CAMAGÜEY.–«Cemento, ladrillo y arena…», la conocida guaracha de José Antonio Méndez, popularizada por agrupaciones extranjeras y del patio, parece recobrar su ritmo original en esta provincia ante la imperiosa necesidad de incrementar la producción de esos recursos «que son las tres cosas buenas pa' mi casita…».
A los problemas acumulados en el mantenimiento y conservación del fondo habitacional y al deterioro progresivo de la infraestructura urbana en este territorio, se sumó el impacto de varios huracanes (Ike, Paloma e Irma), para conformar un panorama nada halagüeño que requiere de un enfoque integral del asunto.
Solo como consecuencia del paso devastador del último de los fenómenos meteorológicos hubo que levantar de las ruinas unas 50 comunidades agrícolas y costeras, cuyos habitantes en cuestión de horas vieron desaparecer sus patrimonios y trastocar el paisaje circundante donde nacieron y se criaron.
Pero el reto a enfrentar es mucho más complejo y abarcador: la cifra de afectaciones de diverso tipo ocasionadas por Irma en las viviendas de toda la provincia superaron las 43 600, una cantidad abrumadora si se le suman, además, otros casos de eventos climatológicos anteriores pendientes aún de respuesta.
Ante esta realidad tan adversa, lejos de cruzarse de brazos y sentarse a esperar por tiempos mejores, las autoridades tienen claro que para enfrentar tamaño desafío resulta imprescindible el fortalecimiento de la producción local, como soporte fundamental de la política de la vivienda, previendo el ordenamiento territorial y urbanístico.
MANOS PLURALES A LA OBRA COLECTIVA
«El propósito, asegura Luis Sixto Mora, vicepresidente para el Órgano de la Administración Provincial, es incrementar de manera significativa, a partir de este año, la construcción de inmuebles con el concurso mancomunado de las entidades estatales y el esfuerzo de los ciudadanos para mejorar sus hogares».
Una grata experiencia de cuánto puede hacerse cuando se movilizan los recursos materiales y humanos en función de una prioridad la tuvieron en los últimos meses del año pasado: todo Camagüey se volcó a las acciones recuperativas en los cuatro municipios de la costa norte más dañados por el huracán.
Sin embargo, esa voluntad puesta a prueba con excelentes resultados en Esmeralda, Sierra de Cubitas, Minas y Nuevitas, puede verse entorpecida de no estar respaldada por el suministro estable de los materiales necesarios para asumir un programa que se propone triplicar el número de casas a levantar durante el 2018.
Según refiere el directivo a modo de ejemplo, a comienzos de año se produjo un déficit de 3 500 metros cúbicos de arena por incumplimiento de la industria, dada la imposibilidad de responder, por el grado de deterioro y la obsolescencia tecnológica, a la demanda de áridos de las obras en ejecución.
«Tal situación, explica Sixto Mora, debe comenzar a revertirse gradualmente con la ampliación de las capacidades productivas en los 13 municipios de la provincia hasta lograr que los cien consejos populares, de una manera u otra, proclamen la autonomía en la fabricación de materiales de la construcción».
NO HAY MAGIA: ENTRE TODOS PUEDE LOGRARSE
Como en tantos otros momentos, las autoridades locales han acudido a la fórmula que mejores dividendos aporta en tiempos de carencias y limitaciones económicas: la integración, la cooperación y la solidaridad entre los dirigentes y trabajadores de los más diversos organismos y empresas del territorio.
Ello se puso a prueba durante la reparación capital del combinado de áridos Vietnam Heroico, en Sierra de Cubitas, el molino de mayor capacidad de la provincia con casi cuatro décadas de explotación, de donde sale la piedra y la arena que se emplea para fundir hormigones de alta resistencia.
Similar proceder se asume ahora para recuperar, tras años de inactividad productiva, el equipamiento tecnológico y las instalaciones de cuatro plantas procesadoras de arena e igual número de tejares, en los cuales se espera estabilizar la elaboración de ladrillos y otros elementos de cerámica.
Bajo el principio de acercar la producción a los principales escenarios constructivos, se montaron pequeñas fábricas de elementos de pared, de piso y de techo en los poblados de Brasil, Imías, Jiquí, Lugareño, Senado y Camalote, posibilidad que se prevé extender a otros 26 consejos populares no urbanos.
A partir de la estrecha cooperación interempresarial, en algunas de las principales industrias de la provincia se avanza igualmente en la elaboración de máquinas, herramientas de trabajo y moldes manuales necesarios para estimular la construcción de viviendas por esfuerzo propio.
REVITALIZAR LA TRADICIÓN ALFARERA
En las afueras del poblado de Cascorro, perteneciente al municipio de Guáimaro, se localiza uno de los tejares más grandes de su tipo en el país, cuyas producciones prácticamente colapsaron cuando hace diez años el huracán Ike arrasó los techos, hornos, mezcladoras, tornos y demás equipos del lugar.
«Desde aquella fecha, recuerda Ariel Meneses Chamizo, el jefe de producción, se inició un lento proceso rehabilitador, que ahora mediante un riguroso chequeo a pie de obra visibiliza el propósito de que, para mayo, la planta reinicie sus trabajos en grande».
Ese es el compromiso que ha contraído ante las autoridades locales el colectivo del tejar Jorge Osvaldo Galindo, junto a brigadas procedentes, entre otras entidades, de los talleres Lenin, talleres Agropecuarios, Calderas, Servicios Técnicos Industriales (ZETI), Planta Mecánica y Serviquímica, de Nuevitas.
«De concretarse, como esperamos, su puesta en marcha, humanizará el trabajo, generará nuevos empleos y representará una fuerte inyección de ladrillos, bloques, tejas, racillas, tuberías y sus conexiones con destino a los programas sociales de la provincia, en especial el de la vivienda», explica Meneses Chamizo.
Muy lejos aún de satisfacer una demanda casi imposible de calcular por el grado de necesidad imperante, cada paso que se dé en la apertura de capacidades productivas constituye un estímulo para emprender nuevos derroteros en pos de solucionar, desde lo local, un problema que atañe a buena parte de la familia cubana.

POLÍTICA DE LA VIVIENDA
- Los asistentes al V Pleno del Comité Central del Partido analizaron el proyecto de la Política de la Vivienda en Cuba, en la cual se trata de abordar este asunto de una forma diferente, utilizando todos los recursos con que cuenta el país y de manera ordenada.
- En Cuba existen algo más de 3 millones 824 000 viviendas, según datos del último Censo de Población efectuado en el 2012 y otras evaluaciones realizadas hasta junio del 2017. De ellas, el 39 % se encuentra en regular y mal estado técnico.
- La proyección para la recuperación del fondo habitacional del país se estima en no menos de diez años, con prioridad en el primer quinquenio para las viviendas con un mayor deterioro.
- Para emprender esta tarea se realizarán importantes inversiones en la industria del cemento. A la par de estas inversiones, se prevé un mayor desarrollo de la producción local de materiales, que en los últimos cinco años ha venido creciendo anualmente entre el ocho y el 11 %. Al cierre del 2016 ya se producían en los 168 municipios un total de 57 renglones, a partir de las materias primas y reciclables de las localidades.
- Para este año se instalarán 423 minindustrias en municipios y consejos populares, que se suman a las que ya funcionan en los territorios.
- En este intenso movimiento constructivo que acometerá el país participarán todos los actores posibles.
- El General de Ejército Raúl Castro Ruz reiteró que esta política de la vivienda tiene que incluir y prever el respeto al ordenamiento territorial y urbanístico.













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Archyper dijo:
1
29 de marzo de 2018
09:54:46
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