Santa Cruz del Sur, Camagüey.– Hay por estos parajes del centro oriente de Cuba un concentrado de estanques que, en la tranquilidad aparente de sus aguas, la vida de un crustáceo codiciado y cotizado pugna por ganar terreno entre los renglones «duros» de la economía cubana.
Y no es por sus cantidades todavía –que bien sabe el cubano que el camarón se ve poco en los comercios minoristas nacionales–, sino por los valores altísimos que en divisas extranjeras puede el país recaudar con la exportación directa de ese mismo camarón cultivado «tierra adentro».
Este es uno de esos productos exquisitos que «se venden solos» cuando somos capaces de obtenerlos y ponerlos en el mercado; de esos que, como el Habano, tienen una antillana distinción de calidad, y de esos mismos que, por su valía, hay que apurarse en hacer cuanto sea para crecer y vender, porque los pesos que ingresa son aquellos de salir –al mundo del lado allá del bloqueo, y con la misma prisa– a comprar el petróleo, las medicinas y la leche en polvo que hoy nos faltan, dado que cierto vecino genocida nos dificulta adquirir.

Despegue gradual
Después de tocar fondo en 2011, con una captura que no rebasó las 600 toneladas, la unidad especializada en la cría artificial del camarón (Cultisur), de Santa Cruz del Sur, comenzó un despegue gradual que la ha llevado a implantar, de año en año, nuevos récords productivos.
La noticia más «fresca» se consumó al cierre del pasado calendario, cuando la entidad logró una captura de 1 737 toneladas del crustáceo, cifra que representa un salto de un 27 % respecto a lo alcanzado hace apenas un lustro o, lo que es igual, un crecimiento promedio anual de alrededor del 6 %.
Ramón Aguilar Torres, especialista de Producción, explica que ello ha sido posible gracias a la ejecución de acciones encaminadas a sentar sólidas bases para el crecimiento continuo, a partir de la recuperación de la tecnología, la elevación de la productividad del trabajo y una mayor eficiencia.
La camaronera santacruceña, una de las cinco con que cuenta el país (las otras están ubicadas en las provincias de Sancti Spíritus, Las Tunas, Granma y Holguín), ocupa 723 hectáreas, de las cuales 698 se encuentran en explotación, divididas en siete granjas con 127 estanques dedicados a la ceba.
Se trata de la segunda instalación más grande del país, después de la de Río Cauto, en Granma, y, por tanto, responsable del 26 % de la producción total de la Empresa Nacional para el Cultivo del Camarón, entidad que concluyó 2019 con 6 553 toneladas de captura, su mejor resultado histórico.
LEJOS DEL POTENCIAL
Los directivos, técnicos y trabajadores de la ueb Cultisur están persuadidos, sin embargo, de que los resultados pueden ser superiores, pues están identificadas las reservas de eficiencia.
En la búsqueda de más altos dividendos, la unidad mejoró indicadores «estrellas» como el factor de conversión (cantidad de pienso consumido por cada tonelada de camarón obtenida) y la supervivencia en la precría y el engorde; no obstante, no fue así en el rendimiento por hectárea ni en el peso promedio del crustáceo vendido.
«Tenemos una deuda, reconoce Aguilar Torres, y es lograr una evolución favorable de la especie en los estanques, a partir de un mejor manejo por parte del personal técnico, que nos lleve a producir un camarón de más de 14 gramos (el real fue de 12,3) y así obtener mayores ingresos».
Asegura el especialista que los futuros crecimientos estarán asociados a la introducción de cambios tecnológicos, como es el paso gradual al cultivo intensivo y la «siembra» de una larva de mayor tamaño, que mejorará los índices de supervivencia y la reducción de los ciclos de engorde.
Refiere, además, que aunque el factor de conversión se comportó por debajo de lo planificado, algo que puede evaluarse de favorable, tampoco es suficiente, pues el precio del pienso que se emplea, cuya materia prima es de importación, crece e incide en los costos de la producción terminada.
2020: UN AÑO PARA CRECER
Para mantener la secuencia de crecimiento productivo, en Cultisur se acomete un importante proceso inversionista, no concluido aún, dirigido a la reparación de estanques, obras de fábrica y viales en las granjas de ceba, y de ampliación de las capacidades en el área de precría de larvas.
Reinerio García Almanza, inversionista de la entidad, informa que a partir de marzo deben entrar en producción las primeras diez hectáreas que se dedicarán al cultivo intensivo del camarón, mientras las 21 restantes se ejecutarán en el transcurso del año, hasta llegar en un futuro a las 76 hectáreas programadas.
Precisa que, además del mejoramiento de los diques, los trabajos incluyeron la electrificación de las áreas y la construcción de las casetas donde se ubicarán las pizarras de control de los sistemas de aireación para el intercambio de oxígeno, pues la densidad de animales en los estanques crece de manera considerable.
«De hecho, comenta, en esos estanques el rendimiento por hectárea llega a alcanzar las diez toneladas, cuando a través del cultivo normal se comporta entre los 960 y los 1 040 kilogramos. Al reducirse también el tiempo de engorde, se puede lograr una rotación de 2,5 ciclos y más por año».
A ello contribuirá igualmente, el aumento de las capacidades de recepción en el área de precría de las larvas de camarón que cada mes se reciben procedentes del centro de desove de Yaguanabo, en Cienfuegos, las que se pretenden llevar hasta los cien miligramos de peso para su «siembra» en los estanques.
MENTALIDAD EXPORTADORA Y ECONÓMICA
Leandro Linares Saavedra, jefe del Grupo de Contabilidad y Finanzas de Cultisur, afirma que más del
80 % de la captura anual del crustáceo que se procesa en la vecina Empresa Pesquera Algérico Lara, posee calidad exportable para responder a las exigentes demandas de los mercados europeo y asiático.
«Los niveles de venta actuales, añade, representan un crecimiento del 60 % respecto a lo logrado en 2015, lo que ha estado favorecido, además, por contar con un camarón sano, bajo riguroso sistema de bioseguridad, lo que permite entregar a la industria un producto con altos estándares de calidad e inocuidad».
Aclara Linares Saavedra que ello ha incidido en que la unidad empresarial presente hoy una situación económico-financiera favorable, a sabiendas de que las utilidades pudieran ser mayores de concretarse una reducción de los gastos por concepto de ahorro de pienso, fertilizantes, portadores energéticos y otros insumos.
Tales resultados se deben, en no poca medida, a una mayor participación de los trabajadores, quienes motivados por atractivos sistemas de pago (el salario medio supera los
1 800 pesos) aportan más, lo hacen con mayor calidad, buscan alternativas a los problemas y se encargan de proteger los frutos de su labor.
«Existe en el colectivo plena conciencia de que los ingresos que se generan por concepto de la exportación y la venta en el mercado interno en divisas del camarón de cultivo se revierten en beneficios para la propia entidad y en respaldo a otros programas de amplio impacto para toda la sociedad», subraya el directivo.
Entonces, en sintonía con el potencial real de una entidad estatal que genera productos de alto valor, y a tenor de las urgencias de un país precisado a vencer el cerco a su economía con la liquidez que significa disponer divisas «frescas», no hay otra que empeñar todos los esfuerzos y toda la inteligencia de su gente en pos del crecimiento y la eficiencia.








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Ernesto dijo:
1
27 de febrero de 2020
10:19:06
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