Ciego de Ávila.-Cuba prioriza la planificación, el uso productivo, racional y eficiente del agua para disminuir el consumo y tener mayor disponibilidad de ese recurso agotable, dada su importancia en el desarrollo socioeconómico y la conservación del medioambiente.
El ingeniero Bladimir Matos Moya, vicepresidente primero del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), afirmó en esta provincia que el manejo del agua hay que verlo como algo integrado e integral, propósito por el cual se pretende llegar hasta la unidad mínima de control.
«Se trata, explicó, de saber cuánto gastan desde el mayor consumidor hasta el más mínimo y, a la vez, cada organización vea a ese recurso como un insumo productivo, porque detrás del agua hay creada toda una gran infraestructura, incluidos el gasto de combustible y otros portadores energéticos.
«Como consecuencia del cambio climático, comentó, las sequías son más frecuentes y duraderas, razón por la que se debe ir modificando la cultura del consumo de agua, más en un país que no dispone de grandes ríos y casi todo el líquido utilizado proviene del subsuelo o las presas».
Según la Organización Mundial de la Salud, en términos de equidad entre usuarios, el consumo suficiente en el sector doméstico o residencial es de 50 a 100 litros por habitante cada día y en Cuba esa cifra oscila de 100 a 150 litros por habitante en ese mismo lapso de tiempo.
En el caso de sectores con protagonismo en el desarrollo económico y social del país, como el agrícola, Azcuba y el turismo, son altos consumidores de agua y no siempre se ajustan a las normas de consumo.
Según Hiorvanys Espinosa Pérez, delegado de Recursos Hidráulicos en Ciego de Ávila, una reciente inspección realizada a la totalidad de las instalaciones turísticas del destino Jardines del Rey por especialistas de la Subdelegación de Inspección Estatal, corroboró que, aún «cuando se ha trabajado en lo relacionado con las pérdidas de agua, en la mayoría de las entidades visitadas no existe evolución respecto a las deficiencias apreciadas en controles anteriores, relacionados con el manejo de los residuales y el control de explotación del recurso agua».
En Cuba la lluvia es la fuente más importante de agua, en tanto más de la mitad de la utilizada proviene de las precipitaciones. Según estudios vinculados con el cambio climático, en la Isla se registró una disminución de más de 40 milímetros (mm) en la media de precipitaciones en las últimas décadas y se espera disminuya a menos 128 mm hacia 2050 y -278 mm hacia 2100.
Como muestra de la ocupación y preocupación del Estado con el medio ambiente, Cuba es una de las naciones que cuenta con una legislación, con la entrada en vigor el 14 de febrero de 2017 de la Ley de las Aguas Terrestres en Cuba y su Reglamento.













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