ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La ceremonia constituyó un llamado a la eliminación del bloqueo. Foto: Endrys Correa Vaillant

Un justo homenaje a la transcendencia histórica de aquel día en que el monje agustino Martin Lutero hizo públicas las 95 tesis sobre la iglesia católica, en las puertas de la catedral de Wittemberg, constituyó el culto conmemorativo por los 500 años de la Reforma Protestante, que tuvo lugar la noche de este martes en la Primera Iglesia Presbiteriana de La Habana.

En las palabras de apertura, Joel Ortega Dopico, presidente del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), saludó a las delegaciones que asistieron a la liturgia, que junto a talleres, encuentros de jóvenes y obras sociales, conforman el programa de celebración del movimiento ecuménico cubano por la fecha, iniciado hace cinco años.

No obstante, según apuntara el presidente del CIC a Granma momentos antes de la ceremonia, la actividad más importante que puede haberse realizado, «fue abrir los templos para la ayuda a los damnificados y las comunidades afectadas tras el paso del huracán Irma»; un acto que sin duda demostró el lugar que ocupa la iglesia reformada cubana al lado de su pueblo.

La iglesia evangélica y protestante que recibió ayer a «representantes de diferentes denominaciones, amigos de Estados Unidos y el Caribe» –como apuntara Dopico– tuvo a «fundadores patriotas en la manigua, el Ejército Libertador, las luchas revolucionarias, que ofrendaron su sangre por su fe y su libertad. Es una iglesia que está viva en Cuba, y que forma parte de un movimiento global internacional».

En el servicio religioso –que sirvió como espacio oportuno para que el CIC y representantes de iglesias de Estados Unidos y el Caribe intercambiaran presentes– Marlon Winedt, profesor de Teología de Curazao, afirmó que las iglesias deben estar en constante reformación, y ello no puede hacerse si no se escuchan las voces de todas las iglesias del mundo, en la que Cuba tiene un testimonio importante que ofrendar.

Justo horas antes de la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas del informe contra el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, la reverenda Julia Brown Karimu, presidenta de la División del Ministerio de Ultramar de la Iglesia cristiana Discípulos de Cristo del país norteño y Canadá, manifestó que esa política no puede impedir las relaciones entre las iglesias. «Jamás podrá impedir que seamos una familia».

El reverendo James Moos, de la Iglesia Unida de Cristo de los Estados Unidos, indicó por su parte que el cerco afecta a ambos pueblos; no obstante, «continuaremos formando cada vez relaciones más cercanas, porque amamos Cuba, amamos su gente».

Es ese el sentir que Ángel Luis Rivera, ejecutivo del área para América Latina y el Caribe de los ministerios globales, resumió a este rotativo como la posición oficial de ese organismo en contra del bloqueo y en pro de la libre determinación del pueblo cubano.

En la celebración evangélica estuvieron presentes Caridad Diego Bello, jefa de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central y representante de otras instituciones religiosas cubanas.

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