Zaza abajo, todo o casi todo va a continuar como hasta ahora: el río seguramente crecerá con las aguas de la próxima primavera o quizá antes; las palizadas y los animales muertos que siempre arrastra la corriente seguirán llegando hasta la barriga de la presa; los pescadores de la zona volverán a hacer su zafra desde que las tencas y las tilapias comiencen a «volar» sobre el aliviadero del Cayajaná en ese intento infructuoso de no dejarse arrastrar…
Lo que probablemente no ocurrirá nunca más es que la gente de Zaza del Medio se suba sobre el puente de la carretera a mirar el espectáculo de la crecida, un ritual que pudo haber costado mucho más caro el pasado 28 de mayo, cuando aquella ceiba envalentonada impactó el área central del viaducto, arrancó de cuajo tres de las columnas que soportaban la pesada estructura y si no provocó males mayores fue porque las adolescentes que merodeaban el lugar flotaron sobre la casualidad para, como diría luego una de ellas, salvarse «en tablitas».
Cuando el Zaza regresó a su nivel y las autoridades de la provincia y los constructores se asomaron al vacío que habían provocado las lluvias torrenciales de la tormenta subtropical Alberto, más que soluciones, lo que «pescaron» entre la turbiedad de las aguas fueron muchas dudas.
Para empatar los dos segmentos del puente que habían sobrevivido al impacto era preciso trabajar en el río con niveles que superaban los seis metros de profundidad o de lo contrario desembalsar unos 80 millones de metros cúbicos de la presa, una variante nada aconsejable por lo que representaba esa cifra para el sostenimiento agropecuario de la región.
–¿Acaso esta reparación resulta más complicada que la construcción del puente?, preguntó Granma entonces al ingeniero Pedro García, uno de los ejecutores del proyecto.
–Por ahí andan las fotos, cuando se construyó el puente, en 1984, el río estaba totalmente seco y ahora mira cómo se mantiene.
Una segunda inspección, sin embargo, traería mejores noticias: el desplome no había provocado socavaciones en la base de los pedestales y los cimientos de las tres columnas fracturadas no habían sufrido roturas, por lo que comenzó a considerarse de inmediato la experiencia adquirida en la reparación de los puentes de los pedraplenes mediante el empleo de sistemas hermetizados, una suerte de cajones metálicos que convierten las zonas afectadas en islas artificiales, donde los hombres pueden desempeñarse con mayor seguridad una vez que su interior ha sido achicado.

DE OJO DE AGUA A ZAZA DEL MEDIO
Desde que colapsara el puente hace seis meses y hasta que los grueros colocaron la última losa días atrás, la gente de Zaza del Medio ha tenido los dedos en cruz para espantar los ciclones tropicales que en todo este tiempo han estado amenazando como espada de Damocles con destruir el pedraplén construido hasta la mitad del río, obra que se tragó más de 30 000 metros cúbicos de rocoso y unos cuantos miles de litros de petróleo.
El ingeniero Pedro García explica que en este vial se emplazaron las grúas de 50 y de 160 toneladas, primero para la fundición de las columnas, reforzadas con tubos de hormigón precomprimido y acero adicional, y luego para la colocación de los cabezales y las vigas, estas últimas de 18 toneladas de peso cada una, desmontadas cuidadosamente en el cercano puente de Ojo de Agua, en el trazado de la Autopista Nacional.
Para llegar hasta esta zona, ubicada al noreste de Taguasco, los hombres de la unidad empresarial de base Movimiento de Tierra, de la Empresa Provincial de Construcción y Montaje de Sancti Spíritus, debieron acondicionar un vial que implicó lidiar con otros 8 000 metros cúbicos de material, para luego revisar las vigas, realizarles ensayos de resistencia en la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas (ENIA) y transportarlas con equipos especializados hasta Zaza del Medio.
Previamente, mientras se construía el pedraplén río adentro, una brigada especializada de la Empresa Provincial Integral de Mantenimiento Camagüey trabajó con el agua al cuello dentro de los sistemas hermetizados para extraer los restos de las columnas destruidas y limpiar los vasos del pedestal donde quedarían embebidas las nuevas estructuras.
–¿De la parte colapsada no pudo rescatarse ni una viga?, preguntamos a Pedro García.
–Todo está en el fondo, todavía ni lo hemos visto.
MUCHAS MANOS SOBRE EL ZAZA
Ahora que el puente se abre nuevamente al tráfico, inversionistas y constructores coinciden en reconocer el apoyo de la dirección del país, encabezada por el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien el pasado 6 de julio visitó la obra, se actualizó de la marcha de los trabajos y llamó a laborar con calidad y a buscar soluciones ágiles y efectivas para reducir las afectaciones a los pobladores del lugar.
Asimismo, cuenta el seguimiento dado por la dirección del Partido y el Gobierno de la provincia; el aporte del Micons, que desde un inicio incluyó a Zaza del Medio entre sus prioridades, y de entidades propias de este organismo como las empresas Cubiza –responsable de los equipos de izaje– y Ticons, que aseguró mayor calidad en el hormigonado.
Puertas adentro, el Gobierno local buscó fórmulas para asegurar el funcionamiento de la comunidad de Dos Victorias, ubicada en la margen derecha del río y dependiente de la infraestructura de servicios creada en Zaza del Medio –en la margen opuesta– y reforzó la transportación, vía Autopista Nacional, entre esta última (con casi 9 000 habitantes) y la cabecera provincial, una distancia que en todo este tiempo se ha multiplicado por cuatro.
Para Miguel Ángel Luna Castro, director provincial de Vialidad, el puente, reproyectado por el ingeniero Alfredo Moreno, creador de la obra original hace 34 años, y ejecutado a un costo de 1,8 millones de pesos y con todas las normas técnicas y de calidad establecidas, ahora está en mejores condiciones para soportar el impacto de las grandes avenidas con sus consiguientes palizadas; aunque, lo mismo en esta que en cualquier obra similar, él recomienda, «por si las moscas», disfrutar la crecida desde la orilla.
LA OBRA ORIGINAL
Ubicación: Carretera Sancti Spíritus-Zaza del Medio.
Fecha de inicio: 2 febrero de 1984.
Terminación: 24 de julio de 1984.
Proyectista: Ingeniero Alfredo Moreno Mendoza.
Constructores: Brigada de Puentes de la Agrupación No. 116 de Obras de Ingeniería, del Ministerio de la Construcción, con el apoyo de fuerzas de Taguasco.
Ejecutor principal: Manuel Pérez González.
Longitud: 175,92 metros.
Altura máxima: 10,30 metros.
Ancho: diez metros.
Calzada: 6,50 metros.
Estructura: siete luces de 20 metros y dos luces de cinco metros.
Colapsado el 28 de mayo del 2018 al caer dos luces de la parte central (40 metros).
Reabre el 1ro. de diciembre del 2018.
Costo de la reconstrucción: 1,8 millones de pesos.
Fuente: Centro Provincial de Vialidad













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Frank dijo:
1
30 de noviembre de 2018
11:24:29
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