ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
«A nosotros nos correspondió, afirma Wilmer, ser portadores en Sochi de un mensaje de paz y de solidaridad del pueblo cubano». Foto: del autor

JIMAGUAYÚ, Camagüey. — El sector ganadero de esta provincia estuvo representado en el XIX Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en Sochi, Rusia, del 14 al 22 de octubre, en la persona de Wilmer Pupo Palacios, médico veterinario de la Empresa Genética Rescate de Sanguily.

Aunque reside en la ciudad de Camagüey, el trabajo con los animales siempre lo «haló» hacia los potreros y las vaquerías para reafirmarse en una vocación que comenzó a entrarle por los poros en las aulas del Instituto Politécnico Agropecuario Mártires de Pino Tres, de donde egresó como técnico medio en zootecnia.

«Esta empresa ha sido mi único centro de trabajo, el lugar donde he encontrado mi realización personal», asegura Wilmer, quien recibió allí el apoyo necesario para continuar los estudios superiores en la Universidad de Camagüey Ignacio AgramonteLoynaz, a través del curso para trabajadores.

Una vez graduado, primero laboró en la granja San Cayetano, luego fungió durante tres años como médico principal de la empresa y ahora ocupó la plaza de especialista en genética, todo un reto para el joven de 31 años, pues se trata de atender la razón de ser y principal misión de la entidad.

«Confiaron en mí y eso lo agradezco, afirma, porque las funciones son de mucha responsabilidad, al tener que supervisar el desarrollo y el comportamiento de los indicadores fundamentales de los cinco proyectos raciales que lleva adelante la empresa: el Cebú (bermejo y blanco), Chacuba, Siboney, Criollo y Simbrah».

Bien ganado tiene Wilmer el prestigio, cuando los más de 600 trabajadores de la entidad lo eligieron para representarlos en el magno evento de la juventud mundial, un voto de confianza que asume con la humildad de quien, aclara, «solo me he dedicado a trabajar y a cumplir con mi deber». 

Como integrante de la delegación camagüeyana a Sochi, confiesa que «allí coincidieron jóvenes de todas las latitudes con sus ideas, sueños y creencias, pero lo importante es que prevaleció, por encima de todo, un ambiente de intercambio y de diálogo a favor de los objetivos del Festival».

«A nosotros nos correspondió, comenta, ser portadores de un mensaje de paz y de solidaridad del pueblo cubano, pero también expusimos con orgullo nuestra realidad económica y social, tan tergiversada una y otra vez por nuestros enemigos en sus propósitos de aislar a Cuba y destruir la Revolución».

Refiere Wilmer que en la cita rusa enarbolaron con firmeza las banderas antiimperialistas y latinoamericanistas, y ratificaron «cómo los jóvenes de hoy estamos dispuestos a defender la Patria con valor, dignidad y sabiduría, orgullosos de ser hijos de un pueblo que desde su nacimiento abrazó las ideas de independencia nacional».

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