ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El reloj marcaba las 12 en punto. El sol castigaba justo en el centro del cielo, mientras un grupo de personas esperaba con ansiedad por acceder a una tienda recaudadora de divisas de la ciudad de Matanzas.

Se abrió la puerta del establecimiento y una de sus tenderas informó que comenzaba el horario de almuerzo. Varios decidieron retirarse, otros, a regañadientes, permanecieron en la cola, ajenos a la función que presenciarían.

Sin aviso previo, sin consultar ni siquiera el permiso de quienes esperaban, decididos y sin remordimiento alguno, comenzaron a llegar los «artistas», no cantantes ni actores, sino individuos que por conocer al menos a una de las tenderas del establecimiento evitaron la espera bajo el sol.

Experiencias como esta se viven a diario en las colas, ya sea para la solución a un trámite, para comprar el pan nuestro de cada día, o para recoger los mandados; y cuán molesto es que después de mucho tiempo de espera para resolver nuestro problema se presenten personas apremiadas por satisfacer sus necesidades sin tener en cuenta las de los demás.

Las colas, esas que colman nuestra ­paciencia, se deben a la escasez, trámites lentos, a que los responsables de los establecimientos laboran con mucha paciencia, falta de trabajadores, llegada de productos a los establecimientos en horarios laborales o porque el espacio es insuficiente para tantos clientes.

Por ello se suelen buscar alternativas para evitar estos momentos incómodos, entre ellos la compra de turnos, las amistades que hacen favores, o simplemente, como suele explicarse en el argot popular, «dan con la cara»: «se me va el taxi», «salí del trabajo nada más para venir hasta aquí», «ella pidió el último para mí también».

¿Colarse tiene explicación en dependencia de la circunstancia? ¿A quién le agrada la idea de que por mucho que madrugue los turnos tendrán el nombre y apellidos de quien aún duerme?

Debemos ser conscientes también de que en algún momento nos hemos colado. Mientras lo hacemos pensamos: «Ya que tengo la oportunidad», «hay que aprovechar», pero indudablemente es una falta de respeto ocupar el lugar de otra persona.

El «arte» de colarse no debe enseñarse ni aprobarse. Pasar por encima de otros, en ocasiones de embarazadas, madres con niños pequeños, ciudadanos de la tercera edad o discapacitados, debe ser señalado como mala conducta.

Tenemos que esforzarnos porque dejen de existir estos «artistas» incapaces de respetar el orden,  y aprender a ceder el paso a quien lo necesite.

La autora de este texto es estudiante de periodismo

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Antonio Vera Blanco dijo:

1

20 de junio de 2018

04:35:42


Hacer la cola, significa paciencia y perseverancia. Quien no sepa hacerla, perdió las virtudes que nos hacen más felices.

Julio Cesar dijo:

2

20 de junio de 2018

07:20:38


Esto que usted señala es una finísima rama que se bifurca de la principal: ausencia de valores, que progresivamente a enlodado nuestro país desde hace muchos años, haciéndose extensivo a toda la nación, evidenciándose en todos los estratos sociales y grupos etarios como una gran pandemia. Puntualizo AUSENCIA y no PERDIDA de valores por la única razón que lo que a mí me enseñaron y descubrí de mi familia aún perdura y está en total antagonismo a lo que USTED expresa y deja por sentado, además de implicar que TODOS en algún momento nos hemos colado de manera oportunista y calculadora expresando «Ya que tengo la oportunidad», «hay que aprovechar».?????? Me parece un artículo periodístico muy contemplativo. Yo no tengo conciencia de haberme colado jamás, pero al parecer usted sí, entonces debería haber comenzado con un MEA CULPA. Un Saludo

Josue dijo:

3

20 de junio de 2018

07:56:50


Alguien se acuerda de la Educacion Formal?. Que fue eso?. Los "colaos" NO RESPETAN a nadie, es una plaga que ha enfermado a la sociedad. Nadie sabe como erradicarla.

Antonio Vera Blanco dijo:

4

20 de junio de 2018

11:26:14


Hacer la cola es tener paciencia y perseverancia. Quién no haga la cola, no posee los valores fundamentales para ser feliz.

