producción, sino contribuir con su calidad a la salud de los consumidores.

«Cuando hablamos de las prácticas agroecológicas no hablamos de algo nuevo, es lo que tradicionalmente ha usado el productor: la tracción animal, el empleo de la materia orgánica, la rotación de cultivos, la diversificación, entre otros elementos, expresa  Adilén María Roque Jaime, funcionaria de la Dirección Nacional de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap) coordinadora del movimiento agroecológico de campesino a campesino.

Con el uso de nuevos productos como fertilizantes, plaguicidas, incluso, una mayor tendencia al monocultivo, se dejaron un poco a un lado estos métodos. Sin embargo, con el tiempo, esas prácticas han causado el deterioro de los recursos naturales como el suelo, el agua, y está incidiendo en el cambio climático, así como en la salud humana, puesto que esa carga química provoca entre varias enfermedades, el cáncer», especifica.

–¿Cuándo y cómo surge en Cuba este movimiento?

«A partir de la década del 90 se trabaja en el uso de las alternativas agroecológicas, porque en esos años era necesario producir más y dadas las carencias de mucho de los insumos, los campesinos comenzaron a buscar sus propias maneras de hacerlo, dándole un impulso a estas prácticas, que encontraron el escenario más propicio en el sector campesino, quien ya tenía incorporada muchas de estas técnicas.

«Así se implementó en el año 1997 la metodología campesino a campesino como parte de un proyecto en la provincia de Villa Clara, para luego extenderse por todo el país en el año 2001 por decisión del Buró Nacional de la Anap».

–¿En qué consiste esta metodología y en qué radica su éxito?

«Se fundamenta en el protagonismo de campesinos y campesinas: un intercambio de conocimientos, donde también participan especialistas, técnicos, académicos, para conformar un diálogo de saberes empírico y científico. Además, exige el uso de un lenguaje sencillo y se basa en el aprender haciendo. Ahí es donde radica el éxito además de que no se crea una nueva estructura para ello, sino que se utilizan las mismas que ya estaban creadas a través de la Anap. Es así como se extiende este movimiento agroecológico», destaca Roque Jaime.

Luego de comprender que estos métodos están incorporados en el trabajo de los campesinos cubanos desde hace alrededor de dos décadas, cabe la duda de si han sido siempre las mismas técnicas o el desarrollo científico en el sector ha contribuido a mejorarlas.

Roque Jaime aclara que ya no es tan común usar los abonos orgánicos de forma natural, sino que se procesan en humus de lombriz, compost, etc.

«Hoy se habla de los microorganismos eficientes, del uso de abonos verdes y biofertilizantes, estimulantes de crecimiento, como es el caso de las micorrizas y los rizobios, que son posibles gracias a los avances de la ciencia y la técnica. Existen otros derivados de la caña de azúcar, además de los que desarrollan centros de investigaciones y los campesinos empíricamente a nivel de finca».

Según la funcionaria, el uso de los microorganismos eficientes ha sido la práctica más extendida en el país, lo cual tiene un impacto muy positivo sobre la producción agropecuaria por su amplio espectro de acción, no solo para el cultivo, sino también porque pueden formar parte de la dieta de los animales.

–¿Qué ventajas proporciona el uso de estas prácticas en materia de producción agrícolas y protección del medio ambiente?

«Una de las cuestiones importantes es la alimentación del pueblo, pues el pilar fundamental en este sentido es una producción mayor y más sana. Además, dados los limitados recursos de los que hoy dispone el país, es imprescindible utilizar estas técnicas en aras de contrarrestar esas carencias.

Por otra parte, los sistemas agroecológicos manifiestan una mayor resistencia ante los efectos de huracanes, sequías, etc. Son capaces de recuperarse más rápido que los sistemas tradicionales de monocultivo, pues son tan diversificados que puede perderse una parte, pero otros serán más fuertes», concluyó Roque Jaime, quien resaltó que impulsar las prácticas agroecológicas constituye una meta del XII Congreso de la organización a celebrarse el próximo mes de mayo en La Habana.

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