
¿Quién es Carlos Manuel de Céspedes?: el patriota cubano que proclamó la libertad de sus esclavos el 10 de Octubre de 1868, el hombre que inició las luchas por la independencia de Cuba, y conocido en la historia como el Padre de la Patria. Esos son los grandes méritos con los que identificamos a Céspedes, pero su obra artística y literaria no es tan conocida.
«El pensamiento de Carlos Manuel de Céspedes es poco o más bien desconocido». Cuando han transcurrido casi 27 años desde que la historiadora e investigadora Hortensia Pichardo Viñals plasmó esa frase en el prólogo de la primera edición del libro El Diario Perdido de Carlos Manuel de Céspedes, y a pesar de los intentos por explorar en la historia del Padre de la Patria, muchos cubanos desconocen que él fue un promotor de la cultura.
Esa conclusión fue corroborada con una encuesta que se realizó a 650 personas de diferentes edades y sexos en la capital; de ellos solo 73 conocían de su faceta cultural. Entre los jóvenes encuestados se encuentra Richard Negrete Menchaca, estudiante de segundo año de la carrera de Historia de Cuba en la Universidad de La Habana, quien manifestó: «Pienso que se debe hacer más hincapié en el pensamiento de Carlos Manuel de Céspedes. A mi conocimiento, su obra literaria no se toca en el plan de estudio de ninguno de los años de mi carrera y la cultura va tomada de la mano con la historia».
No obstante, esta realidad pudiera explicarse con el criterio de Roberto Hernández Suárez, historiador del Instituto de Historia de Cuba, quien publicó recientemente un libro titulado: Céspedes: con fuerza como la luz, donde afirma que no existe una biografía completa que trate la vida de Carlos Manuel de Céspedes.
Hernández Suárez asegura que el pensamiento del patriota cubano no es muy trabajado en la historia de la nación, hasta tal punto que muchos le atribuyen el epíteto de Padre de la Patria solo por la posición que mantuvo frente a las tropas españolas cuando se disponían a asesinar a su hijo Oscar. Sin embargo, de acuerdo con el investigador, con Céspedes también nació un himno, una bandera y una nueva concepción de lucha.
VENDAVAL POÉTICO
Céspedes se graduó de bachiller en Derecho, en La Habana, en 1838. Viajó a España a continuar sus estudios y luego transitó por diferentes países de Europa como Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, Suecia y Grecia. Las experiencias de sus estudios y sus viajes lo dotaron de una vasta cultura.
Dominaba varios idiomas. Emilio Antonio Barreto Ramírez, doctor en Ciencias y profesor de Comunicación y Sociedad de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, refiere entre ellos el inglés, el italiano y el francés; además de que tenía un amplio conocimiento de latín. Antes de cumplir los diez años, tradujo los versos de La Eneida, el largo poema clásico de Virgilio.
Yoel Cordoví Núñez, vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba, explica que esa parte de la vida de Céspedes resulta menos conocida porque su trayectoria política y militar estuvo más enriquecida que la artística. «¿Por qué no se habla de esta faceta de su vida? Porque es lo menos conocido. Tanto para la Academia como para la población en general, el Céspedes que se conoce vive en el Padre de la Paria, en el hombre de La Demajagua, el de pensamiento social avanzado que da la libertad a sus esclavos y que se radicaliza con su participación en la guerra».
Al Cauto es uno de los poemas que integran la obra literaria del patriota cubano. El historiador, Julio Ángel Carreras, en su libro Céspedes, narra que en una ocasión se encontraba el mártir con sus amigos José Fornaris y Lucas del Castillo a las orillas del río Cauto, junto a una cascada, y ahí hablaban de sus familias y de su próxima vuelta a Bayamo. Entre el sol que se hundía y la música de las aguas que les servían de orquesta, improvisaron estos tres poetas de ideas revolucionarias tres sonetos: Al Cauto, de Céspedes; A mi esposa, de Fornaris y Mi adoración, de Lucas del Castillo.
Así rezan los versos de una de las estrofas improvisadas por Carlos Manuel de Céspedes:
Naces, ¡Oh Cauto!, en empinadas lomas. /Bello, desciendes por el valle ufano; /Saltas y bulles, juguetón lozano, /Peinando lirios y regando aromas.

