ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Irene Pérez

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba rechaza de la manera más enérgica la campaña difamatoria contra Cuba en materia de derechos humanos, lanzada  el 16 de octubre, por el Gobierno de Estados Unidos en la sede de las Naciones Unidas.

El Gobierno de Estados Unidos no tiene autoridad moral alguna para criticar a Cuba. En lugar de preocuparse por los supuestos «presos políticos» que, según aducen, existirían en Cuba, deberían hacerlo por las violaciones de los derechos humanos que se producen en su propio territorio.

No puede hablar de derechos humanos y democracia un país cuyo sistema electoral es corrupto por naturaleza y tiene un gobierno de millonarios.  En Estados Unidos, se niega el derecho al voto a centenares de miles de estadounidenses por ser pobres.

Los medios de información son coto de élites corporativas. Un grupo extremadamente pequeño de corporaciones controla los contenidos que el público consume, mientras se anula o convierte en marginal cualquier versión u opinión discrepante.

Las mujeres estadounidenses son claramente discriminadas laboralmente y siguen recibiendo salarios inferiores a los de los hombres por la realización de iguales trabajos. La pobreza, salud y problemas de seguridad de los niños son preocupantes.

Los crímenes de odio por motivos de raza alcanzaron un récord en los últimos años y solo en el 2016, fue informado un total de 6 121 delitos de odio ocurridos en Estados Unidos.

Mientras Estados Unidos le da la espalda a los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, Cuba mantiene un elevado nivel de actividad y cooperación entre los Estados miembros.

En el archipiélago cubano, los únicos prisioneros que son privados de sus derechos y dignidad, son los que mantiene el Gobierno de Estados Unidos en el centro de detenciones arbitrarias y torturas en la Base Naval de Guantánamo que ocupa ilegalmente parte de nuestro territorio.

En la sesión del lunes de la Comisión de Asuntos Socio-Humanitarios de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Representante Permanente de Cuba, embajadora Anayansi Rodríguez Camejo, presentó la denuncia de esta provocación que recibió el repudio expreso de 11 países.

En el evento se inscribieron para participar 22 representantes de nueve organizaciones no gubernamentales estadounidenses que abogan por el fin del bloqueo y la normalización de relaciones con Cuba. Curiosamente, todas excepto una, fueron impedidas de asistir. Otros invitados fueron expulsados de la sala.

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