Rendón Respondió:


21 de junio de 2018

11:09:09

Felicidades. El mejor comentario.

laloqui dijo:

5

20 de junio de 2018

13:47:34


Hasta los "estribillos" de "esas canciones de moda" difunden las consignas por todos lados: "Yo soy el primero, delante de mi....nadie !!!!!" empiece su analisis por ahi.

Albella dijo:

6

20 de junio de 2018

14:01:05


Julio César, pudieras haber sido menos criticón con esta futura periodista, puesto que es estudiante todavía. Es muy bueno que la juventud toque estos problemas olvidados y golpeantes desde hace mucho. Anylisec, sigue adelante, poniendo el dedo en la llaga que tanto daño está haciendo en nuestra sociedad. Profundiza más en los temas, no te quedes en la simple referencia. Eso te creará problemas, pero recuerda solo a los árboles con frutos le lanzan las piedras, a los otros los ignoran Adelante

Julio Cesar Respondió:


22 de junio de 2018

10:27:28

Albella 6, si usted ve mi comentario como una crítica brutal y despiadada, lo siento, soy responsable de lo que digo y escribo no de lo que usted cuasi interpreta. Lo que verdaderamente le hace daño a este país mi país, y el de muchos revolucionarios dignos son personas como usted que no ponen el dedo en la llaga y nadan en las aguas de la mediocridad y el docilismo. Por cierto aprovecho también y respondo a (Amir 9) que le extraña que yo nunca me halla colado ,esa es la diferencia entre él y yo, que recibí una educación sostenida en valores muy sólidos de respeto. Un Saludo

Josefina dijo:

7

20 de junio de 2018

14:06:56


Totalmente de acuerdo con Julio César, no se han perdido los valores, es que se ausentaron y como él, nunca me he "colado" en ninguna cola y vivo aquí.

RAULITO dijo:

8

20 de junio de 2018

14:18:07


Recordemos que muchas personas de la tercera edad como usted dice, en ocasiones, de forma intencional ,son las responsables de la alteracion del orden en las colas. Esta mala practica las vemos a diario,en colas de todo tipo. Como sabemos los cubanos sin las colas no podemos ya vivir.jjjjjj

Amir dijo:

9

20 de junio de 2018

14:47:44


Julio Cesar me extraña que nunca se halla colado. Eso en Cuba es muy difícil de creer. Periodista usted tiene toda la razón. Pero le falto decir que existen muchas personas inescrupulosas que se aprovechan de las facilidades y privilegios que en nuestro país se da a las personas con algún impedimento físico de no hacer colas para comprarle a otras personas que son amigos suyos o que le pagan por colarlos no sé, pasando por delante de personas que madrugaron para hacer la cola. Con su cara muy dura dicen que la otra persona va a entrar con ellos para ayudarlos y después uno ve como el que venia supuestamente a ayudar es el que paga la compra (carne en mi caso) y es el que se la lleva en un rumbo distinto al del impedido físico. También he visto familiares en perfecto estado de salud mandar al impedido físico a hacer la cola y ellos esperándolos en la puesta del local para recoger la compra. O que mandan al anciano a hacer la cola para comprar algo y los jóvenes en la casa viendo el televisor.

El listo. dijo:

10

21 de junio de 2018

11:08:11


Cada vez que puedo, puedo me cuelo... la cola es pa los que no tienen nada que hacer...Mi amiga de la TRD me guarda cosas, y me las da por fuera de la cola, claro, yo le dejo un menudito, pero hay algunos que son tacaños....y hacer cola pa la guagua es una tontería, lo que hace falta es ser ágil, ubicarse bien, no ponerse detras de una viejita o un minusválido, y hacer ejercicios, claro, si no puedes correr, tienes que hacer cola... y los médicos se desgastan recomendando ejercicios.....Ya lo dijo Antonio Vera, tengan paciencia y perseverancia, sigan en la cola, que nosotros los apurados , no tenemos tiempo para perder. Time is money, okey?

bcp dijo:

11

21 de junio de 2018

12:04:35


Realmente es un ¨ARTE¨. Aquí en Alamar he visto mujeres barrigonas por la gordura, no de embarazo que se han burlado de los presentes y han comprado así como otras que han tomado el niño o niña de cualquier conocido y se han librado también de las fastidiosas colas. Esto es muestra de una gran pérdida de valores.