Una nueva estación sismológica que tributará a la red nacional y regional de monitoreo de la actividad sísmica y el fortalecimiento de las capacidades y estructuras locales para el monitoreo y la respuesta temprana ante situaciones de emergencias, como sismos e intensas lluvias, son algunos de los resultados esperados de un proyecto binacional entre Cuba y República Dominicana.
La iniciativa Aprendiendo de las experiencias del huracán Irma y María: Integración de la protección y la inclusión en la Reducción del Riesgo de Desastre (RRD) en el Caribe tiene como sede la provincia de Matanzas y se desarrolla en este territorio occidental durante todo el 2019.
Como parte de las acciones que implementa el proyecto ya se han efectuado dos talleres introductorios de capacitación, para dar inicio en esta provincia a los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo (PVR) sísmicos, e intercambiar sobre cómo usar y contribuir a los resultados del estudio de PVR por intensas lluvias, respectivamente.
El primero de estos encuentros ofreció una panorámica de la actividad sísmica en la provincia de Matanzas y las fallas geológicas que la afectan, así como del contexto regional en materia de terremotos.
El Doctor en Ciencias, Enrique D. Arango Arias, experto del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais) –institución científica que garantiza la preparación metodológica del Grupo de trabajo provincial responsable de la ejecución de los estudios y la revisión de los resultados obtenidos–, destacó el valor de las bases de datos sísmicos a nivel regional y la importancia de la red de estaciones sismológicas.
Actualmente, el país dispone de una veintena de estaciones sismológicas, 15 de ellas en el oriente del país y las restantes ubicadas en las provincias del centro y el occidente, explicó el experto.
Cuba está expuesta constantemente a múltiples amenazas de origen natural, derivadas en su mayoría de eventos hidrometeorológicos y geológicos, de ahí que el incremento de los conocimientos sobre los niveles de riesgo a partir de los resultados científicos, así como la gestión del conocimiento en decisores y población, es vital.



















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