ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El agua del Yagruma se derivará hacia este canal de 1,5 kilómetros, para evitar la inundación de cientos de viviendas. Foto: del autor

Migdalia Martínez ya perdió la cuenta de las veces que el agua ha invadido su casa, obligándola a subir el televisor encima del escaparate, y a colgar la ropa y los colchones en las vigas del techo.

«En las inundaciones más grandes, ha llegado a darme por la cintura», cuenta esta pinareña que hace 36 años vive al final de la calle a del reparto Ceferino Fernández, en la ciudad de Pinar del Río.

«Esto se pone feo. Todo se inunda como si fuera una laguna», cuenta José Antonio Lazo, otro de los pobladores del lugar.

Frente a su puerta, el arroyo Yagruma corre con calma, atravesando el fondo del reparto. A simple vista, no hay nada que inspire temor en el estrecho hilo de agua que probablemente no alcance ni un metro de profundidad.

Pero ya se sabe que las apariencias engañan. Por eso, en días de tormenta, con las fuerzas que le aportan los escurrimientos desde varios puntos de la capital pinareña, el Yagruma se desborda e irrumpe con violencia en los hogares de no pocas familias.

«A mí, en mi casa, me ha dado por el pecho», relata Rosalina Cruz, otra de las que año tras año se ve precisada a cargar con sus pertenencias en busca de refugio.

«Hay veces que la Defensa Civil ha tenido que traer botes para sacar a la gente», añade Rosalina.


Fuera de peligro

Desde lo alto del terraplén, donde me asegura que por más que llueva, el agua nunca podrá llegar, Rubén Santos explica en detalles los trabajos que desde el mes de julio se acometen para evitar las inundaciones en esta parte de la ciudad.

Se trata de la construcción de un canal de 1,5 kilómetros aproximadamente, para cortar el paso del Yagruma y desviarlo fuera del reparto Ceferino Fernández, por una ruta en la que no ofrezca peligro.
«La inversión incluye, además, este dique de protección, entre el canal y el reparto, para impedir que en eventos meteorológicos extremos, el agua pueda entrar a las viviendas», detalla Rubén, director de la unidad empresarial de base (UEB) de mantenimiento constructivo, perteneciente a la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico de Pinar del Río, a cargo de la obra.

Tal como se fijó en el cronograma desde el principio, se espera que antes de que concluya el año, el canal tenga valor de uso, aunque habrá un grupo de labores que quedarán pendientes para los primeros meses del 2019.

Entre ellas, el saneamiento y la rehabilitación del cauce natural del arroyo, a fin de retirar de él los sedimentos y la vegetación que se han acumulado con el paso del tiempo.

«Actualmente nos encontramos a un 95 % de la inversión», precisa Rubén.

Una tarea complicada

Desconocido para la mayoría de los pinareños, el Yagruma corre por debajo de la ciudad, sin que las personas lo perciban, gracias a una obra realizada a principios del siglo pasado, con el propósito de soterrarlo.
El arroyo sale a la superficie al fondo de la residencia de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca, para atravesar el reparto Ceferino Fernández, y unir luego sus aguas al río Guamá.

Es en este último tramo donde tienen lugar, con frecuencia, las inundaciones que se pretende erradicar.
En cifras, los trabajos acometidos incluyen la excavación de más de 70 000 metros cúbicos (m3) de terreno para la construcción del canal, y el movimiento y la compactación de 45 000 m3 de arcilla para levantar el dique de protección.

Según el Jefe de la obra, ha sido una tarea complicada, pues sus equipos han tenido que laborar todo el tiempo en una zona pantanosa, sortear tendidos eléctricos, y maniobrar con extremo cuidado sobre dos de las conductoras de agua potable que alimentan la ciudad.

«Cuando llegamos aquí esto era una ciénaga. Los vecinos nos decían que era imposible lo que queríamos hacer», rememora Jorge Alberto Machín, uno de los obreros de la UEB.

Sin embargo, la pericia de un colectivo que ha ayudado a rehabilitar obras hidráulicas de gran envergadura, como el canal magistral de la presa Zaza, ha permitido disipar el peligro en una comunidad donde nunca más habrá que entrar en botes a rescatar a las personas, o salir con el agua a la rodilla, huyendo de la crecida.

El arroyo sale a la superficie al fondo de la residencia de la Universidad Hermanos Saíz, donde se producen las inundaciones que se pretenden erradicar. Foto: del autor
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kamilo dijo:

1

21 de diciembre de 2018

08:23:23


Ojalá, la segunda parte después de fin de año se cumpla,ya estamos acostumbrados a que las segundas /partes y los finales después se se finaliza la obra principal,no se cumplan.ahí es donde el Gobierno Provincial y Municipal deben estar alertas y el delegado de la zona montado en patines

Miguel Angel dijo:

2

21 de diciembre de 2018

16:59:08


Era un reclamo de los pobladores desde hacía decenas de años, lo recuerdo perfectamente, pues se había reflejado en este propio órgano de prensa. Al fin se da cumplimiento a esta compleja tarea para beneficio de miles de pobladores. Enhorabuena.