En una selección de los historiadores Hortensia Pichardo Viñals y Fernando Portuondo del Prado, plasmada en el primer tomo del libro Carlos Manuel de Céspedes. Escritos; los estudiosos muestran 22 de los poemas que integran la producción del Padre de la Patria. Al pie del Turquino, La voz de la primavera, El sueño de la mañana, Los traidores, El Himno Republicano, La Mariposa y otros textos forman parte de su obra.
El máster en estudios culturales y profesor de la Facultad de Artes y Letras, Carlos Emilio Caraballo Vázquez, al referirse a la obra literaria de Céspedes, declara: «No podemos decir que Céspedes fue el gran poeta, pero dominaba el arte de la poesía. Su pensamiento es tan grande, pero a la vez tan desconocido que se merece un mayor tratamiento en la historia. Me agrada que nuestro primer presidente halla dominado el arte de la poesía».
Céspedes escribió varias canciones, entre ellas La Conchita, musicalizada por sus compatriotas Rafael Casalí y Carlos Dorca. Según el cronista principeño Francisco de Arredondo y Miranda, «[…] esta canción fue cantada por primera vez en el pueblo de Guáimaro, la noche del 7 de diciembre de 1865, en la serenata con que obsequiara a una dama camagüeyana el autor de los versos». Fue coautor de La Bayamesa.
MÁS QUE ABOGADO Y POETA
Céspedes no escribió solo poemas. De acuerdo con Pedro González Pérez, profesor retirado y quien impartió por más de 45 años la asignatura de Historia de Cuba en los diferentes niveles de enseñanza, «el patriota revolucionario también era muy aficionado al teatro y sabía interpretar con propiedad los papeles que se le asignaban. Tradujo y adaptó del francés dos obras: Las dos Dianas y El Cervecero Rey, que fueron puestas en escena por la compañía teatral de Bruno Martínez, en el teatro de Bayamo, en 1849».
Por otro lado, Ramón Estrada Domínguez, también profesor retirado de Historia de Cuba, dice que una de las iniciativas más meritorias de Céspedes en Bayamo fue la fundación de la Sociedad Filarmónica, semejante a las que ya existían en algunas ciudades de la Isla, y en las cuales se reunían las familias a escuchar buena música y bailar.
SU FIRMA EN LOS PERIÓDICOS
El periódico La Prensa, de La Habana, presentaba el 28 de enero de 1852 un nuevo colaborador, el joven abogado bayamés Carlos Manuel de Céspedes. Así lo recoge Hortensia Pichardo en su libro Temas Históricos del Oriente Cubano. La historiadora expone que en ese periódico Céspedes publicaba diferentes obras literarias, entre ellas Contestación, el primero de sus textos que veía la luz pública, dedicado al poeta José Fornaris. Esta extensa composición, de 270 versos, autobiográfica y fuente de su sentimiento, permite penetrar en su pensar en los años de juventud.
Miguel Antonio Muñoz López, museólogo de la Casa Natal de Céspedes, explica que también colaboró en otros periódicos, entre ellos La Antorcha de Manzanillo y en El Redactor, de Santiago de Cuba. Según señala Muñoz López, en este último comenzó a publicar «Las leyes del juego de ajedrez, del francés Luis Carlos La Bourdonnais, traducidas al español y comentadas por él mismo. En 1868 Céspedes fundó El Cubano Libre, medio de prensa que ha quedado como exponente e impulsor de las causa por la independencia y la libertad de Cuba.
La figura de Carlos Manuel de Céspedes está presente entre lo más brillante, radical y revolucionario del siglo XIX. Resulta necesario explorar su pensamiento, pues fue un hombre preparado y con una sensibilidad exquisita. Céspedes, el iniciador de las luchas por la independencia, fue un verdadero cultivador de la cultura.
El autor de este texto es estudiante de periodismo













COMENTAR
Veshi dijo:
1
1 de agosto de 2018
00:46:30
MARIA CARLA dijo:
2
1 de agosto de 2018
09:51:48
Ruben Acosta dijo:
3
28 de abril de 2019
16:30:06
Responder comentario